Televisión / 10 de Agosto de 2017

El jardín de bronce: No me iré sin mi hija

Serie. Domingo a las 21 por HBO. Con Furriel, Luque, Zylberberg, Fanego y Aleandro, entre otros. Basado en la novela homónima de Malajovich. Producción: HBO y Pol-ka.

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★★★★ El policial está de moda. Afirmación superficial, digna de un título resultadista, pero que consigna por lo menos las cuatro últimas muy importantes producciones que tuvieron eje en el crimen: “Historia de un clan”, “El marginal”, “La fragilidad de los cuerpos” y “El jardín de bronce”. Las dos últimas están basadas en novelas exitosas, fueron producidas por Pol-Ka asociada a otra cadena internacional (Turner en un caso, HBO en otro) y ambas tienen a Marcos Osorio Vidal como guionista, los drones como juguete de filmación, nivel cinematográfico y la ciudad porteña como escenario minucioso. Pero a diferencia de “La fragilidad de los cuerpos” que podía verse por El Trece y TNT, “El jardín de bronce”, segunda ficción argentina para HBO tras “Epitafios” en 2004, no puede verse por ningún canal de aire. Una lástima para quienes no tienen acceso al premium: es muy entretenida aunque caiga en algunas obviedades.

Cada vez que termina un capítulo queremos el próximo. La información está perfectamente administrada por los guionistas Gustavo Malajovich, autor de la novela, y Osorio Vidal (ambos trabajaron para Damián Szifrón). Y la historia tiene un gancho muy fuerte: la desaparición de una nena de cuatro años, tragada por la gigantesca Buenos Aires con sus miles de calles y recovecos. El matrimonio de Fabián Danubio (Joaquín Furriel) y Lila (Romina Paula) terminará así de hundirse: Lila se suicida y Fabián, papá solo y desamparado, casi llega a lo mismo si no fuera por la aparición del detective privado César Doberti (Luis Luque) que se compromete en la búsqueda de la pequeña Moira ante una policía indiferente, salvo el interés de la oficial Lidia Blanco (Julieta Zylberberg).

Gran acierto del casting la elección de Furriel en el protagónico. No podemos imaginar a otro como este padre detenido en el limbo de la angustia e impulsado por la necesidad de encontrar a su hija. La narración va y viene del año 2006, cuando Moira desaparece, al 2016, cuando se retoma la búsqueda. Salvo Romina Paula (gélida a su pesar), las actuaciones son perfectas: Luque siempre les da color real a sus personajes; Zylberberg maneja bien la contención de mujer policía; excelentes Claudio Da Passano y Alan Sabbagh (¿por qué no los vemos más en televisión?). Todo el elenco está a la altura de esta ficción de alcance internacional.

Es posible que a medida que las producciones continúen, se complejice la forma de contar. Porque a este policial no le falta nada que no se haya visto antes, cada cosa se encadena con otra como un rompecabezas ingenioso pero ya armado muchas veces. Y la narración por momentos avanza con diálogos largos y explicativos entre los personajes (como en una novela) y no por la acción. Pero el interés por conocer el final supera los problemas de fluidez: “El jardín de bronce” es una previa maravillosa de domingo antes de “Games of thrones”.

 

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