TEATRO | 19-11-2019 17:31

Un espectáculo excelente

“Romance del Baco y la vaca” de G. Demaría. Con Marco Antonio Caponi. Dirección D. Casablanca. Timbre 4, México 3554.

***** . Ni siquiera todas las estrellas de una constelación harían justicia a la hora de calificar este imperdible espectáculo de la actual cartelera alternativa porteña. Es que pocas veces se da la sobresaliente conjunción de texto inteligente y novedoso, sumado a la dirección brillante, para iluminar el camino de un joven actor que no duda en dejar el alma en escena con voz de infinitos matices y una destreza física impactante. Porque eso es “El romance del Baco y la vaca”; agudeza y fina ironía en estado puro. A pesar de tratarse de un tema bastante riesgoso como la atracción de un hombre hacia un animal, capaz de involucrar no sólo lo sentimental sino también lo físico, el resultado lleva al disfrute total del espectador.

El protagonista de esta pieza notable y prodigiosa, escrita en verso por ese gran dramaturgo argentino que es Gonzalo Demaría, lleva en sus genes las principales características de la literatura gauchesca. Su historia sigue los avatares de un hombre perseguido por la Justicia, guacho de madre, criado por una res y que al devenir adulto se enamora de otra llamada Blanquita con quien vive un romance apasionado, no exento de vicisitudes. Paiva Baco (Marco Antonio Caponi), gaucho sensible y a la vez pícaro, curtido y maltrecho, digno heredero de los icónicos “Martín Fierro” o “Don Segundo Sombra”, canta su epopeya, acompañado de su “viola’e lata”. Así, tan solo en busca de respeto y para obtener unas monedas en una plaza pública, desgrana las hostilidades que ha padecido en busca de un futuro mejor; incluidos los celos que siente cuando Tarquino, un toro semental, parece influir en el afecto de su amada charolais.

El experimentado actor y puestista Daniel Casablanca resulta el director ideal para mover los hilos de esta sátira y Caponi, uno de los mejores actores de su generación, no duda en exponerse caracterizado por el excelente maquillaje de Agustina Luque mientras luce muy bien ataviado por el imaginativo vestuario de Pamela Martinelli. Su entrega dosifica con mano firme los costados más riesgosos del personaje al mixturar infinita ternura e ingenuidad con el salvajismo más procaz.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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