Personajes / 11 de Agosto de 2017

Romina Gaetani: “La música me hace no tener miedo”

Junto a su pareja Oscar Righi, lidera la banda “La Rayada” y presenta su primer disco. El duelo y lo que ya no acepta de la tevé.

Fotos: Juan Ferrari

Mientras era la chica de las novelas y con sus labios carnosos le ponía sensualidad a cualquier frase, Romina Gaetani deseaba abrir la boca para soltar el caudal de voz y darle vuelo a su faceta de cantante. Fue un largo peregrinar. Desde los 17 años viene tomando clases de canto. Hace cinco, le llevó un demo a Oscar “Osqui” Righi, guitarrista de Bersuit Vergarabat, para ver si él podía producirla. “Nena, tenés buena voz, ponete a escribir canciones”, la animó el músico. Al tiempo se pusieron de novios y se recluyeron durante un año a recorrer laberintos internos: “Fue el ejercicio de pasar de la cumbia, al tango y al jazz y al rock, desde la bossa nova, era un camino a realizar con eso lúdico que uno debe tener para no utilizar la razón a la hora de la creación, en la búsqueda de la propia voz”, cuenta. Y dice que Righi no es un productor cómodo. Como cuando, después de escucharla durante días repitiendo la muletilla del fraseo de Bebe, la frenó en seco: “Para Bebe, ya está Bebe”. Por el contrario, su padre, un experto en jazz, le decía que si no cantaba como Billie Holiday, no cantara. “El guacho de mi viejo, a quien amo y le agradezco, me decía “Romina no grités, no grités”, o me hacía compilados de minas cantando el mismo tema. Mi viejo todo el tiempo me desafiaba”, relata.
Noticias: Encontrar la voz, en el amplio sentido, es algo muy difícil y a veces no se consigue.
Romina Gaetani: Sí, yo me podría haber quedado en la rumba. Me acuerdo de que cuando estaba haciendo “Los secretos de papá” (El Trece, 2004), mi personaje cantaba, y tuve un ofrecimiento del presidente de una discográfica bastante conocida. Me hizo escuchar temas a ver si me gustaban, todos restos de demos que les habían quedado seguramente de bandas poperas nuevas, nada que ver conmigo.
Noticias: ¿Y entonces?
Gaetani: Ilusa, me tomé el trabajo de decir: “Del primer tema, la música está buena, la letra no. Tema dos, tal cosa”. Seguramente eran todos temas del tipo, él quería hacer el negocio, pero no me gustaba nada. Muy educado, se sentó a tomar un café conmigo después y me dijo que iba a ser mucho más feliz teniendo una banda y tocando mi música en bares, que tocando esa música y vendiendo muchos discos. Y le dije: “Muchas gracias, yo creo que sí”. Hoy digo ¡qué huevos que tuve!, porque no sabía ni con quién estaba hablando.
Noticias: Algo de inconsciencia siempre tiene que haber, ¿no?
Gaetani: Es que me parece que cuando amás mucho algo, no podés entregar el culo; cuando hay una gran convicción, si no lo sentís, no podés transar.
Noticias: ¿Eso no le pasaba con la actuación, se podía acoplar a distintos proyectos?
Gaetani: Es que yo ahí tenía que aprender, yo aprendí estando en las tablas, estudié muy poco. Amo actuar y agradezco haber hecho diez años de telenovelas para hoy decir que tengo ganas de hacer un clásico en el teatro. Porque gracias a eso también puedo hacer el disco que estoy haciendo, van agarrados de la mano.
En el disco de “La rayada”, la banda que armaron con Righi, las letras son todas suyas, la música toda de él. “Ir a canto siempre fue como ir a terapia”, asegura. Allí se boxeaba con su dificultad porque se quedaba disfónica en el segundo tema. “¿Vos sabías que el chakra de la garganta es el chackra del padre? Papá murió hace dos años y pude cantar, a los cuatro meses grabé el disco, aunque muda”, confiesa. Grabar pero muda, parece una contradicción pero no fue un impedimento para que el disco esté en la calle. Como la disfonía se le instaló seis meses, usaron los demos de los ensayos: “Era obvio que me iba a quedar sin voz, sin vos (señala para arriba), la lectura es esa. Se había muerto un padre y había muerto yo”, remata.
