En distintas redes sociales se puede observar un breve video de algunas personas que ingresan a la terraza de una casa ubicada en una de las favelas más populares y peligrosas de Río de Janeiro. Los visitantes se sienta sobre una silla por un breve tiempo para disfrutar del amanecer carioca, mientras son grabados por un dron que recorre todo el asentamiento brasilero. El tiempo es cronometrado por un encargado del ingreso, que saluda al turista con la mano en el momento de recibirlo. Tanto en TikTok como en Instagram la secuencia resultó viral y muchos usuarios se preguntaban cuánto fue el costo por semejante experiencia.
El portal periodístico MDZ online dio a conocer los detalles que rodean a la grabación. Según el medio, que dio a conocer las imágenes del detrás de escena del video viral en la Rocinha, considerada la favela más grande de Río de Janeiro, esta experiencia turística ronda los 200 reales, lo que aproximadamente serian 55.000 pesos argentinos.
Lo que hasta hace poco era territorio casi prohibido para el viajero curioso se ha transformado en uno de los atractivos emergentes del turismo en Río de Janeiro. La favela Rocinha es la más poblada de Brasil y se encuentra encaramada en una colina entre los barrios de São Conrado y Gávea. Hasta el día de hoy es considerada una parada habitual en itinerarios que prometen una “inmersión auténtica” en la vida urbana carioca.
La explosión del turismo en la ciudad, que en 2025 alcanzó 12,5 millones de visitantes, ha impulsado la mirada más allá de las playas famosas y los miradores clásicos: 2,1 millones de turistas internacionales llegaron a Río en ese año, un aumento de casi 45% respecto a 2024. Los visitantes buscan experiencias más allá de Copacabana o el Cristo Redentor, y en Rocinha, ese interés se traduce en recorridos guiados por residentes que han convertido los estrechos pasajes y miradores en su medio de vida.
Entrar en esta favela está abierto a cualquier turista, siempre que lo haga acompañado de guías o a través de tours organizados. Muchas agencias y operadores locales han establecido rutas seguras que evitan zonas de riesgo, mientras que algunos puntos de la favela reciben a visitantes con pequeñas empresas, bares con vistas y servicios adaptados para quienes desean tomar fotos o videos. (
La viralización de imágenes y relatos en redes sociales ha sido clave para este fenómeno. Videos de influencers y celebridades que muestran la vida en las favelas han generado curiosidad global y han ayudado a derribar temores iniciales relacionados con la violencia o la inseguridad del lugar. Visitas de figuras como la cantante Rosalía, que en 2025 fue vista aprendiendo pasos de baile locales entre los pasillos de Rocinha, han amplificado ese efecto.
Sin embargo, la percepción de seguridad es compleja. Las favelas tienen históricamente índices de violencia más altos que otras zonas urbanas debido a la presencia de bandas narcotraficantes y conflictos con fuerzas de seguridad, y no es infrecuente que se recomiende a los visitantes que no exploren por su cuenta sin acompañamiento local especializado. Organizaciones comunitarias y operadores de turismo han trabajado en protocolos de seguridad y códigos de conducta para turistas que incluyen no fotografiar situaciones sensibles o respetar espacios privados.
El turismo en Rocinha se inserta también en un debate más amplio sobre ética y explotación: algunos expertos advierten que el llamado poverty tourism puede trivializar la vida de comunidades vulnerables al convertir sus dificultades en espectáculo, mientras que otros sostienen que bien gestionado puede generar ingresos directos para la economía local y desafiar estigmas persistentes.














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