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Política / 17 de octubre de 2017

Carrió confiada: cree que una semana de campaña le alcanza y le sobra

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Está agotada. “Pasada de vueltas”, dicen en su entorno. Elisa “Lilita” Carrió es, en este momento, la estrella del Gobierno: sacó más votos que cualquiera en las PASO y se prepara para hacer una elección histórica en Capital Federal. Está tan cómoda y sobrada de votos que no necesita desgastar su imagen en la televisión. Apenas está visitando un puñado de medios nacionales antes del domingo 22: cree que con eso será suficiente para romper la barrera del 50% en las elecciones legislativas.

La mini campaña de Carrió en la ciudad de Buenos Aires se inició 10 días antes del sufragio, con el debate en A Dos Voces (TN), y continuó  en el programa de Luis Majul (América), Jorge Lanata (Canal 13), Los Leuco (TN), el Diario de Mariana (El Trece), para cerrar el jueves en un canal a definir. Mechando alguna recorrida junto al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, la faena estará completa.

“En campaña no dormís bien, eso te lleva a un cansancio extremo”, dice uno de sus laderos. Pero para la salud de Carrió todo es más extremo. Con el agravante del cigarrillo que “Lilita” no puede ni intenta dejar, a pesar de la recomendación de los médicos. Carrió es como un jugador al borde de la lesión: anda entre algodones.

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“El pucho es la forma en que canaliza la tensión”, cuenta la misma fuente a NOTICIAS. La candidata ni siquiera se esconde para fumar, no le da ninguna culpa: hay decenas de selfies de vecinos en las que se la puede ver con el cigarrillo en la mano.
Por sus problemas cardíacos, que la llevaron a estar internada en diversas oportunidades, todo en la agenda de la diputada está sujeto a cómo se levante ese día. Si no se siente bien, se le cancelan los compromisos y listo.

Pero el fenómeno Carrió funciona tan bien que nadie puede enojarse por los faltazos ni las demoras. De hecho, la química con Rodríguez Larreta anduvo mejor de lo que cualquiera podía esperar. El mandatario local es todo lo contrario a Carrió: ordenado y puntual. Más de una vez la tuvo que esperar para iniciar una recorrida, y sin embargo se produjo una sinergia que sorprende a propios y extraños.

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Tienen una ventaja: Rodríguez Larreta está seguro de que “Lilita” no buscará competirle en la Ciudad en el 2019 y eso lo tranquiliza. En cambio en el sector duro del PRO sí hay preocupación por lo que pueda hacer Carrió tras la elección: temen que esté acumulando demasiado poder y sea inmanejable, más de lo que ya es ahora. La diputada meterá varios legisladores que le responden e incluso logró que su alfil Fernando Sánchez pase a formar parte del equipo de Marcos Peña. Todavía no está nombrado formalmente, pero ya pasa más tiempo en la Casa Rosada que en el Congreso. Aun así, los “lilitos” están lejos de romper con la hegemonía PRO.

“La Cámara acaba de anunciar la detención de De Vido, qué caviar ni champaña”, festejo la candidata en el acto de cierre de Cambiemos en Capital Federal. La gente aplaudió cada uno de sus giros artísticos.

Viajes

Aprovechando que las cosas están tan ordenadas en Capital, la diputada se dedicó a apuntalar listas de Cambiemos en el interior. “Todos quieren tener a ‘Lilita’ en su ciudad. Y si no puede venir, al menos quieren un video”, asegura uno de los armadores de su agenda. Carrió cumple con los que puede, pero en su entorno aseguran que “si está cansada, filtra los pedidos”.

En la última semana fue dos veces a Santa Fe (adonde tiene a una de sus candidatas preferidas, Lucila Lehman) y una a Chaco. Adonde llega, “Lilita” produce un fenómeno que los otros políticos envidian. Arma un revuelo propio de una estrella de rock, alienta a la gente a votar por los candidatos locales, tira algunos títulos que van a repercutir en la prensa nacional y se va.

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En la mayoría de las ciudades que visita pasa más tiempo sacándose selfies con vecinos que haciendo las actividades de campaña.
“La gente no sólo quiere la foto de ‘Lilita’. Quieren que ella los escuche: le presentan denuncias, le agradecen y le piden perdón por haberla criticado”, dice un “lilito” que suele viajar con ella. Carrió tiene un trauma por el que sus custodios deben estar muy atentos: odia que la agarren de los hombros. La misma fuente completa: “La gente la tironea para todos lados con tal de que les preste atención”.

Eso le produce una dolencia física y otra espiritual: la diputada está convencida de que eso le transmite demasiada energía negativa y la perjudica en su salud.

Carrió todavía bromea con que está tan acostumbrada a perder elecciones que le cuesta asumir que va a ganar. “Es como el vino. Mientras más pasan los años, mejor se pone”, dice una fuente de su entorno. Está cómoda y con mucho apoyo. Sólo debe procurar que su salud no la perjudique.

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