Noticias: Después de terminar el disco, hizo “Noche y día”, la tira de El Trece que protagonizó en 2015. Lo pasó muy mal ahí, ¿no?
Gaetani: Sí, transité por primera vez los ataques de pánico. En realidad, empezaron una semana antes de entrar a grabar el disco, yo no sabía lo que era y como mi hermano, en paralelo, también tenía, e incluso más fuertes; supe lo que me estaba pasando a partir de lo que le pasaba a él. Al mes de terminar el disco, me llaman de “Noche y día”. Yo nunca dejé de tener ataques de pánico, lo que no calculaba es que mi personaje iba a tener un desarrollo en el que me terminaran escribiendo lo que me pasaba a mí en la vida real (su personaje también tenía que afrontar la muerte del padre).
Noticias: ¿Siente que la llevaron a ese lugar premeditadamente?
Gaetani: No, no tengo ni idea, ni podría decir nada.
Noticias: Se desprende de los datos objetivos, porque incluso le planteó a la producción lo que le estaba ocurriendo y nada cambió…
Gaetani: Yo creo que vivimos en un mundo donde cada uno está pendiente de su historia y muy pocos pueden ver lo que le está pasando al ser humano que tienen al lado. Puedo levantar el tubo una, dos, tres, cuatro veces pero… a mí me han visto en estudio no poder decir un texto de corrido, estaba en pleno proceso de ataque de pánico y después no podía salir del camarín… Uno de los últimos días tuve que llamar a mi madre que me fuera a buscar y tomé la decisión de irme.
Noticias: ¿Qué le pasó en el cuerpo después de esa decisión?
Gaetani: Sentí que la felicidad no tiene precio. El cuerpo se fue acomodando, todo se fue acomodando, no es que dejé la telenovela y era Heidi, pero fui sintiendo alivios. Mi cuerpo necesitaba dormir, tener ataques de pánico cómodamente a la hora que quisiera sin tener que dar explicaciones. Son grandes enseñanzas cuando algo te deja en estado meseta y la vida te dice: “Quédate tranquilo, transitá, comé, engordá, adelgazá, dormí cuatro días seguidos, no duermas cuatro días seguidos, hace lo que esté bien para vos”, nada está bien y nada está mal. Cuando yo dejé la tele y me fui a hacer música, me tiré al abismo.
Noticias: ¿Qué encuentra en la música, como herramienta de expresión?
Gaetani: Me permite no tener miedo.
Ahora terminó de filmar “Todavía”, una comedia dramática dirigida y escrita por Tomás Sánchez, y con un elenco potente que entre otros tiene a Víctor Laplace, Betiana Blum y Pablo Rago. Es agradecida a la televisión y aclara que volvería a hacer una tira. Pero pondría condiciones.
Noticias: ¿Por dónde pasarían sus condiciones?
Gaetani: Por compañeros con los que uno tenga ganas de laburar, gente que sepas que te va a hacer crecer. Siempre conviene estar rodeada de gente más talentosa. A mí en la música me pasa eso, yo me considero muy buena pero tengo una banda atrás increíble, una gente sosteniendo el show y el disco… que está ahí porque creen en el disco y lo conocen a Osqui, no porque me vieron a mí en “Noche y día”.
Noticias: ¿Tuvo que vencer en ellos el prejuicio de ser actriz?
Gaetani: No, creo que cuando escucharon el disco, me conocieron, me vieron en los ensayos, no hubo mucho qué pensar. Y Osqui es una garantía. Yo no soy prejuiciosa con otros, soy más prejuiciosa conmigo misma.
Noticias: ¿Cómo le pegaron los 40?
Gaetani: Re bien, no me joden los números, no le tengo miedo a la vejez. En eso no coincido con el medio exitista, que a los 38 ya sos vieja, no entiende nada la gente que dice eso. Un artista cuantos más años y experiencias tenga encima, más bello. Si yo me quedara siendo la actriz de la telenovela, ahí sí, tendría un techo. Yo no me pongo ningún techo. El miedo es un techo, por eso prefiero que me agarre un ataque de pánico.

Valeria García Testa

 

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