Personajes / 8 de Octubre de 2016

Verónica Lozano: “Quiero ser una madurita con onda”

Animal de tele, lanzó su línea de ropa y prepara programa propio. Obsesión por el rating, la edad y maternidad suspendida.

De brillos o en zapatillas, el look de Verónica Lozano puede variar pero la actitud permanece. El estilo desenfadado y burbujeante que la instaló como la conductora de la risa contagiosa durante sus diez años con Leo Montero en “AM”, está intacto. Campechana y con la palabrota incorporada, su modo hiperquinético y su costado fashionista la llevaron a transformar su año sabático en un proyecto de ropa de fiesta con Natalia Antolin. A cara lavada, mientras se revuelca ociosa en living de su casona de zona norte, espía el rating, mientras habla de su rollo con la edad, lo que quiere hacer en la tele y la imposible maternidad.
Noticias: Modelo, psicóloga, actriz, conductora y ahora costurera.
Verónica Lozano: ¡Soy la textilera, la costurerita que dio el mal paso! Tener mi mini pyme fue la prueba de fuego para saber que ¡hay vida después de la tele! Cuando hacés un programa por diez años, no hay marca de ropa que alcance. El momento de buscar el canje es complejo porque del otro lado son supergenerosos, pero nada te gusta y no podés modificar un vestido sólo para una noche. Con mi ángel George (Jorge Ibáñez) lo podía hacer. Cuando él se va, con Natalia lo empezábamos de cero y después se lo pedían. Un día Nati me dice: “Hagamos una cápsula”. Cuando se acabó “AM”, me bajó el nombre y el concepto: Celebración, 21 prendas para festejar. Natalia me brindó su experiencia y la bendición de tener un ego manejado, porque es complejo combinar dos minas que quieren hacer ropa, una que la sueña sin saber cómo agarrar un lápiz y la otra que conoce el metier hasta el último detalle. ¡Y todavía nos amamos!
Noticias: ¿Qué soñaba?
Lozano: Quería que la celebración fuera para todo tipo de mujer. Por eso no hice desfile. Las modelos son muy lindas pero no generan empatía. Quería minas de todas las edades. Hice algo lindo y accesible para una mina que quiere estar bella sin ser un candelabro, sexy sin ser un putón. Que quieran ser divinas más allá de la edad que tengan.
Noticias: ¿Cómo fue el proceso?
Lozano: ¡Dejé el cuerpo! Hasta me quedé muda. Me convertí en la reina de quemar cabezas. La pedigüeña del siglo. A Luciano Castro le entré por la mujer. ¡Imaginate que el pibe chongo del momento me haga de galán en la “collection”! Una zarpada.
Noticias: ¿Usted es una fashion victim?
Lozano: Una enferma total de la moda y las tendencias. Me meto en los sitios de compra por internet, sigo a los diseñadores en las redes sociales. ¡Mi celu arde! Hoy internet es un bazar chino, ¡es inagotable la cantidad de mierdas que te podés comprar! Muero por las cosas buenas, pero soy re gallega, superoferta. En cambio, el delirante de “Corcho” te compra “full price”. Una vez se fue a Las Vegas y me manda la foto de unos zapatos Manolo Blahnik que dolían uno y la mitad del otro. “¡Devolvelos ya! Y dame la plata que por esa plata te compro media docena”.
Noticias: La moda es linda, pero la televisión la puede.
Lozano: La tele me apasiona. No me imagino fuera de la tele, pero no tengo abstinencia ni estoy como una loca desesperada que agarra cualquiera para sacarse las ganas. ¡Ojito que tengo un Martín Fierro!
Noticias: ¿Le costó el fin de “AM”?
Lozano: El proyecto duró más de lo que soñábamos. Con Leo sentimos que se había desinflado. Era como una muerte anunciada. Me habían propuesto hacer “Morfi” con Rozín, pero me daba cosa cambiar de marido en el mismo horario. No me creo mil, pero estaba para volar sola.
