Cultura / 5 de septiembre de 2018

Darío Sztajnszrajber, el filósofo popular

Puede conectar a los grandes pensadores con los temas cotidianos de la gente. Su último libro es bestseller. Reflexiones de un intelectual para todos.

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Darío Sztajnszrajber es uno de los responsables de que la filosofía se haya puesto de moda. Después de años de docencia universitaria, empezó a aparecer en los medios y allí, encontró un lenguaje sencillo y ameno para conquistar a todas las audiencias. Su mayor habilidad: volver comprensibles las preguntas más difíciles del pensamiento occidental.

Su último libro, “Filosofía en 11 frases” (Planeta) es un bestseller imparable que no bajó de los primeros puestos del ranking de los más vendidos desde que se lanzó al mercado.

Con obra de teatro y programa propio,
Sztajnszrajber es un verdadero milagro de la actividad cultural, capaz de demostrar que lectores y espectadores son capaces de abandonar los pasatiempos para lanzarse a fondo a la aventura de pensar.

Noticias: ¿Cómo ordenó las 11 frases de su libro? ¿Cuáles le costó dejar afuera?
Darío Sztajnszrajber: El libro respeta el orden cronológico, en función de la época en que fueron escritas o utilizadas, porque no todas las frases son literales de los autores. Ese respeto del orden hace que el libro sea una especie de historia breve de la filosofía, donde vas viendo distintos autores a lo largo del tiempo, empezando en la Antigüedad y terminando en la contemporaneidad con Foucault. Cada frase nos posibilita hablar de un tema. Hay una frase sobre la amistad. Hay una frase que elijo de Aristóteles, que no solo no es la más representativa del pensamiento de Aristóteles, sino que ni siquiera es de él: “Oh amigos, no hay amigos”. Esa contradicción de llamar a alguien “amigo” y afirmar que la amistad no existe, después la toma Nietzsche. No pude meter más frases, tenía anotadas 70. Primero el libro se redujo a 14, después a 12. Me quedaron afuera frases que no son estrictamente de la filosofía, pero que quería meter, de Borges, del cine.

Noticias: ¿En qué se diferencian el mundo de sus clases en la universidad y el que pretende alcanzar con sus libros?
Sztajnszrajber: Hay cambios de contexto, obviamente. En la Argentina, la divulgación, hasta donde sé, tuvo un lugar raro. Creo que hay un cambio fundamental que se da con el canal Encuentro, que resignifica la divulgación tradicional. Una cosa es Felipe Pigna, José Pablo Feinmann o Adrián Paenza, que empezaron antes de Encuentro y tuvieron que dar sus propias batallas. A Felipe le dieron duro cuando salió con Pergolini, en una época en la que era un proyecto de la televisión comercial, muchas más jugado incluso, y con éxito. Nosotros, los de mi generación, somos más emergentes de canal Encuentro (en Encuento Sztajnszrajber ha estado al frente del programa “Mentira la verdad”).

Noticias: En la filosofía se enfrenta con las angustias existenciales. ¿Cómo las maneja cotidianamente?
Sztajnszrajber: Hay que discernir entre angustias existenciales y angustias cotidianas. Cuando llegás al campo de las angustias existenciales hay un movimiento que no es tan frontal. No es que te sumergís en las angustias existenciales para pasarla mal, pero lo contrario, que es huirle de manera inmediata, tampoco suma. Hay que darle un tiempo también. La angustia tiene que ver con que hay algo que no cierra. Hay dos grandes abstracciones que angustian: lo abierto y lo cerrado, el todo y la nada. Las totalizaciones angustian. Es creativa la angustia existencial, es arte.

Noticias: ¿También libera?
Sztajnszrajber: Sí, te libera porque te empodera para pelearte contra los fármacos sociales habituales, que tienen como objetivo una vida más ordenada y, por lo tanto, más cuadrada en un punto. La angustia es una forma de liberarte de esos ordenamientos que también necesitás. El tema es no totalizar. A mí me gusta, desde la filosofía, recuperar la idea de conflicto, de tensión, de tránsito. Está bien huir, el tema es no negar la angustia.

Noticias: ¿Con qué tienen que ver las angustias existenciales?
Sztajnszrajber: La angustia existencial no es la angustia por el tarifazo. La angustia existencial es decir “Uh, me equivoqué de voto”. Tiene que ver con lo mal que elijo o con lo que es elegir. Te angustia darte cuenta que en realidad terminás eligiendo entre opciones que se te imponen y no lo que querés elegir. El tarifazo no se resuelve con filosofía. Hei-degger entiende a la angustia como el evidenciamiento del carácter finito. Uno se angustia existencialmente cuando reconoce que nació para morir. Ese reconocimiento atraviesa y estructura toda tu existencia. ¿Qué hace el ser humano frente a esa conciencia? Heide-gger dice que, en términos absolutos, si sabés que te vas a morir esta entrevista carece de sentido. ¿Qué hace el ser humano para huir de esa angustia? La tradición de Kierkegaard y Heidegger dicen que huimos a la cotidianeidad. No es que la cotidianeidad es el lugar natural, el lugar natural es la angustia. Lo natural es que naciste para morir. Para evadirte de esto, inventás la normalización de la vida cotidiana. Estudiás, te enamorás, te casás, crees en Dios, votás. Esas instancias propias de la cotidiano, solapan y soterran y te olvidás del carácter finito. Parafraseando a muchos de los pensadores de ese corte, hay que recordar una vez por semana que, hagamos lo que hagamos, igual nos vamos a morir. Y eso resignifica tu vínculo con tus prácticas.

Noticias: ¿Lo recuerda una vez por semana?
Sztajnszrajber: Una vez por semana. El domingo es el momento de provocación de la angustia. El domingo te das cuenta de que estás toda la semana enajenado. Si la realización pasa por una instancia vocacional, esa instancia vocacional se enajena en la semana. El domingo, cuando no hacés nada, te das cuenta que todo lo que hiciste es nada. No es que no hacés nada el domingo, no hiciste nada en la semana. Nada en los términos de realización, sin entrar en una sociología vocacional donde vemos quién trabaja de lo que quiere y quién no. No es eso, es algo mucho más existencial. ¿Para qué vine? ¿Para estar todos los días de la semana mirando la tele, llevando a los chicos a la escuela, pagando los impuestos? El tiempo se te va diluyendo en esa semana enajenada y el domingo es un día que ordena y te hace mierda. Ahí aflora. Yo además provoco la angustia porque hago filosofía. Entonces entiendo que para ir configurando las preguntas filosóficas necesitamos potenciar ese tipo de preguntas.