Las + leídas, Política / 21 de septiembre de 2017

Caso Nisman: las pruebas de una muerte

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La investigación de la muerte del fiscal Alberto Nisman atraviesa momentos culminantes. El pasado miércoles 13 de septiembre concluyó la recreación de la muerte hecha por el equipo de peritos de Gendarmería Nacional. Los resultados de ese trabajo serán informados al fiscal Eduardo Taiano y al juez Julián Ercolini dentro de 10 días luego de la junta interdisciplinaria que está prevista para la semana que viene.

NOTICIAS, en exclusiva, revela uno de los documentos más importantes que forman parte del expediente Nisman: la foto del balazo. Esta imagen confirma el lugar por donde entró la bala y la trayectoria que tuvo. Como se ve en la cruda imagen que ilustra esta nota, la bala entró dos centímetros por encima de la oreja y justo delante de ella. Es decir que no entró por algún lugar detrás de la oreja, como sostuvo desde un principio la propia Sandra Arroyo Salgado, ex esposa del fiscal.

En las dos radiografías que acompañan la foto del balazo se puede apreciar el recorrido de la bala dentro de la cabeza del fiscal. El proyectil fue desde adelante hacia atrás y desde abajo hacia arriba. Impactó contra la pared del cráneo, pero no salió. Quedó dentro de la cabeza.

El peritaje de Gendarmería intentará despejar uno de los mayores misterios de los últimos años en la Argentina: ¿Nisman se suicidó o lo mataron? Las querellas de la madre y las hijas de Nisman intentarán hacer fuerza por el asesinato. En el entorno de la jueza afirman que “todo está saliendo como se esperaba y como todos sabían: a Nisman lo mataron”. La defensa del técnico informático Diego Lagomarsino, dueño del arma que mató a Nisman, respalda la hipótesis del suicidio.

El pasado jueves 13, el portal Infobae publicó una nota en la que se revelaba que “la pericia de la Gendarmería determinó que Alberto Nisman fue asesinado a sangre fría”. Esta afirmación ya había sido publicada por el diario Clarín en mayo de este año. En la nota de Infobae se consignaba que el disparo había sido por detrás de la oreja y que la bala había viajado de forma perpendicular. Las imágenes, ahora conocidas, desmienten esa versión.

También se consignaba que al departamento de Nisman sólo entraban la madre, las dos hijas, sus dos secretarios, la señora del personal doméstico, sus custodios, sus amigos y Lagomarsino. Ninguna mención se hace a las modelos que conocía en el boliche “Rose bar”. Esta revista publicó el pasado 26 de agosto que la modelo Melisa Engstfeld fue la última cita que tuvo el fiscal y que fue a declarar una sola vez. Ella dijo que sólo había ido porque Nisman le estaba ayudando con el trámite de la visa para entrar en Estados Unidos, pero la empleada doméstica del fiscal, Gladys Gallardo, declaró que Nisman se había referido a la modelo de 21 años como su novia. Incluso, según la pericia informática, el domingo 18 de enero a las 7.28 AM se visitó desde la computadora de Nisman el perfil de Instagram de la modelo. El fiscal vio una foto donde Engstfeld está junto a una amiga llamada Camila Offermann y dos chicos más. Todos abrazados. Hoy, Engstfeld tiene 23 años.

Sangre

Otro dato que sostendría el informe de Gendarmería sería que dentro del baño hubo un asesino experto que ejecutó al fiscal y luego limpió sus huellas de la escena. Esta teoría choca con la trayectoria de las salpicaduras de sangre que están en buena parte del baño: arriba del inodoro, detrás del bidet, arriba de la mesada del baño, en el espejo y también en la pared. Si hubiese habido una o dos personas más dentro del toilette esas manchas no hubiesen llegado adonde llegaron y, por el contrario, se hubiesen ido en la ropa de los asesinos.

Uno de los elementos más fuertes que tienen las querellas de la madre y las hijas de Nisman es el análisis de los rastros de pólvora en la mano del fiscal. Del análisis realizado por el Cuerpo de Investigaciones Fiscales de Salta surge que “no se hallaron partículas características de residuos de disparo”. Esta conclusión ilusionó a las querellas, pero de inmediato se hace una aclaración que la vuelve ambigua. Los expertos agregaron que esa afirmación no significa que la persona no ha disparado un arma y que la ausencia de esas partículas puede deberse a dos factores. 1) La persona no disparó el arma de fuego. 2) Que la persona haya disparado, pero los residuos no se detectaron por “factores externos como: lavado de manos, frotado y limpieza de manos, uso de guantes, sudoración excesiva, entintado para fichaje dactilar, factores ambientales incluyendo viento y lluvia, manos ensangrentadas, cuando ha transcurrido mucho tiempo entre el disparo y la toma de muestra, cuando la muestra se toma en prendas diferentes de las que portaba el muestreado en el momento del disparo”. Al final, los peritos aclaran que este resultado no puede ser tomado como determinante. A esta altura de los acontecimientos ya se podría intuir que nadie se anima a afirmar alguna hipótesis más o menos firme.

Drogas

Sobre los restos de ketamina encontrados en las vísceras del fiscal aún no se pudo determinar la cantidad que tenía dentro del cuerpo. Ese valor será crucial para saber si fue suministrada en una alta dosis que lo dormiría por completo o sólo fue consumida de manera recreativa. Otro dato alarmante: entre los peritos ya comenzó a circular el rumor de que la muestra podría estar contaminada.

En relación con las filtraciones de estos días, la propia Gendarmería comunicó que “la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses no produjo ningún informe final conclusivo”. El comunicado también intenta evitar un enojo de las partes e incluso del juez y el fiscal, a quienes los enfurece este tipo de filtraciones.

En medio del caso Maldonado, la Gendarmería vuelve a quedar en el ojo de la tormenta como una fuerza ineficiente. Desde el entorno de Arroyo Salgado afirman que filtrar resultados del peritaje antes de las conclusiones finales busca mellar la credibilidad del informe definitivo.

Verdad

Desde el momento en que el departamento de fiscal Nisman se llenó de funcionarios, policías, prefectos y curiosos, la causa entró en un agujero negro investigativo. La escena de muerte no se preservó y con el paso de las horas se puso peor. Los días y los meses pasaron y el clima político siguió contaminando la investigación. Hoy, a más de dos años y medio de la muerte del fiscal, todavía se intentan determinar las circunstancias en las que murió y no parece haber un horizonte claro.

Con las imágenes reveladas en esta nota, NOTICIAS hace un aporte para que la opinión pública puede quedar inmunizada contra las operaciones que rodean a este expediente. Gran parte de la audiencia que sigue este caso cree que Alberto Nisman recibió el balazo en la cabeza, en la parte de atrás de la oreja, y en dirección desde atrás hacia adelante. Ahora se puede ver que eso no fue así. Esta revelación sólo busca derribar un mito que lleva más de dos años de vigencia. Ahora les toca al juez y al fiscal resolver si Nisman murió asesinado o suicidado. Llegar a esa conclusión será muy difícil.