Personajes / 19 de octubre de 2017

Antonio Grimau: “No estoy domado, pero sí más dócil”

Por Cecilia Escola | Entre “El avaro” de Molière y Sandro de América. Prudencia con el dinero, el peso de los años y el amor por las mujeres jóvenes.

Antonio Grimau: “No estoy domado, pero sí más dócil”
Fotos: Eduardo Lerke.

Antonio Grimau no comulga con el paso del tiempo, no le gusta envejecer. Sin embargo, la madurez parece tratarlo con gentileza. Se lo ve bien, lúcido y, sobre todo, activo. Lleva más de cuatro décadas actuando en teatro, televisión y cine y tiene unos cuantos logros en su haber. Hace poco cumplió un deseo de mucho tiempo: interpretar su primer clásico. Hizo un notable y elogiado trabajo con Harpagón, el protagonista de “El avaro” de Molière, en una aggiornada versión de Corina Fiorillo, que produjo el Complejo Teatral de Buenos Aires. Por otro lado, aceptó el desafío de protagonizar “Sandro de América”, miniserie dirigida por Adrián Caetano, que saldrá al aire por Telefe, donde personifica al “Gitano” en su madurez. “No sé si llegué al ideal, pero se le parece bastante”, confiesa con satisfacción.
En ese mundo casi perfecto, el amor no podía estar ausente. Desde hace más de un año está felizmente en pareja con Marty, una correctora literaria de 35 años, que lo conquistó siendo su fan. El círculo íntimo lo completan sus hijas Luciana (33) y Antonia (20) y sus nietas Olivia, Zoe, Valentina y Brisa.

Noticias: Su primer clásico le llegó con cuarenta años de carrera. ¿Cómo lo vivió?
Antonio Grimau: Hacía mucho que deseaba probarme en un clásico y me llegó esta propuesta. Un enorme personaje, una obra estupenda y dirigido por Corina Fiorillo, a quien admiro y deseaba que me convocara. Me fui acomodando al personaje, a ese cuerpo casi doblado y a esa voz cascada y vencida. Fue una alegría muy grande y un desafío también, pero sentí que estaba pleno para enfrentarlo.

Noticias: A propósito de la relación con el dinero, un tema central en esa obra, ¿cómo se maneja usted? ¿Es gastador o prefiere guardar?
Grimau: Desde chico fui muy prudente. La realidad me enseñó a cuidar y valorar el dinero. Quedé huérfano a los 12 años y mi hermano mayor fue mi tutor. Teníamos una economía muy pobre. Fui peón de circo, pintor de brocha gorda, vendedor en la tienda Cervantes, cadete, vendí medias casa por casa. Recién a los 24 años empecé a vivir de mi trabajo de actor. Pero esta profesión tiene altos y bajos y aprendí que el dinero puede faltar. Igual, no soy un amarrete. Me gusta darme mis gustos, ir a un buen restaurante de vez en cuando, comprarme algo de ropa, tener un buen auto y cierto confort en general. Además, me gusta viajar. Ahora estoy pergeñando un viaje a Cuba.

Noticias: ¿Un viaje que recuerde especialmente?
Grimau: Quería conocer Nueva York y el Actor’s Studio, donde habían desfilado tantas estrellas, y pude ir a los 38 o 39 años. Fue mi primer viaje importante. Después conocí parte de Europa. París me partió la cabeza, hasta tal punto que perdí el avión y terminé quedándome quince días más. Me gusta mucho la pintura, intento pintar, y París me proponía cosas que me llegaban muy de cerca.

Noticias: ¿Pinta?
Grimau: Intento. Empezó a gustarme hace fácil 18 años a partir de una exposición que vi. Hice un año en Bellas Artes, pero dejé por falta de tiempo. Ahora, pinto cuando puedo.

Noticias: Trabajó muchísimo. ¿Hizo la carrera que quiso y en qué momento se encuentra ahora?
Grimau: Siempre intenté que no me encasillaran como galán. El querer estar en buenos proyectos, más allá de si era protagonista o no, y el atreverme a determinados roles, como cuando Alberto Ure me llamó para el homosexual en “Los invertidos”, me ayudó a abrir el panorama y a hacer otro tipo de trabajo. Ahora, no sé si llegué a lo ideal, pero se le parece bastante.

Noticias: En ese ideal personifica a Sandro.
Grimau: Eso es como vivir un sueño. Además, tengo muchos paralelos con Sandro. Los dos somos del Sur, de origen humilde y remamos para llegar en nuestras carreras, aunque no le llego ni a los talones en la trascendencia como artista. Pero, por ejemplo, a mí la televisión me permitió hacer teatro en Estados Unidos. Estábamos con la Alberó (Cristina) haciendo “Trampa para un soñador” y nos llamó un productor diciéndonos que allá éramos Gardel y nos propuso hacer una temporada. Después hice otra con la Benedetto (Leonor). En la cafetería de la Paramount me pedían autógrafos y hasta me hicieron una entrevista en el programa de televisión en el que una semana antes habían entrevistado a Pacino. Estuve sentado en el mismo sillón que él.