Noticias: ¿Cómo ve la tele?
Lozano: No soy de las que dicen “sólo veo cable”. Veo todo y valoro el trabajo de la gente que hace televisión. Desde Neustadt que los programas políticos no eran vedettes. Hasta hace unos años, para que Majul midiera lo tenía que llevar a Rial para hablar de espectáculos. Hoy es al revés. Ahora el panel es más protagonista que el invitado. Hay mucha pelea. Me gusta el “mood tranqui”, pero si eso mide, habrá que ver.
Noticias: ¿Es tan exigente en su vida cotidiana como en el trabajo?
Lozano: Más relajada, pero soy una controladora obsesiva.
Noticias: ¿Qué provocó en su casa este cambio laboral?
Lozano: Jorge me apoya al mil por mil. Cuando pasó por la presentación me dijo: “Esto es fantástico, internacional, muy París”. ¡Me lo morfo! Se bancó todo, hasta que pusiera en ablande los modelitos. Me los ponía cuando venía gente a comer para ver si se me veía la goma, si la tela chivaba. ¡Era un tester “ao vivo”!
Noticias: ¿Y con Antonia?
Lozano: Siempre la llevé al colegio, ahora estamos más tiempo juntas. Ya se me pasó esa “neura” de las madres que trabajan, ese combo de independencia y culpa que te hace sentir que hicimos un mal negocio. Tener una nena fue muy especial. Mamá murió cuando tenía 23 y no tenerla hizo que la llegada de Anto me conectara con mi vulnerabilidad.
Noticias: ¿No le pide un hermanito?
Lozano: Cuando era más chiquita. Ahora le compiten los vestidos, como antes la tele. ”Qué te creés, vos y tu tele” o “Te importan más los vestidos que yo”, me dice enojadísima. En la presentación estaba celosa, le escribió a su papá: “Súper mal el evento”. Ella participa en todo. Me gusta que vea una mamá activa. Respecto de otro bebé, ya tengo 46…
Noticias: Hoy la edad no es un límite.
Lozano: Ser madre es una responsabilidad que no estoy dispuesta a adquirir a esta edad. Hay una presión social con las minas que no se da con los tipos. Si estás de novia, te preguntan cuándo te casás, si te casaste, cuándo tenés un pibe, si lo tuviste… ¿y el hermanito? Cuando nació Anto, yo era una teta con pantuflas. Moría por ella pero sentía que me había quedado sin vida. Necesitaba recuperar mi espacio. No estoy para pasar por eso otra vez.
Noticias: ¿Esto de la ropa le sirvió para sacar su costado sexy?
Lozano: No me la creo. Prefiero generar empatía. Soy la potra que se viste para la fiesta y la cascoteada que llega desarmada. Soy una mina real. No soy una “star” ni fui la reina de la Vendimia. Agradezco la genética pero desde los 17 laburo para dejar de ser la minita simpática con el culito lindo que miraba de reojo cómo su amiga se llevaba el macho a casa. Lo mío, como diría Carlín, siempre fue una lucha.
Noticias: No parece de la edad que tiene. ¿Nunca se sacó años?
Lozano: Mentir con la edad en épocas de Wikipedia te dura dos segundos. Pero la juventud de mi cabeza no empata con mi cuerpo o documento. Nunca tuve rollos con mi cuerpo, pero no me parece feliz el paso del tiempo. No me cambio por la Verónica de los 20. Me gusta mi lomo y estoy entera, pero lo que avizoro cuando veo la foto de los 30, ¡mamita! Ellos siempre zafan: está el pelado sexy, el gordito simpático o el arrugado elegante. En cambio, a las minas no se nos perdona ni un rollito. A los 35 me puse las tetas que me faltaban. Ahora voy cuatro veces al gimnasio y antes no hacía nada, me pongo botox, un rellenito. Me hago cosas, pero no soy una alienada. Quiero ser una madurita con onda, no una pendevieja tuneada. Llevo los 46 años con dignidad, pero las mujeres argentinas tenemos fecha de vencimiento.

 

Gabriela Picasso

 

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