Sociedad / 14 de julio de 2018

“El cuento de la criada”, el nuevo símbolo de la lucha por el aborto

Mujeres organizaron un reclamo frente al Congreso vestidas como las esclavas de la serie. La influencia de esta historia de Margaret Atwood.

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Un grupo de mujeres se vistió como las protagonistas de "El cuento de la criada" para pedir por el aborto legal.

Una treintena de mujeres irrumpe en la calle y se roba la atención de los transeúntes. Llevan unas túnicas rojas escarlata que las hace visibles desde metros de distancia. No miran a nadie. Difícil poder hacerlo, sus rostros van cubiertos por unas tocas blancas que apenas dejan al descubierto parte de sus labios. Caminan en línea, como si se tratara de un desfile, aunque lejos está de ser un evento de moda. La procesión se detiene en las puertas del Congreso, donde permanecen 20 minutos en el más riguroso de los silencios. Pero su sola presencia comienza a hacer ruido. Es martes 10, y el Senado de la Nación comenzó a debatir en comisiones la ley de Interrupción voluntaria del embarazo (IVE), y que se debatirá en el recinto el 8 de agosto. La periodista Miriam Lewin se pone al frente del grupo y lee a viva voz: “A quienes promueven la maternidad forzosa habría que preguntarles: ¿A quién beneficia? A veces a un sector, a veces a otro. Nunca a nadie”. Acto seguido, las mujeres rompen la inercia y sacan pañuelos verdes al grito de “aborto legal ya”.

Esta performance a favor de la ley del aborto, que nació de un grupo de periodistas de distintos medios, y contó con la adhesión de abogadas, colectivos feministas y hasta estudiantes de secundario, no pasó desapercibida. Es que sus protagonistas adoptaron el atuendo que en la serie “The Handmaid’s Tale” (“El cuento de la criada”), llevan las “criadas”, las mujeres fértiles forzadas a gestar hijos para las clases dominantes. Un libro que pertenece a la escritora canadiense Margaret Atwood (ver recuadro), -cuyo prólogo fue leído por Lewin en la acción-, y que fue escrito hace más de 30 años, pero que en los últimos dos ha cobrado mayor vigencia. Uno de los motivos es su serie televisiva homónima y multipremiada, –que en la Argentina se puede ver en Paramount Channel–, con la actuación de Elisabeth Moss (“Mad Men”) en el papel de la protagonista Defred/June. Pero la historia parece haber cobrado mayor popularidad por el clima de época, y con el devenir de la “nueva ola feminista”. Como indica la guionista Marta Betoldi: “Toca todos los temas por los que está luchando la mujer, por eso nos pega”. A nivel local, la obra figura segunda en el ranking de los libros más vendidos dentro del género ficción. Y cobró mayor significancia ante el debate del aborto en el Congreso, donde la actriz Dolores Fonzi, la escritora Claudia Piñeiro y hasta la diputada Victoria Donda citaron a “El cuento de la criada”.

Pero fue en las últimas semanas que el libro cobró mayor repercusión cuando la propia escritora opinó sobre el tema del aborto en la Argentina y se dirigió a la vicepresidenta Gabriela Michetti que se opone a la legalización del aborto. “No aparte la mirada de las miles de muertes que hay cada año por abortos ilegales”, escribió la canadiense en Twitter.

El comentario de la escritora derivó en una entrevista de la funcionaria en el diario La Nación. “Hay personas que viven cosas muchísimo más dramáticas y no las pueden solucionar y se las tienen que bancar”, opinó Michetti sobre la despenalización del aborto en casos de violación. Estos dichos generaron que Atwood volviera a dirigirse a la mandataria, mediante un ensayo titulado “¿Un estado esclavista?” que publicó “Diario Uno Santa Fe”. “Fuerce partos si usted quiere, Argentina, pero por lo menos llame a lo forzado por lo que es. Es esclavitud: es reivindicar, poseer y controlar el cuerpo de otra persona, y sacar provecho de eso”, dice el escrito.

Sin derechos. ¿Pero por qué hoy cobra tanta significancia este libro y su serie? La obra relata con crudeza una distopía donde la fertilidad ha descendido abruptamente en Estados Unidos, y esto lleva a que un grupo de religiosos tome el poder. En la nueva república de Gilead se suprimen todo tipo de libertades, especialmente hacia las mujeres, que en el caso de ser fértiles, son convertidas en esclavas sexuales de los comandantes. A ellas se las llaman criadas, y luego de ser violadas por los miembros superiores del gobierno, cargan con el embarazo hasta el nacimiento del bebé, cuando son enviadas a otro hogar. Visten de rojo por la sangre del alumbramiento. Lo curioso de esta historia es que se trata de un libro que Atwood escribió en 1985. En una época en la que Estados Unidos vivía la Guerra Fría. Mientras en América latina, varios países estaban bajo dictaduras. Justamente fue la dictadura militar argentina, y la apropiación de niños, una de las inspiraciones de Atwood. Pero hoy, en la Argentina, con movimientos feministas como “Ni una menos” y con el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, la historia de Atwood parece erigirse como el cuestionamiento, de cara extrema, de la violencia hacia la mujer.

“Los autores tenemos antenas para captar los temas antes de que sucedan, como el uso político de la maternidad. Es una serie que encierra la oscuridad del útero, desde el lugar desgarrado”, cuenta la guionista Marta Betoldi, creadora de “Las Estrellas”. Y cierra: “Tiene un buen guión y una ideología salvaje pero necesaria. Estás esperando a que pase la revolución para que te dé un respiro, pero ves que no llega. Y nosotros con la ley del aborto, estamos en el mismo momento”.