Un video breve que comenzó a circular en redes sociales el jueves pasado puso el foco en un detalle que había pasado inadvertido en medio del protocolo diplomático: los movimientos repetitivos que realizó el presidente Javier Milei con sus manos durante la foto oficial grupal (“family photo”) de la reunión inaugural de la Junta de Paz (Board of Peace), el nuevo organismo impulsado por Donald Trump.
En el clip —de apenas unos segundos— se observa a Milei de pie junto a otros líderes internacionales, como Viktor Orban, Prabowo Subianto y Gianni Infantino, mientras espera el momento de la fotografía. Sin la carpeta que suele acompañarlo en actos públicos y sin la presencia cercana de su hermana Karina Milei, el mandatario realiza movimientos circulares con una de sus manos, como si ajustara algo imperceptible. El gesto se repite varias veces y rápidamente fue interpretado en redes como un signo de incomodidad o tensión.
Las imágenes comenzaron a viralizarse el 20 de febrero, un día después del evento celebrado el 19 en Washington D.C. A partir de entonces, el video fue replicado por distintas cuentas políticas, especialmente opositoras, con comentarios irónicos y especulaciones sobre el comportamiento del Presidente.
La Junta de Paz tuvo su lanzamiento el 19 de febrero en el Donald J. Trump Institute of Peace. En ese marco, Trump anunció un compromiso de financiamiento estadounidense de 10.000 millones de dólares, además de aportes adicionales estimados entre 7.000 y 9.000 millones para la reconstrucción de Gaza tras el conflicto entre Israel y Hamás. El plan contempla, entre otros puntos, una fuerza de estabilización y un comité técnico internacional. Milei fue uno de los pocos presidentes que asistió de manera presencial y, durante su intervención de dos minutos, ofreció la colaboración de los Cascos Blancos argentinos. “Argentina está lista para contribuir”, afirmó.
Desde el Gobierno relativizaron la polémica generada en redes. Señalaron que se trata de gestos habituales del mandatario en situaciones públicas y atribuyeron los movimientos al cansancio propio de un viaje internacional y a la exposición ante las cámaras. En sectores opositores, en cambio, interpretaron la escena como una muestra de tensión en un escenario diplomático de alta visibilidad.
El video continúa circulando en Instagram, Facebook y Threads, donde acumula comentarios y lecturas contrapuestas. El episodio confirma, una vez más, la rapidez con la que un detalle gestual puede transformarse en objeto de debate político en la Argentina contemporánea.














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