Jueves 3 de diciembre, 2020

POLíTICA | 17-11-2020 10:37

"Wado" De Pedro, el kirchnerista asintomático

El ministro del Interior acerca posiciones con el establishment y la oposición. Cómo juega en el conflicto Alberto-Cristina Kirchner.

El día que el presidente Alberto Fernández anunció que iba a recortar un punto de la coparticipación de la Ciudad de Buenos, el ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro llamó al jefe de Gobierno porteño unos minutos antes del anuncio para avisarle. Rodríguez Larreta se mostró enojado por la situación y le recriminó la medida. “Wado”, rápido de reflejos, le dijo: “No mates al mensajero”. La actitud de De Pedro muestra su preferencia por conservar canales de comunicación antes que dinamitar los puentes e ir directo a la guerra, una característica que no abunda en el kirchnerismo, un espacio político que se caracteriza por la confrontación política y la constante creación de enemigos. Esto no significa que De Pedro no comparta la mirada del mundo de Cristina Kirchner. Todo lo contrario. Es uno de sus hombres de confianza, solo que, en palabras de las propias vicepresidenta: tiene otras formas. Prioriza escuchar, dialogar con los empresarios y la oposición, dos sectores que tienen poco diálogo con CFK. Allí “Wado” funciona como un embajador. En ese raid de reuniones secretas se encontró con Miguel Acevedo (UIA), Roberto Urquía (AGD), Luis Betnaza (Techint), Iván Szczech (Cámara de la Construcción), Miguel Ángel Rodríguez (Sinteplast), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Marcos Bulgheroni (Pan American Energy) y Jorge Brito (Macro). La mayoría de los empresarios con los que se ha reunido lo destacan como un hombre reservado que no anda contando con quién se encuentra. Algunas de estas cenas ya habían trascendido y otras no. Tal vez haya que rever esa supuesta discreción.  

Despliegue. Por su rol como ministro, “Wado” De Pedro tiene a cargo la relación política del Gobierno con gobernadores e intendentes de todo el país. También suma el área de Migraciones y el Registro de las Personas. Los DNI que se emitirán estos años llevarán su firma, incluido el de su hija que nació a mediados del mes pasado. 

Otra área que conservó el Ministerio del Interior en esta gestión es Aysa, donde la jefa es Malena Galamarini, la esposa de Sergio Massa. Allí De Pedro no tuvo demasiadas posibilidades de pedir esa silla, porque ya se había negociado más arriba entre Alberto Fernández y el presidente de la Cámara de Diputados. De todos modos, La Cámpora se quedó con la vicepresidencia al designar a Martín Reibel Maier, el hermano mayor de Hernán, el vocero de Cristina y Máximo Kirchner. 

Pero el poder de “Wado” va más allá de sus funciones burocráticas. El mundo judicial es tal vez el lugar donde De Pedro se mueve con mayor comodidad. Desde muy joven tuvo relación con este universo porque trabajaba en el sindicato de los empleados judiciales a cargo de Julio Piumato y durante su paso por la Cámara de Diputados tuvo un rol clave en el Consejo de la Magistratura. Hoy funciona como un ministro de Justicia en las sombras. El actual representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura es su hermano de crianza, el mercedino Gerónimo Ustarroz. Allí, en su ciudad natal, “Wado” tiene un especial interés en la Justicia, donde construyó una amistad con la familia Mahíques. El candidato original para el juzgado federal de esa ciudad era Ignacio Mahíques, hijo del camarista de Casación Carlos Mahíques y hermano del Procurador de la Ciudad de Buenos Aires, Juan Bautista Mahíques. Ignacio había sido propuesto por Macri para aquel cargo, pero Cristina Kirchner le bajó el pulgar al pliego porque el joven aspirante a juez había sido el fiscal que trabajó junto a Gerardo Pollicita en la causa Hotesur, donde quedó procesada Florencia Kirchner. Para CFK, Ignacio Mahíques es uno de los responsables de los problemas de salud de su hija. Finalmente en el juzgado de Mercedes terminó Elpidio Portocarrero Tezanos Pinto, amigo de Juan Martín Mena, a quien conoció en la cátedra del ex juez de la Corte Raúl Zaffaroni. Mena es el viceministro de Justicia y también es parte del círculo íntimo de “Wado” De Pedro. Esa amistad se reforzó desde que Mena se mudó un tiempo a la ciudad de Mercedes, de dónde es su esposa Josefina Kelly. Desde la gestión de Carlos Corach, en los años de Menem, que no había un ministro del Interior con tanta gravitación en la Justicia.

De Pedro tiene influencia en otras áreas por fuera de Interior. En el mundo aeronáutico tiene llegada a través de Mariano Recalde, con quien se conoció en la Facultad de Derecho de la UBA. Compartieron directorio en Aerolíneas Argentinas, cuando Cristina Kirchner, tras la estatización, decidió sacarle esa caja a Julio De Vido y designar a militantes de La Cámpora. Así Recalde y De Pedro llegaron junto a Axel Kicillof a la compañía. 

