Blogs, Opinión / 18 de diciembre de 2013

Francisco, Tinelli y la Reina del juego

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En mi libro “El Verdadero Francisco”, cuento como, contra su voluntad, Jorge Bergoglio, entonces Cardenal Primado, recibió a la Reina del Juego latinoamericano (unos de los peores enemigos de la Iglesia Católica) con un único fin: ayudarme a ganar la cuenta publicitaria a cambio de los favores que le había hecho trabajando ad honorem para la Curia. El encuentro fue un “parto” aunque el objetivo se cumplió.

Sin duda, y aunque la gente crea que Francisco es un hincha fanático capaz de alegrarse hasta la ceguera por un triunfo (lo que no es cierto), la idea de recibir a Marcelo Tinelli debe haberle caído peor que lo de la Reina y sus “Bingos asesinos de ancianos”. Un tipo frívolo, que además “envenena” la cabeza de millones de argentinos (varias veces se habló de eso en reuniones con el actual Papa), que gasta en viajar a Roma sumas que podrían salvar vidas, no es lo que se diga el mejor visitante que uno pueda desear el día posterior a su cumpleaños, en especial si ese “uno” es un Santo Padre que pregona la pobreza. El año próximo va a tener que desayunar con todos los mendigos del planeta con el fin de equilibrar…

Ahora bien, la pregunta es: ¿Quién se lo pidió? Porque esto no salió de su cabeza, igual que en mí caso, alguien le pidió por favor que metiera las manos en el lodo y “santificara” a Marcelo. Claro que comparado con lo de la Reina, recibir a Tinelli es como pedirle una junta con el mismísimo Diablo. Si bien los pasillos del Vaticano resultan crípticos, yo me inclinaría por el lado del gobierno. Creo que necesitaban blanquear todo lo que está por detrás de Marcelo (Cristóbal López, por ejemplo). El conductor será una pieza clave el próximo año. San Lorenzo fue la excusa y el Papa, otra vez, respiró hondo y antes de alimentar la hoguera criolla prefirió pacificar pagando un precio.