Noticias: Usted lo conoció a Sandro. ¿Cómo fue?
Grimau: Un verano vendía gaseosas con mi hermano en la cancha de Nueva Chicago. Tenía 16 años. De pronto, vi desde la tribuna a un tipo increíble en el escenario, con una voz, un magnetismo. Era Sandro. A partir de ahí marcó mi adolescencia. Más tarde, nos vimos en un encuentro con actores puertorriqueños que habían venido a Buenos Aires para una coproducción. Él había actuado en Puerto Rico. Ahí lo conocí un poco más. Y mucho después lo fui a ver al Gran Rex y tuvo la deferencia de decir que yo estaba en la platea. Además, cuando era adolescente promocionaba un shampoo casa por casa, en ese momento se usaban las patillas, y la gente me decía: “Usted se parece a Sandro”.

Noticias: ¿Cómo compuso el personaje?
Grimau: Leí todo lo que pude, incluso el libro de Olga Garaventa, su viuda, y vi entrevistas y algunas de sus películas. Estaba preocupado por rasgos físicos, como la boca y la nariz, y expresiones que no tengo. Pero Caetano, a quien admiro mucho y esperaba que me convocara, me dijo que no quería una caricatura sino un acercamiento al personaje desde la personalidad, lo interior. Eso me tranquilizó.

Noticias: ¿La conoció a Olga?
Grimau: Sí, un día vino a una grabación en el Gran Rex y me dijo: “Cuando me enteré de que usted iba a hacer el personaje me quedé muy tranquila, porque está en muy buenas manos”. Y las nenas también, vinieron como treinta y estaban enloquecidas, dos se descompusieron. Claro, es muy movilizador. La misma Olga, me contó la producción, cuando me vio de lejos con la bata, se tomó el pecho y dijo: “Dios mío, qué impresión”. También fue fuerte para mí usar la bata y una réplica de su anillo. Le tenía una gran admiración y con este trabajo descubrí al hombre detrás del personaje. Un tipo muy profundo, espiritual, misterioso, de una gran riqueza. Me falta conocer su casa de Banfield.

Noticias: La miniserie tuvo un conflicto antes de empezar. Lo habían convocado a Pablo Echarri para el Sandro adulto y, según él, lo dejaron de lado porque divide la pantalla con su postura política. ¿Qué sabe usted de eso?
Grimau: Fue antes de que me convocaran. No estoy al tanto, más allá de lo que trascendió. Lo quiero mucho y no tengo por qué desconfiar de su palabra. Si fue así es absolutamente repudiable. Que un actor quede apartado por su ideología me parece espantoso. Una caza de brujas tremenda.

Noticias: ¿Cómo vive la grieta en el ambiente artístico?
Grimau: Es un reflejo de lo que pasa en la sociedad. No va a ser fácil solucionarla porque está cada vez más profundizada. Es un problema muy serio. Pero en Sagai (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes) por ejemplo, donde soy vocal suplemente, logramos una buena convivencia entre sectores ideológicos muy distintos y todos trabajamos para la grandeza de la institución.

Noticias: ¿Tiene una postura política definida?
Grimau: Me defino humanista. Me sensibilizan y me preocupan el hambre, la pobreza, la acumulación de la riqueza, la distribución tan poco equitativa. Pero no milito en ningún partido.

Noticias: ¿Cómo ve la televisión?
Grimau: Veo la absoluta ausencia y pobreza de ficción nuestra. Es muy caro producir y muy barata la lata extranjera. Pero el público reclama al actor argentino y no se siente identificado con esas temáticas.

Noticias: Sin embargo, las novelas turcas y brasileñas pegan fuerte.
Grimau: Porque tienen un despliegue de producción muy importante, pero es muy desgraciado que el espectador no pueda encontrarse con sus propios conflictos, del mismo modo que no haya producción nuestra en el extranjero.

Noticias: ¿Cómo vive el paso del tiempo?
Grimau: Mal. No me gusta envejecer. La idea del deterioro físico y cognitivo no me gusta nada. Pero me siento bien y, además, me cuido. Por otro lado, los de afuera me ven bien y el espejo habla con cierta piedad todavía.

Noticias: Está en pareja, ¿no?
Grimau: Estoy con Marty desde hace más de un año. Era una fan mía, iba a los estudios, a la puerta de los teatros, hacía tiempo que la conocía de esa manera. Pero un día tomamos un café, charlamos y apareció más lo personal.

Noticias: Casi siempre tuvo parejas más jóvenes.
Grimau: No es premeditado, se da así. Me gustan las mujeres maduras también, pero, en general, me siento más cómodo y atraído por el mundo de la gente joven. Es como beber de un manantial que me rejuvenece.

Noticias: ¿Cómo es la relación?
Grimau: Muy plena. Es una gran compañera, está pendiente, me cuida. No he sido un hombre fácil para la convivencia. Era intolerante, soberbio, seguramente resabios machistas que traté de extirpar. Hoy no soy un varón domado, pero sí soy un señor más dócil. Valoro a la mujer. Y lo que soy como hombre es gracias a las mujeres que me acompañaron. De todas extraje una gran enseñanza.

 

Cecilia Escola

 

3 comentarios de “Antonio Grimau: “No estoy domado, pero sí más dócil””

  1. decime algo. quien te autorizo a que publiques. lo que pongo en. privado. y sos domado no sos autoritario. y la gente no cambia. vendete como sos. y saca eso porque fue privado. al no saber yo es ilegal autoritario

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