En estas últimas semanas, De Pedro también acaba de apadrinar al nuevo secretario general del Consejo Federal de Inversiones, una institución que históricamente estuvo en manos de los gobernadores peronistas. El Consejo es un lugar que históricamente estuvo controlado por las provincias y desde allí se definen y se distribuyen las inversiones en el interior. Por más de 30 años estuvo manejado por Juan José Ciacera, quien falleció en octubre de este año. El candidato de los gobernadores para reemplazarlo era el jujeño Eduardo Fellner, pero como en 2019 trabajó por la candidatura de Juan Manuel Urtubey, desde el Gobierno le bajaron el pulgar y así se impuso Ignacio Lamothe, el candidato de “Wado”, que durante la presidencia de Cristina Kirchner estuvo al frente de la subsecretaría de Asuntos Municipales. Esta designación supone un destrato a los gobernadores y sobre todo al PJ, pero también muestra un rasgo de la gestión de Alberto Fernández: que los lugares de la administración más sensibles siguen siendo colonizados por Cristina Kirchner, y en eso “Wado” De Pedro es una de las piezas más relevantes. La vicepresidenta tiene control sobre las cajas más importantes del Estado Nacional: Anses, PAMI, YPF o Aerolíneas Argentinas.

Orígenes. “Wado” tiene otro apodo: “Pichu”. Así le decían su madre biológica, Lucila Révora y su padre Enrique De Pedro. Poca gente lo llama así. Él prefiere que usen el apodo actual. Desde muy chico comenzó con una disfemia, popularmente conocida como tartamudez, que habría nacido el 11 de octubre de 1978, el día que un grupo de militares entraron a su casa para secuestrar a sus padres. La historia cuenta que aquel día, en medio de una balacera dentro de su hogar, su madre le salvó la vida colocándolo dentro de la bañera y arrojándose encima. “Wado” estaba por cumplir 2 años de vida. Aquel día lo separaron de sus padres y se lo llevaron a él también. Como su familia materna tenía cierta influencia en Mercedes, lo devolvieron tres meses después. Según los expertos, la tartamudez suele iniciarse entre los 2 y 4 años, el momento en que el ser humano desarrolla el habla, y uno de los factores que pueden provocarla es una situación traumática. Este trastorno hizo de “Wado” De Pedro un hombre de poco hablar y mucho menos en público. Ha contado que cuando en la escuela se burlaban de él, terminaba peleándose a las trompadas. Sus intervenciones como diputado han sido escuetas y puntales. En una entrevista televisiva contó que quien le dio un impulso para hablar más fue Néstor Kirchner, quien, con su estilo tosco, en el límite con el bullying, le dio a entender que tenía que reírse de su trastorno en vez de ocultarlo. Máximo Kirchner es uno de los pocos que le hacen chistes sobre su tartamudez. Testigos que no están familiarizados con esta historia suelen incomodarse con la escena.

Futuro. “Wado” De Pedro tiene una ventaja sobre sus pares del Gabinete y sus antecesores en el cargo de ministro del Interior. Es el referente de una agrupación política con despliegue nacional que tiene un liderazgo indiscutido. El fenómeno de La Cámpora es la envidia del propio peronismo, que desde la década del ‘70 está fragmentado. Lo mismo sucede con la UCR o el PRO, que tiene diferentes vertientes internas. La Cámpora, en cualquier lugar del país, responde a una sola persona: Cristina Kirchner. En la consolidación de este esquema fue clave el despliegue del Estado: en cada pueblo o ciudad del interior del país hay un joven militante de La Cámpora en una oficina de la Anses, del PAMI o alguna otra repartición del Estado como el Banco Nación. Esto genera una cercanía con la comunidad que a veces compite con los propios intendentes. Uno de los lugares donde se mira con atención la contienda electoral es en la provincia de Buenos Aires y sobre todo en el Conurbano bonaerense, donde la ley prohíbe más de dos mandatos seguidos. Allí la carrera al 2023 será una lucha cuerpo a cuerpo, por derogar aquella ley que propuso el massismo en acuerdo con el macrismo y que hoy limita a los caciques del conurbano (ver páginas 28 y 29). En esta contienda La Cámpora también tiene intereses. “Wado” De Pedro promueve a su viceministro José Lepere para Almirante Brown, donde Mariano Cascallares va por su segundo mandato.

La habilidad para construir relaciones de “Wado” lo llevó a consolidar un vínculo con Alberto Fernández mucho antes que Cristina Kirchner. Ellos se veían y se escribían incluso cuando CFK estaba peleada con su actual Presidente, en los largos años que siguieron a la renuncia de Alberto a la Jefatura de Gabinete en 2008. 

Durante la cuarentena, De Pedro fue uno de los ministros que más visitaron Olivos. Según el registro de ingresos al que accedió NOTICIAS, fue en 52 oportunidades, de las cuales en algunas coincidió con su hombre en la Justicia, Gerónimo Ustarroz, y en otras entró y salió con Máximo Kirchner.

A “Wado” le gusta el perfil bajo. Dejarse ver como un hombre con poder y como el canal de comunicación entre el albertismo y el ala más dura del kirchnerismo. Tal vez ese es su activo más importante: el oído de Cristina Kirchner.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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