Personajes / 21 de Abril de 2017

Bárbara Diez: “El título de primera dama es retrógrado”

Referente de los festejos de los famosos, es la mujer del jefe de Gobierno de la Ciudad. Fiestas para los K y maternidad milagrosa.

Bárbara Diez: “El título de primera dama es retrógrado”
Fotos: Juan Ferrari

Todo es impecablemente chic en el petit hotel de la calle Agüero. Afuera, aferrados de las rejas de la ventana, decenas de candados del amor que emulan los del puente de las Artes en París. La prolija melena, y el hablar pausado y balsámico de Bárbara Diez, rematan la imagen de profesionalismo acabado que intenta brindar la usina de festejos que lleva su firma. Sus ambientaciones son miradas en todo el mundo y le valieron cuatro tapas en la edición internacional de la revista “Wedding Planning”. La chica prolija que dejó de lado una carrera de traductora en las Naciones Unidas por su disfonía crónica, y se animó a profesionalizar las fiestas de entrecasa, intenta barajar con igual control una vida privada con tres hijas Manuela, Paloma y Serena Vida, y una pública, acompañando a su marido Horacio Rodríguez Larreta, con alto cargo político y exposición, que es lo único que la desvela a la hora de dar una entrevista.
Noticias: ¿Siempre le gustó festejar?
Bárbara Diez: A mi hermana mayor, Verónica, le encantaba organizar tés cuando era adolescente. Mi mamá siempre fue una persona de puertas abiertas, y me acuerdo de verla ordenando los sandwichitos de miga en la bandeja. Cuando crecí era yo la que se metía en la cocina cada cumpleaños, y empecé a disfrutar del proceso de decorar.
Noticias: ¿Desde cuándo lo conoce a Rodríguez Larreta?
Diez: De toda la vida. Por amigos de mi hermana mayor. Los dos sabíamos perfectamente quién era el otro, pero había cero onda, ni nos mirábamos. Un día me llamó porque necesitaba traducir un libro.
Noticias: ¿En qué momento del proceso literario se produjo el flechazo?
Diez: Me citó para reunirnos en un bar del microcentro cerca de su oficina, y cuando se toma el café y la medialuna, me mira y me dice: “Uy, no tengo plata, ¿pagás?”. Me encantó que no necesitara su billetera.
Noticias: Y derechito al altar.
Diez: No, fue más complicado. Salimos mucho, pero un día cortamos. Empecé a salir con otro, me fui a vivir con él y quedé embarazada. A Horacio no lo vi nunca más. A los dos años me separé y seis meses más tarde me llama Horacio con la excusa de otra traducción. Yo no quería salir con nadie, pero él se aparecía en cada lugar que estaba. Hacía inteligencia para verme, y me daba gracia su perseverancia. Hasta que un día cuando me estaba yendo de viaje a Disney con mi hija Manuela, se aparece Horacio con una pareja de amigos en la cola del avión. Había averiguado todo con la agencia. Tengo la foto de nosotras con el pato Donald, y Horacio parado en el medio. Nunca más nos despegamos.
Noticias: ¿La segunda fue la vencida?
Diez: La segunda vez fue como un imán. Nos quisimos casar. Ni siquiera me lo preguntó, lo dio por hecho.
Noticias: Y entonces le tocó organizar su primer casamiento.
Diez: No fue uno, fueron dos. Cuando tuve que organizarlo fue complicado porque trabajaba y era mamá de una nena de tres años, y como soy detallista no me daba lo mismo. Me metí y quise saber cada cosa: lugares, comida, etc. Había conseguido el Tattersal de Palermo a través de mi suegro y organicé todo el casamiento a la noche. Un día Horacio me llama y me dice que no se puede casar, porque quería hacer algo de bajo perfil (estaba como interventor del Pami). Tuve que dar de baja el casamiento con las tarjetas hechas. Hoy todavía las uso para hacer la lista del súper.
Noticias: ¿Era una excusa?
Diez: Me dijo que no era así, que quería tirarlo para más adelante, para el verano, y hacer algo más tranquilo. Nos casamos a principios de noviembre en un campo en Luján con una ceremonia muy sencilla. La fiesta fue un té. Como a Horacio le divertía el cotillón, le dije que se encargara. Por supuesto que nunca lo compró, así que el día del casamiento se fue al Once vestido de jacque.
Noticias: ¿Cómo fue que de armar su casamiento quisiera organizarles el casamiento a otros?
Diez: Me parecía que había un nicho. Hoy las mujeres son profesionales y querés que un profesional te acompañe. En Estados Unidos y Europa era una carrera, me anoté para hacerla a distancia y obtuve el Master en Organización de Eventos. Mi primer trabajo fue de onda, el siguiente me lo pagaron en patacones en una bolsa de residuos y después vino el casamiento de Julieta Ortega.
