Ushuaia atraviesa un momento singular en su desarrollo turístico. El próximo invierno encuentra a la ciudad más austral del mundo en un punto de maduración donde infraestructura, paisaje y servicios empiezan a alinearse con precisión. La combinación de centros de esquí en expansión y una hotelería que entiende la nieve como experiencia integral consolida un modelo que ya no depende solo del atractivo natural, sino de cómo ese entorno se transforma en producto. En ese escenario, el vínculo entre el Cerro Martial y el Wyndham Garden Ushuaia Hotel del Glaciar aparece como uno de los desarrollos más interesantes de la temporada.

Durante 2025, decenas de miles de turistas argentinos y brasileños eligieron Ushuaia para sus vacaciones de invierno. La promesa fue clara y se cumplió: nieve confiable, temporada extensa y un paisaje que no necesita artificios. El Cerro Castor volvió a registrar niveles récord de afluencia y reforzó su perfil internacional. Sin embargo, Tierra del Fuego dejó en claro que no es un destino de una sola montaña. Mientras Castor concentra el esquí de gran escala, con pistas homologadas y una operación de volumen, el Martial se prepara para ocupar un rol complementario clave: el del cerro cercano, accesible, familiar y con fuerte identidad local.

El inicio del montaje del nuevo medio de elevación de origen suizo, con más de 1.400 metros de recorrido, marca un punto de inflexión para el Cerro Martial. La obra no solo mejora la capacidad y la comodidad del esquí, sino que redefine el perfil del centro. El nuevo sistema permitirá diversificar usos, ampliar la accesibilidad y proyectar al Martial como centro de montaña activo durante todo el año, integrando deportes invernales, caminatas, paseos panorámicos y actividades recreativas. Su proximidad con la ciudad —una rareza en el mapa global de centros de esquí— lo convierte en una joya urbano-natural, ideal para iniciados, familias y escapadas breves, sin resignar paisaje ni calidad.

Este relanzamiento encuentra un socio natural en el Wyndham Garden Ushuaia Hotel del Glaciar. Emplazado dentro de la Reserva Natural El Martial, el hotel construye una identidad que combina lo alpino con una estética contemporánea. La madera y la piedra dialogan con líneas modernas, tecnología y confort actual. Su diferencial no es solo arquitectónico: el corazón social del hotel es un gran fogonero central, concebido como espacio de reunión, conversación y pausa, un refugio natural tras la jornada en la nieve.

Ese espíritu se potencia con un rasgo poco habitual en la hotelería de montaña: una amplia colección de arte moderno argentino del último cuarto de siglo. Obras de artistas contemporáneos recorren el lobby y los pasillos, transformando los espacios comunes en un circuito casi museístico, que invita a caminar el hotel como si se tratara de una galería. La experiencia estética se integra así al descanso, sumando una capa cultural inesperada en un entorno dominado por la naturaleza.

Desde sus ventanales se despliegan dos postales complementarias: de un lado, la bahía de Ushuaia y el Canal Beagle; del otro, el glaciar y la ladera nevada del Martial. Mar y montaña en un mismo plano, una combinación poco frecuente incluso en destinos europeos. A esa vista se suma una propuesta gastronómica sólida, con cocina patagónica, vinos argentinos y un bar que funciona como punto de encuentro al caer la tarde.

En la base del cerro, además, se consolida una zona gastronómica en expansión: una casa de té de fuerte impronta paisajística, un bar cervecero con hamburguesas de calidad y un proyecto en marcha para ampliar el polo este invierno, incorporando cenas de pasos nocturnas orientadas a un público que busca vivencias completas, no solo esquí.

El Cerro Martial amplía su atractivo al dialogar con el trekking y la naturaleza. Desde el entorno inmediato del hotel parten senderos que se internan entre bosques nativos, arroyos y miradores, aptos tanto para caminatas suaves como para recorridos con raquetas en invierno. Ese cruce entre actividad moderada, paisaje poderoso y cercanía urbana diferencia al Martial de otros centros más aislados y lo posiciona como una opción flexible dentro del ecosistema turístico fueguino.

En paralelo, el Wyndham articula la propuesta integral del destino: traslados al Cerro Castor, programas de ski week, excursiones alternativas, navegación por el Beagle, Parque Nacional y experiencias nocturnas. El huésped puede optar por alta intensidad deportiva o por un ritmo contemplativo, sin cambiar de base. Ese equilibrio define el nuevo lujo del Fin del Mundo: elegir sin renunciar.
Ushuaia entendió una premisa central del turismo contemporáneo: no compite con los Alpes ni con Colorado replicando modelos ajenos, sino construyendo una identidad propia. El desarrollo del Cerro Martial, acompañado por una hotelería como la del Wyndham Garden Hotel del Glaciar, confirma que el próximo invierno no solo traerá buena nieve, sino un producto turístico más maduro, diverso y sofisticado, donde la montaña vuelve a dialogar con la ciudad como en los grandes destinos del mundo.
por R.N.















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