Personajes / 13 de Abril de 2017

Georgina Barbarossa: “Mi terapeuta me dijo que volviera al teatro”

Desopilante haciendo “Lord, el musical”, repasa instancias de su vida. La felicidad, el síndrome del nido vacío y la muerte.

Georgina Barbarossa: “Mi terapeuta me dijo que volviera al teatro”
Fotos: Juan Ferrari

Lo dijo varias veces y quiere repetirlo: “Antes de salir al escenario, en cada estreno, invoco al Vasco (Miguel Lecuna, su marido), a mi papá y después siempre pido la protección de Niní Marshall, de la Campoy (Ana María), de Jorge y Aída Luz. Les digo “vengan a mí”. Y ahora que estamos en este teatro Astral, que es tan bello, todos los días le hablo un poquito a Alicia Zanca; trabajé con ella en esta sala. Creo que los artistas que se van, viven en los teatros” dice mientras se anilla el pelo, sentada en su camarín. Faltan tres horas para que empiece “Lord, el musical” que escribió Pepe Cibrián Campoy, inspirado en algunos pasajes de “Cuento de Navidad”, del inglés Charles Dickens. Verborrágica y apasionada en su relato, Georgina dice, solemne e intensa, que le agradece a Pepe la posibilidad de estar con él en la obra. “Creo que hay un cuarto acto, que habrá otra obra que nos junte otra vez; haber vuelto a la comedia musical de su mano, que es el género que más me gusta y compartir esta química con él, es glorioso. Nunca imaginé esta diversión. Estoy esperando salir a escena como los chicos salir al recreo. En este momento soy inmensamente feliz”.
Noticias: ¿A Pepe lo conoció hace 30 años?
Georgina Barbarosa: ¡Más! Me presenté a unas audiciones que Pepe había llamado, con un aviso pequeñito en el Clarín. Éramos como mil y pico en el Teatro del Picadero, antes de que le pusiesen la bomba. Convocaba para “A pesar de todo de aquí no me voy”. En ese momento –1980– estudiaba con Lito Cruz y mis compañeros sabían que tocaba la guitarra, cantaba y bailaba más allá de Shakespeare y García Lorca. Y me presenté. Pepe no era tan rico, no usaba sus cadenas de oro ni tanta cosa, vivía en dos ambientes y yo en uno. Quedé elegida en la semifinal pero veía cómo hostigaba a Mónica Buscaglia, otra postulante y gran actriz. Lo hacía adrede para que reaccionase, pero ella se quedaba. Y Pepe me sacó, la trataba tan mal que le grité: ¡Bueno basta, pirujo! No sé por qué, me salió. Ni Pepe sabía lo que quería decir. Le preguntó a Oscar López Ruiz si era un insulto y quedamos las dos. Pero empecé peleándome con Pepe.
Noticias: ¿Siguen haciéndolo?
Barbarosa: Sí. Pero nos reconciliamos. Somos apasionados y de carácter fuerte. ¡Con Pepe nos amamos, menos sexo, todo! Somos como un matrimonio viejo. Hemos compartido muchas cosas. Recuerdo cuando volví embarazada de Brasil y con Vasco no teníamos un mango. Nos fuimos a vivir con mis padres y él me venía a visitar. Nacieron los mellis, Juan y Tomás, sietemesinos, los ponía en el mismo moisés y me iba a darles la teta a una confitería. Pepe me acompañaba.
Noticias: En “Lord” la muerte se presenta con humor.
Barbarosa: Sí. Creo que la muerte es el traspaso a otro estado. Seas de la religión que seas, es admisible que toda esa energía de una persona no puede desaparecer. “Lord” es un cuento mágico que exorciza la muerte. Mi primera muerte terrible fue la de mi papá, en 1992; se murió en la playa, veraneando en Uruguay. Era un ser de luz, alegre, divertido, yo saqué mucho de él. Al principio fue espantoso, pero después cuando lo recuerdo es siempre con alegría.
Noticias: ¿No le teme a su muerte?
Barbarosa: No. Tengo miedo a enfermarme, por eso me hago todos los chequeos que puedas imaginarte. Soy muy sana. La doctora Diana Chugri me hace revitalización biológica y con el doctor Omar Mantovani adelgacé 8 kilos. Pero, mis hijos saben que el día que me muera, quiero música, descontrol, que toquen con la banda… cremación y abajo del pino que plantamos con Vasco, donde está él, en nuestra casa de Córdoba.
Noticias: ¿Cómo le fue con el síndrome del nido vacío?
Barbarosa: ¡Terrible! El primero en irse fue Juan. Pensé que Tomás iba a tardar más; pero un día llegué a casa y ¡paf! me dijo “Me voy a vivir solo”. Ah! Está bien, –le respondí– y entré a mi habitación y me puse a llorar como loca. Como no lo resistía, hice una gira de 10 mil kilómetros por todo el país, con un unipersonal. Uno se fue a un PH en Urquiza y el otro a Barrio Norte. No están cerca. No vienen a dejarme la ropa para lavar, vienen a comer. Lo del nido vacío es horrible. Pero me las ingenié, porque tengo la parrilla siempre lista para que hagan asados con sus amigos y una sala de ensayo para que toquen música. Además uno de ellos está haciendo cerveza y viene a casa a cocinar. Mamá vive conmigo, está ciega y no quiere aprender a serlo con sus 80. Lo lleva con dignidad, se maquilla sola, de memoria.
Noticias: ¿A qué se dedican sus hijos?