Noticias: ¿Cómo llegó hasta una famosa?
Diez: Ella quería un casamiento en el campo, y el maquillador de mi casamiento, que era también el suyo, le contó de mi fiesta. Le conté que apenas había hecho tres casamientos, y que sólo le iba a cobrar los viáticos. Si quedaba conforme, ella tenía que hablar de mí. Salió divino y ella que fue tapa en todas las revistas. Así que me empezaron a llamar para ver qué era eso de wedding planner.
Noticias: ¿Qué festejo no personal fue el que más la conmovió?
Diez: Un día estaba atendiendo una novia, y sube mi asistente para avisarme que llamaba alguien que le hablaba en inglés. Era Michael Bublé, y yo que era su fan, le dije algo que no puedo creer: “¿Podés llamarme en un rato que ahora estoy atendiendo una novia?”. Bublé era mi artista favorito. Al rato volvió a llamar y me dijo: “Quiero que trabajes para nosotros porque el hecho de que me hayas colgado para atender a esa novia habla muy bien”.
Noticias: ¿Cómo salió?
Diez: Fue uno de esos eventos en los que yo digo que cae un ángel. No hacía ni frío ni calor, no se movían ni los pabilos de las velas. La ceremonia fue en una estancia, y quedamos en que al terminar, ellos iban a ir a saludar a la prensa que estaba en la tranquera de entrada a dos kilómetros. Bublé me pidió que los llevara en mi auto. Los dos iban atrás y como Michael estaba tan feliz, se puso a cantar a capella. ¡Me morí!
Noticias: ¿Lo más extraño?
Diez: La novia de Guillermo Coria, el tenista, se casaba en San Nicolás, y quería llegar a la ceremonia en un globo aerostático blanco. Como nunca se les da un no de entrada, me fui al “globódromo” de Zárate y me dijeron que era imposible, que según el día podía terminar aterrizando en un potrero lleno de vacas a 5 kilómetros.
Noticias: Un festejo bizarro.
Diez: Una fiesta de quince donde la madre se agarró de los pelos con la cumpleañera en el cuarto donde se estaban arreglando. La madre no había tenido fiesta de quince y se había vestido igual que la chica.
Noticias: Siempre estuvo entre bambalinas pero ahora tiene un rol de “esposa de”. ¿Cómo lo lleva?
Diez: No me va el título de primera dama de nada. Me parece algo retrógrado y machista. Yo lo tomo como el trabajo de mi marido y como su compañera, lo acompaño dónde y cuándo lo necesite.
Noticias: ¿Se le cruzó por la cabeza postularse a algún cargo?
Diez: ¡Nunca! No es para mí. Creo que parte de tener esta relación tan buena de pareja es que somos muy distintos. Yo hablo pausado, me fijo en los detalles. Con Horacio si cambiaste la mesa del comedor y le preguntás qué le parece, te alaba el corte de pelo porque no lo registra. Yo jamás podría aguantar el estrés que él maneja.
Noticias: ¿El político dentro de casa es tan duro cómo afuera?
Diez: ¡Nada que ver! Es literalmente un osito de peluche.
Noticias: El año pasado, en plena campaña quedó embarazada a los 47 años, ¿deseo forzado o milagro?
Diez: Un milagro muy deseado. Cinco años después de tener a Paloma quedé embarazada y lo perdí. Por una visita oficial, fuimos al Vaticano, y cuando tuvimos un momento a solas con el Papa le pedí si podía rezar porque queríamos tener otro hijo. Y Francisco me dijo: “No voy a rezar, vamos a rezar”. Y juntamos las cabezas y rezamos los tres. Después me fui dos días solas a Medujgorge y le pedí a la virgen. A los cinco meses me sentía rara. Fue un milagro.
Noticias: ¿Algún prurito en hacerle una fiesta a un extra partidario?
Diez: Cero. No me llaman de todos los partidos, pero he hecho cosas para algunos K o peronistas. Un político opositor primero lo llamó a Horacio para preguntarle si su mujer me podía llamar por la fiesta de su hija.
Noticias: ¿Queda alguna fiesta que le provoque hacer?
Diez: Muero por hacerle el casamiento a Messi. No es que sea refutbolera, pero hace años que admiro su carrera. Lo vi jugar en Barcelona y por medio de su representante le mandé mi libro (“Arquitectura de una boda”) a Antonella.
Noticias: ¿Tiene pensado algo especial para ellos?
Diez: Lo que quieran, pero seguro que va a ser genial. Y por ahí, después se viene el de Piqué con Shakira, ¡y cruzamos el Atlántico!

Gabriela Picasso

 

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