Viernes 27 de mayo, 2022

TEATRO | 18-03-2022 17:31

“Juana vive!”: reivindicación de un ideario vigente

Con L. Kuliok y R. Romano. Adaptación y Dirección: R. Celentano. Espacio Leónidas Barletta. Diagonal Norte 943.

★★★★ Basada en “Proceso a Juana Azurduy”, del dramaturgo argentino Andrés Lizarraga (1919- 1982), cuenta la historia de un imaginario juicio a la valerosa patriota del Alto Perú que combatió en las guerras de independencia hispanoamericanas, por la emancipación del Virreina to del Río de La Plata.

Juana había nacido en 1780, en el seno de una familia de buena posición económica, propietaria de varias fincas. Criada en el campo, aprendió las tareas rurales, y desde niña demostró un carácter independiente que marcaría el resto de su existencia. Quedó huérfana a los siete años y tras un breve período junto a sus tíos, fue enviada a un convento de donde más tarde sería expulsada por su temperamento formado en la rebeldía y la libertad.

A los 19 años se casó con Manuel Ascencio Padilla, con quien tuvo cinco hijos, cuatro de los cuales fallecieron a causa de malaria. Con su esposo compartía los ideales de lucha contra las injusticias de los grandes terratenientes y la dominación de la corona. Eso los llevó a formar un ejército integrado por valerosos indios y mestizos, donde llegó al grado de teniente coronel. Manuel Belgrano le regaló su sable y luchó junto a Martín Miguel de Güemes, su máximo referente.

En la trama de la obra, muy bien adaptada y dirigida por Rosa Celentano, asistimos al encuentro de esta auténtica guerrera, cuando recibe al abogado de oficio (Roberto Romano) que realizará su defensa. Una veintena de cargos, entre los que se citan rebelión, asociación ilícita, tenencia de armas y hasta la organización de guerrillas, pesan sobre sus hombros. Azurduy (Luisa Kuliok) los niega a capa y espada, su consigna fue liberar el territorio y oponerse al sistema colonial. No revelaremos aquí más detalles de la pieza, baste decir que el grito de libertad de esta mujer, fundamentado en las ideas de Juan José Castelli, que acercó a estas tierras los aires de la Revolución Francesa, suena actual e inspirador.

En su espléndida madurez, Kuliok se entrega en cuerpo y alma, y pasa de ser una especie de animal acorralado a la feroz amazona que no cede un palmo de sus convicciones. Junto al aceitado oficio de Romano, se crea un espectáculo que permite reflexionar sobre la vigencia de los valores de nuestra identidad.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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