Sociedad / 6 de agosto de 2013

El lado rockero de Miguel Angel Pierri

Mucho antes de ser un abogado mediático y exitoso, Miguel Angel Pierri soñó con ser una estrella de rock. “Le dije a mi vieja que quería dejar de estudiar Derecho y dedicarme a tocar. Casi me parte la guitarra en la cabeza”, cuenta el abogado que hoy está en boca de todos por el caso Angeles Rawson.

Por entonces, un jovencísimo Pierri ya se codeaba con famosos. En una pizzería de Ramos Mejía se había cruzado con Alejandro Medina, ex bajista de Manal, banda fundacional del rock nacional. Pierri y Medina se hicieron amigos y empezaron a juntarse a zapar. Otro ícono del rock y del blues argentino, Claudio Gabis, se les sumaba de tanto en tanto. El abogado también se codeaba, por medio de su hermano, con Emilio del Guercio, quien fuera guitarrista de Almendra, la banda de Luis Alberto Spinetta.

Pierri siguió el mandato familiar y se recibió de abogado, pero nunca abandonó la pasión por la música. “Toco la guitarra y el piano. Me gusta mucho, compongo y escribo. Tuve una banda del rock durante mi adolescencia y ahora también. Los sábados, asado de por medio, me junto con unos amigos a tocar. Somos una muy mala versión de Crosby, Stills, Nash and Young, una banda norteamericana”, cuenta. Los sábados, en un country de Pilar, la banda de Pierri empieza homenajeando a los clásicos Almendra, Manal y Aquelarre, para terminar con algún tema de Soda Stereo.

No fue estrella de rock pero Pierri se las ingenió para tener algún contacto con las grandes ligas. “Le acabo de comprar una guitarra a un músico inglés enorme, el cesionista John McLaughlin. Es una Ovation hermosa. Esa es mi locura”, dice mientras tiene la guitarra en la mano, sin traje, ni libros de Derecho a mano, lejos de las preguntas por el portero Jorge Mangeri, las barrabravas y el triple crimen de General Rodríguez. Y suenan los primeros acordes.