Política / 25 de noviembre de 2017

La soledad de Fernando Espinoza

El ex intendente tuvo que bajar su lista y aceptar la derrota. La huida de sus socios políticos. Por qué Máximo K no se metió en la pelea.

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Fernando Espinoza revisa su lista y ve que faltan las firmas de importantes intendentes que días atrás le habían jurado fidelidad para acompañarlo en la interna del PJ. Está sólo. “Es simple lo que estaba pasando en el PJ de la Provincia: era una elección de Espinoza contra el resto”, dice uno de los operadores que protagoniza la interna. Del lado de quien había quedado encabezando la lista rival -y ahora futuro presidente-, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, le avisaron: “Si vamos a los votos, esto va a ser una carnicería’”. Es que Fernando Espinoza, alfil cristinista y presidente del partido hasta el 17 de diciembre –día de las elecciones de las futuras autoridades–, quedó muy sólo: aunque venía presumiendo tener el respaldo de dos grandes intendentes, Jorge Ferraresi, de Avellaneda, y Walter Festa, de Moreno, el segundo le dejo trascender que si llegaba a una votación se iba a abrir, y Ferraresi acompañó a Espinoza a la presentación de la lista aunque no puso su firma. “Para que haya amor tiene que haber una demostración”, se habían reído sus adversarios. Tan complicada se había puesto la interna que ambas partes coincidieron en recuperar al histórico Jorge Landau, el recientemente retirado apoderado del partido, para ponerlo como mediador.

De las listas surgieron varias novedades: Pablo Moyano, quien venía dando y recibiendo mimos del kirchnerismo, aparece entre los que enfrentaban a Espinoza, junto a la insólita figura del sindicalista quilmeño Francisco Gutiérrez, quien hace no mucho casi termina a las manos en una asamblea de la CGT con el hijo de Hugo. Sorpresas da la vida. También acompaña a Menéndez la esposa de Emilio Pérsico, Patricia Cubría, en lo que es una señal de apoyo del randazzismo. Aunque Máximo Kirchner sigue de cerca los movimientos del peronismo en la Provincia, mandó a retirar a sus tropas camporistas y dejar que cada intendente dirima su futuro. El horno no está para bollos.

Espinoza, después de aceptar la realidad, logró ubicarse como el presidente del Congreso del partido, y ubicó a Veronica Magario, la intendente de La Matanza, en el Consejo. Derrota digna.

 

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