POLíTICA | 11-11-2020 12:20

El lobby de Aníbal Fernández para volver

Quiere regresar al Gabinete Nacional. Encuentros con Alberto, perfil mediático y pelea con Carrió.

De repente, luego de que Cristina Kirchner moviera el avispero del Gabinete al señalar que “hay funcionarios que no funcionan”, un hashtag apareció en las redes sociales y se convirtió en tendencia: #PoneloAAníbal. Pero lo que parecía una súplica de la militancia, habría sido una maniobra más para quebrar la voluntad del Presidente. “El hashtag obedece al mismo Aníbal, que tira el centro y cabecea”, lo sentenció el periodista Carlos Pagni.

El ex jefe de Gabinete de Cristina, hoy interventor del Yacimiento Carbonífero de Río Turbio, hace méritos para agarrar una vez más alguna cartera del Gobierno. Se reúne asiduamente con Alberto Fernández, conoce cada rincón de la Casa Rosada y defiende la gestión en los medios como pocos.

Incluso, el parecido de los nombres con Alberto, el pasado en común como los encargados de la comunicación de Cristina y hasta el bigote los equiparaban a Aníbal y al primer mandatario. Tanto que, en su bio de Twitter, el hombre que quiere volver al Gabinete aclara: “No es la cuenta del Presidente”.

Banco de suplentes. En el medio de los rumores de cambio en el Gabinete, el nombre de Aníbal Fernández apareció como número puesto. Su experiencia al frente de diferentes oficinas gubernamentales lo harían un funcionario “plug and play”: no necesitaría período de adaptación, ni entender cómo funciona Balcarce 50. Durante las crisis no hay demasiado tiempo para acomodarse. Fue ministro de Producción con Eduardo Duhalde, del Interior con Néstor Kirchner, de Justicia con Cristina, de quien también fue secretario general de la Presidencia y jefe de Gabinete.

Un rumor corrió por los pasillos de la política: Aníbal podía reemplazar a uno de los funcionarios más cuestionados puertas para adentro y siempre mirado de reojo por sus feroces críticas del pasado al kirchnerismo: Matías Kulfas. De esa manea, se podría hacer cargo del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Sin embargo, cuando le consultaron por sus chances de acercarse a Alberto Fernández, Aníbal se victimizó: “Tengo en claro que alguien me baja el pulgar y creo saber quién es. Entonces no discuto más el tema”, aseguró en una entrevista en Radio Rivadavia. Y continuó: “No espero ni dejo de esperar un ingreso al Gabinete. Yo quiero ayudarlo y se lo dije a él muy claramente. Si quisiera que estuviera, me llama y estoy. Pero no me quieren en el Gobierno. No quieren que esté. Ya lo tengo en claro y entonces miro para el costado”.

Peleas. La buena relación entre Alberto y Aníbal no siempre fue tal. De hecho, el archivo condena al ex jefe de Gabinete que quiere volver a la Casa Rosada. Aunque en la coalición de Gobierno, los antecedentes no parecen ser un problema: el Presidente era uno de los críticos más furibundos de la actual vice, Vilma Ibarra escribió un libro durísimo contra Cristina y Sergio Massa prometía meterlos presos. Hoy todos tiran del mismo carro.

En 2011, tras la enésima crítica de Alberto a Cristina, Aníbal salió al cruce con una carta abierta en el diario La Nación: “Alberto Fernández trata de desmentir a la Presidenta, lo que no se ha cansado de confirmar en su constante trajinar mediático es que es una persona al servicio de Héctor Magnetto”, lo acusaba. Y, para completar, lo chicaneaba: “A veces pienso que Alberto debería ser candidato. Es raro que no lo sea, siendo que se atribuye la fundación y la interpretación de lo que piensa 'la gente’”. 

Finalmente, Alberto sería candidato a Presidente. Ungido, nada más y nada menos, que por Cristina, a quien Aníbal defendía con uñas y dientes de sus ataques en aquel momento. La política tiene demasiados giros dramáticos.

En su carta de presentación, el hombre que espera su puesto en el Gabinete se promueve como un defensor furioso, que no ahorra elogios para los propios y críticas para la oposición. Al ex presidente Mauricio Macri lo apodó “mamerto”, “papanatas” y “tarado”, entre otros. Por eso, los militantes que lo quieren ver de nuevo en la Casa Rosada elogian su alocución y lo tildan de “gran comunicador”.

Sin embargo, la carta de Cristina del día previo a la conmemoración del décimo aniversario de la muerte de Néstor, lo puede haber dejado un tanto en off side a su ex funcionario. Es que la vice pidió a la oposición un acuerdo para gobernar tras la pandemia y poner a alguien tan confortativo en la primera línea iría en contra de la idea que esgrimió.

Aníbal Fernández no se desilusiona. Sabe que su nombre no tiene grises, ni siquiera adentro del Frente de Todos: de un lado están los que valoran su locuacidad y su capacidad argumentativa para responder por una gestión que atraviesa una tormenta. Pero del otro, están quienes lo recuerdan como el hombre que encabezó uno de los fracasos más grandes del kirchnerismo, al perder la Provincia de Buenos Aires en 2015, luego de menospreciar a su contrincante, María Eugenia Vidal.

Su nombre quedó tan desprestigiado que su vasta trayectoria no le alcanzó, ni siquiera, para ser concejal en Pinamar. En las últimas elecciones, se presentó como cabeza de lista en el municipio de la Costa argentina, pero perdió las internas del Frente de Todos por 40 votos.

Sin embargo, eso quedó en el pasado. En la actualidad, cree que hizo méritos suficientes para volver a la primera línea de fuego. Y tal vez, Aníbal piense que la frase del creador del movimiento que los aglutina pueda ser utilizada para este momento del Gobierno: “para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista”, decía Juan Domingo Perón. Para un Fernández, podría no haber nada mejor que otro Fernández. 

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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