Barbarosa: Juan es músico, tiene una banda de rock que se llama Olímpica. Tomás es fotógrafo y se va en abril a Japón con su novia para sacar fotos de los cerezos en flor, van a subir a una rueda para ver el monte Fuji ¡y yo que tengo vértigo! ¡Lo pongo en manos de Vasco! A Juan lo veré en el Cosquín Rock y después me iré a Villa Giardino, a mi casa. Ese es mi lugar en el mundo donde Vasco y yo nos iríamos a vivir cuando fuésemos viejitos; ahí está mi espíritu de señora Ingalls.
Noticias: ¿Va siempre?
Barbarosa: No puedo ir tanto como quisiera. Es una hectárea donde tengo una huerta orgánica, planté frutales, olivos y aprendí a poner las aceitunas en salmuera. Armé un invernadero y un vivero. Mi casera me manda fotos de mis tomates, mis lavandas, mis romeros. (Y las muestra en su celular) Allá vive mi hermano con su familia.Cuando éramos chicos, mis abuelos nos llevaban de veraneo a La Cumbre. Yo me volvía llorando y gritaba ¡quiero vivir aquí, quiero vivir aquí! Cuando mis chicos cumplieron 7 años, compramos con Vasco un primer terreno que nos costó 3.000 pesos. Cuando fuimos a comprar los contiguos costaban el doble.
Noticias: ¿Qué es el teatro para usted?
Barbarosa: El teatro es mi ADN. Sacando los momentos con mis hijos, el lugar donde estoy más feliz es sobre el escenario. Siempre llego mucho antes de la función porque prepararme es una ceremonia. Mi camarín está lleno de cuadros; hicimos una competencia con Pepe a ver quién traía más. Tengo de mi madre que no puedo colgar en casa porque mis casas siempre son ventanales enormes con pedacitos de pared. Soy fanática de la luz.
Noticias: El escenario es catártico. Pepe dice que actuando se está curando de su cáncer.
Barbarosa: Catarsis pura. Vasco murió el 2 de noviembre de 2001. Dejé de hacer teatro para quedarme con los chicos, hasta que empezaron a salir y hacer fiestas. Todos tuvimos terapeutas. Ellos tenían 13 años y a los dos días que mataron al padre cumplían 14. Nos íbamos a Córdoba con los dos grados de compañeros de su colegio, a inaugurar la pileta. Después de mil acompañantes terapéuticos, los chicos empezaron a salir y hacían las previas en casa. Me volví un perro que los olfateaba a ver si habían fumado marihuana o tomado alcohol en exceso. Estaba loca. Ahí mi terapeuta me dijo basta. Volvé al teatro (hice una obra que se llamaba “Hombre”, con la dirección de Manuel González Gil). No nos fue bien pero a mí me sirvió para aprender a dejar a los chicos en libertad, a no inculcarles miedos.
Noticias: Cuando eran bebés ¿también dejó el teatro?
Barbarosa: Hacía tele. Y gracias a la tele soy popular y estoy muy agradecida a la gente. Si estoy depre, salgo a la calle, me saludan, me dan afecto. Pero mi ADN, insisto, es el teatro.Yo quería ser una mezcla de Norma Aleandro con Niní Marshall. Hice un Bodeville, los chicos eran chiquitos, no los podía bañar, ni darles de comer y dije no. Hasta que crezcan no hago más teatro. Y cuando cumplieron 2 años, empecé con“Doña Disparate y Bambuco” y seguí cinco años… Mis hijos se criaron en los camarines. Y el teatro se convirtió en mi gran amante.
Noticias: Pepe es su marido, el teatro su amante ¿Y el novio?
Barbarosa: Me volví a enamorar después de Vasco pero no sentía las campanitas… y salir por salir no da. Soy tan feliz acá. Se van armando familias en los camarines. Los chicos me dicen “Ma”. Los lunes salimos, los cumpleaños se festejan en casa…
Georgina está orgullosa de todos los que trabajan en “Lord” y nombra a cada uno. Admira a Valeria Ambrosio porque es capaz de dirigir a Pepe; a Santiago Rosso, un joven arquitecto que compuso la música original; a Jorge Ferrari por el diseño de escenografía; a Alfredo Miranda por el vestuario –“Con telas importadas que compra Pepe cuando se va de viaje porque es un loco!”–.
Noticias: Ahora que están libres los asesinos de Vasco ¿cómo se siente?
Barbarosa: Lo dejo todo en manos de Dios. El nivel de violencia que tenemos en el país es más terrible de lo que nos imaginamos. Con narcotráfico, un pueblo que ha ido involucionando, tres generaciones de gente subalimentada y analfabeta, que no tiene la cultura del trabajo. Tenemos cárceles horribles, donde los ponen como bestias. Y más allá de modificar las leyes, como dice mi abogado penalista Marcos Salt, tiene que haber perdurabilidad. Porque si cada gobierno va a cambiarlas… Estos chicos que matan no le dan valor a su propia vida, menos a la ajena. Saben que no van a vivir mucho. Hay una ausencia de estado total. Yo no soy política ni anhelo serlo; no estoy afiliada a ningún partido. Los K piensan que soy M y los M que soy K. No soy ninguna inicial; soy artista. Puedo hablar con conocimiento de causa, desgraciadamente. Estos asesinos tienen que devolverles a la sociedad la manutención; que los manden a arreglar hospitales, a hacer caminos…
Noticias: ¿Su mayor preocupación?
Barbarosa: Además de la inseguridad y el narcotráfico, y la desunión de los argentinos, que se haya perdido la cultura del trabajo. Hay que recuperarla. El escenario es apocalíptico. Con Trump, una Europa donde se muere gente y se sabe la mitad –tengo familia que vive en España–… ¡Mis hijos no quieren tener hijos! ¡Qué desesperanzador!

Sissi Ciosescu

 

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