Tecnología / 12 de abril de 2017

Drones, el boom que nunca termina de crecer

De juguetes a cámaras, de uso personal a reparto de mercancías. ¿El futuro? Taxis aéreos en menos de lo que se cree.

El boom de los drones es imparable, algo que pudo verse nuevamente en la feria de tecnología CeBIT que se celebró en marzo en la ciudad alemana de Hannover. Los pequeños aparatos voladores toman fotografías, ayudan a apagar incendios, a medir terrenos o hacer reparaciones y transportan objetos y, probablemente, en un futuro cercano también personas.

En todo el mundo se estima que este año se venderán casi tres millones de drones, según la cumbre dedicada a estos aparatos voladores que se celebró de forma paralela a la CeBIT. Menos de un diez por ciento se utilizan, sin embargo, con fines comerciales.

La tendencia principal es su uso en el sector privado con drones cada vez más pequeños y cámaras de fotos de alta resolución, así como en eventos deportivos como carreras de drones. En el ámbito comercial, la tendencia es a la especialización, incluso hasta llegar a los drones para la construcción, que ayudan a cubrir tejados.

El fabricante Yuneec ve la tendencia de manera similar. Desde las fotografías de bodas hasta las intervenciones en los campos agrícolas, pasando por vuelos de reconocimiento. Los proyectos a largo plazo prevén un acercamiento cada vez mayor entre el mundo de los aviones y los drones, hasta llegar algún día quizás a los aeroplanos sin piloto. Ya existen pequeños drones tripulados que serán introducidos en breve como taxis aéreos en Dubái.

“Los vuelos no tripulados llegarán sin duda, a nivel técnico ya podemos hacerlo hoy”, dice el gerente de Airbus, Peter Sander. El experto en aeronáutica Cord Schellenberg coincide. “Creo que los automóviles sin conductor serán la gran revolución, una vez que la gente se haya acostumbrado en su vida cotidiana”.

Pero los taxidrones necesitan una infraestructura propia. “Alzarse en vuelo así sin más en medio de un embotellamiento es definitivamente imposible”, dice Sander. “Harán falta corredores aéreos con centros de control automáticos y puntos de detención”, añade. Pero está convencido de que todo eso llegará.

La presencia masiva de drones en el espacio aéreo inferior exige, por otra parte, que se coordinen las infraestructuras existentes y se cree además una industria de defensa ante estos aparatos. Se trata, por ejemplo, de instalar redes defensivas, contar con águilas entrenadas y emisores de intereferencias. Desde que existen indicios del uso de drones de juguete por parte de Estado Islámico, hay temores sobre su posible uso para fines terroristas y análisis sobre la forma de evitarlo.

Porque mientras que los aviones actuales tienen tres sistemas autárquicos que los protegen de eventuales ciberataques, los drones de entretenimiento tienen normalmente un software muy sencillo.

“Hasta ahora, solamente hemos analizado drones de juguete de los niveles de precio hasta 5.000 euros, y de ellos muchos tienen fallos de seguridad; se puede controlar este tipo de aparatos fácilmente”, señala el analista de riesgos Raimund Genes, de la firma tecnológica Trend Micro.

Por su parte, el experto en drones Lukas Kremkau, de la compañía Spectair, se pronunció en la cumbre sobre drones de la CeBIT a favor de imponer que lleven de forma obligatoria un transpondedor, aunque reconoció que estos aparatos son aún demasiado pesados. Los transpondedores son emisores de señales automáticos que son obligatorios en los aviones.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *