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Opinión / 2 de abril de 2017

#1A: ¿Nació el macrismo?

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La “marcha por la democracia” convocó multitudes en varios puntos de la capital y del país. La calle sigue siendo el catalizador de los movimientos políticos.

Fue una convocatoria inalámbrica. Moderna, como les gusta a Marcos Peña, a Jaime Durán Barba y, en definitiva, al presidente Mauricio Macri.

Un sábado a la tarde, cuando ya casi nadie trabaja y, aun así, con tránsito fluido hasta que no se pudo más. Nada que ver con los “aparatos” territoriales que caracterizan al peronismo tradicional.

Ningún colectivo en la 9 de Julio. Muchos autos estacionados en las calles adyacentes a la Plaza de Mayo, centro neurálgico pero no el único de la movilización.

Dato llamativo para una concentración convocada por internet: abrumadora mayoría de adultos en pareja, minoría de jóvenes, provenientes sobre todo de la zona Norte de la Capital Federal y el GBA.

“No vuelven más” versus el vamos “Vamos a volver” de los K. “Ahora, ahora, la gobernadora” versus “Baradel dejate de joder”.

Pero lo moderno no mata lo clásico: la lucha política se sigue dirimiendo en la calle y en la plaza.

Nada es espontáneo. Hay “aparato” del oficialismo en las redes sociales. Sin embargo, nada sucede si no tiene espacio social, si no anda circulando por ahí a la espera de que alguien encienda la mecha. Y hoy, después de un marzo plagado de marchas opositoras, la mecha se encendió del lado oficial.

Ninguna multitud es despreciable como fenómeno político. Los verdaderos acontecimientos se expresan en “masa” y se impone apreciarlos más allá de los deseos de los líderes.

El conflicto docente (y sindical en general) tiene base social y se ha expuesto largamente durante el último mes.

La pregunta de hoy es: ¿nació el macrismo? Base social tiene. Expresará un corte generacional y “de clase” determinado, pero tiene espacio. Existe. Hoy no importan las conclusiones del gabinete: importa que toda esa gente volverá a su casa con la sensación de un deber cumplido y querrá más.

Tiene un límite, desde luego. El kirchnerismo, para consagrarse como tal, debió exhibir una condición necesaria: éxitos económicos. Al macrismo le faltan todavía, pero la calle demuestra que tiene resto.

Otra cosa es si será sano consolidar una división de estas características. A priori podría especularse con que no, pero tampoco deja de ser el fruto de una elección libre plasmada en la dualidad de millones de personas.

*Editor General de Revista NOTICIAS