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Economía / 31 de marzo de 2018

Armando Cavalieri: gremialista amigo bajo sospecha

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En su programa ‘Tiempo nuevo’, Bernardo Neustadt lo citaba como el gremialista modelo de la Argentina menemista, cuando en 1994 NOTICIAS lo puso en tapa. “Las vacaciones de Armando Cavalieri y el cinismo sindical. En el Caribe por U$S 100.000”, se titulaba la primera página de la revista, con la foto playera del aún líder del Sindicato de Empleados de Comercio, de ahora 84 años. Ya entonces se sospechaba sobre la fortuna que se escondía detrás de sus elegantes trajes, pero casi un cuarto de siglo después es ahora la Justicia la que lo acecha.

En plena embestida del Poder Judicial contra algunos sindicalistas mafiosos, violentos y además enfrentados con el gobierno de Mauricio Macri, sorprendió que también quedara incluido en la volteada Cavalieri. Es que por ahora venían zafando los gremalistas también sospechados de corruptos pero de buen trato con el Presidente. El secretario general de Comercio, el sindicato con más afiliados del país (432.000), se había apresurado el pasado 9 de marzo a ser uno de los primeros en aceptar el 15% de aumento salarial que el Ejecutivo propone para un año en el que bancos y consultoras prevén una inflación del 20%. Eso sí, el pacto incluye una cláusula de revisión en enero próximo.

Pero ocho días después de aquel convenio firmado con las patronales y el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, un juez federal de Córdoba, Miguel Hugo Vaca Narvaja, allanó la sede porteña de la Obra Social de Empleados de Comercio y Actividades Civiles (Osecac), que también preside Cavalieri. Lo hizo a partir de la imputación que el 28 de febrero pasado había dispuesto el fiscal Enrique Senestrari contra Cavalieri y otros cuatro directivos de Osecac y siete intermediarios por la presunta defraudación de fondos de la obra social por 53,2 millones de pesos entre 2010 y 2012. Al tipo de cambio del 10 de diciembre de 2012 eran unos 10,8 millones de dólares, lo que en la actualidad equivale a 220,8 millones de pesos.

Legítima. Claro que tanto Vaca Narvaja como Senestrari pertenecen a Justicia Legítima. Es decir, están fuera de la órbita de los jueces y fiscales que por conveniencia o ideología agradan con fallos al Gobierno.

Pero la embestida contra Cavalieri, peronista de toda la vida, ha envalentonado al secretario de organización de su sindicato, Ramón Muerza, militante del PRO cuyo hijo es concejal ‘amarillo’ de Cañuelas. Muerza quiere sucederlo en las elecciones internas de Comercio a mediados de año. Tras el allanamiento, Cavalieri anunció en una reunión privada que después de 32 años al frente del gremio esta vez no se presentaría a la reelección, pero más tarde sus seguidores más fieles, como Carlos Pérez, dejaron trascender la desmentida. En la interna del sindicato analizan que tanto Cavalieri como Muerza les aseguran a los grandes supermercados la paz social, pero se diferencian en los modales. Opositores ocasionales denunciaron golpizas de la llamada “banda de Ramón”, rebautizado “equipo de Ramón”, a partir del acercamiento del secretario de organización al PRO.

Claro que sobre Cavalieri pesan algo más que denuncias. El fiscal lo imputó por librar cheques de Osecac, beneficiados por exenciones impositivas, hacia fundaciones y asociaciones civiles que jamás dieron contraprestaciones y que liquidaron esos papeles en un banco clandestino llamado CBI. Aunque los afiliados elogian los servicios de Osecac, algunos sospechaban de su manejo tanto como del seguro de retiro obligatorio que pagan a la empresa La Estrella.
‘El Gitano’ Cavalieri cayó una vez preso, sólo un mes, bajo el régimen militar que imperaba en 1971, pero por una supuesta estafa millonaria con viviendas del sindicato. Tenía sólo 38 años y era más combativo de lo que fue después. Apacible mandamás del gremio más grande desde 1986, ha sido oficialista con todos los gobiernos de turno.