Blogs / 7 de agosto de 2013

Rosario: Explosión previsible

¿Quién controla el estado de los puentes? ¿Las cañerías? “Viven sobre un polvorín”, decían los expertos ya en el 90.

En la década del noventa, gracias a las privatizaciones, trabajé como publicitario en casi todos los rubros de servicios públicos (agua, energía, gas). Chilenos y franceses coincidían en algo: los argentinos viven sobre un polvorín. Se referían al mal estado de la infraestructura que, parecemos olvidarlo, demanda atención y reparo constante (más allá de las ampliaciones). Hoy creemos que lo hecho durante los noventa “quedó”, pero sin embargo fue muy poca la inversión destinada a seguridad, el grueso se concentró en la explotación de los recursos, cosa obvia, en especial por las condiciones en que habían sido adquiridas las compañías.

Según decían, Buenos Aires era el peor lugar seguido por Rosario. Lejos de pasar por la culpabilidad o no del gasista, el drama pasa por un cáncer que nos viene comiendo hace cincuenta años (no diez como muchos dicen), donde nadie controla nada y la ciudades se disuelven a nuestros pies.