Sociedad / 26 de agosto de 2018

Famosas hardcore: liberación porno feminista

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“Me gusta mucho la pornografía”, se escuchó en el prime time de la televisión argentina un sábado por la noche. Así, sin vueltas ni pudor. Lo llamativo no fue tanto la frase en sí, sino quién lo dijo: Griselda Siciliani. Una actriz. Una mujer. Algo antes impensado sobre un tema y una industria que nació y creció como cosa de hombres. Un tópico del cual sólo se animaba a hablar la mediática trash Natacha Jaitt, o a lo sumo la sexóloga Alessandra Rampolla. Pero desde que el feminismo recobró fuerza en el último tiempo, son más las famosas que se animan a sacar el porno de las sombras, y a contar que lo consumen sin tapujos.

Que la pornografía sea hoy objeto de debate y entretenimiento entre las celebrities tiene su razón de ser, y es que en cuestión de un año el consumo del porno para mujeres creció un 1.400%, tal como publicó en su informe anual del 2017 el sitio de contenido triple X, “PornHub”, sobre las tendencias en búsquedas a nivel mundial. En el caso de la Argentina –uno de los 20 países con más adeptos a las producciones XXX–, un 29% de usuarios son mujeres (frente a un 71% de hombres). El número creció un 18% comparado al 2016.
Según el Observatorio de internet en la Argentina (OIA), la brecha es incluso más equitativa: 93% son varones y 71% mujeres. “Tiene que ver con los cambios de patrones de género. Hay más apertura sexual entre las mujeres. Y el consumo subió notoriamente por la facilidad tecnológica”, explica el sexólogo y psiquiatra Walter Ghedin.

Chicas hot. Una de las primeras argentinas en desnudar el tema fue la modelo Alejandra Maglietti: “Miro siempre, me encanta sacar ideas, es re instructivo”, fue la respuesta de la modelo cuando le consultaron en un programa de tevé si era usuaria de porno. La vedette Victoria Xipolitakis fue otra de las que expresó sus preferencias por los contenidos de alto voltaje. “Entre una novela romántica y una porno, elijo una pornito”, dijo. Para Ghedin, el hecho de que las mujeres consuman más porno se relaciona con un cambio cultural. “Tiene que ver con el empoderamiento femenino. El porno ayuda a la mujer a incorporar y ver modos de encuentro. Antes, la sexología lo discutía siempre en el ámbito de la pareja. No se proponía, excepto cuando había anorgasmia, como forma de estimulación. Ahora la mujer te dice en el consultorio que la ayuda a encontrarse con ella”, explica el sexólogo.

Para la sexóloga de la “Sociedad argentina de sexología humana”, Viviana Caruso, internet es uno de los factores clave que también ha llevado a cuestionar el contenido de la tradicional industria XXX, –donde prevalecía el rol de dominación del hombre por sobre la mujer y el placer de él–, y a que surja una mirada más feminista con realizadoras como Erika Lust y Lucie Blush. “La pornografía del pasado era creada por y para hombres, con un contenido donde la mujer aparecía más como un soporte para satisfacción del varón, sin disfrute mutuo. A eso se debía la menor reacción en el público femenino, hasta que se crearon los contenidos para ellas. Otro de los motivos por los que hoy se habla más del tema con menos temor y más naturalidad, es el mayor intercambio de información acerca del sexo en internet y las redes sociales”.

Las redes sociales, de hecho, se han convertido en la plataforma favorita del destape para algunas celebrities –que no temen mostrarse completamente desnudas– y del voyeurismo para muchos de sus seguidores. Griselda Siciliani es una de las que ha posado como Dios la trajo al mundo en reiteradas oportunidades en su Instagram. En ese mismo culto a la imagen, la actriz admitió que se grabó teniendo sexo. “Me he filmado. Me gusta mucho la pornografía. Hay algo de la imagen, de verse, de ver cómo se ve, que está bueno”, reveló en “PH” (Podemos hablar), el programa de Andy Kusnetzoff. La actriz invitó a su colega Jorgelina Aruzzi, allí presente, a que también se confesara. Con un poco más de vergüenza, la protagonista de “100 días para enamorarse” sumó su experiencia sobre el tema: “Me gusta ver porno sola. Me gusta ver chicas”.

A pesar del pudor, Aruzzi dejó al descubierto una de las categorías más buscadas en la web por el género femenino: el “sexo entre mujeres”, tal como refleja el mismo informe de “PornHub”. Incluso por aquellas que se consideran heterosexuales. “Se busca aquello que responde a lo que excita, lo que satisface en el terreno de la fantasía y la curiosidad. Lo que no significa que esas fantasías sean necesariamente llevadas a cabo”, teoriza Caruso.
La llegada de los smartphones también ha supuesto un cambio en la forma del consumo de la pornografía, según el género. Tal como revela el “OIA”, el 64% de las personas que lo miran a través de su celular son mujeres. Y ellas permanecen más tiempo en sitios hot –poco más de 10 minutos– que los hombres, que permanecen unos 9.

Factor de crisis. Un viejo refrán reza que cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. Es decir, en épocas de crisis económica, con un dólar y los precios en constante alza, el apetito sexual disminuye. Pero no parece influir en el consumo porno. Para los expertos, esta situación da lugar a un incremento. Según “PornHub”, la Argentina se encuentra en el puesto 17 de los 20 países que más visitan su página web en busca de contenido hot, una posición más arriba en comparación al año anterior. Además, es el quinto país que más tiempo pasa expuesto a estas imágenes, con un total de 10 minutos 5 segundos.

“La crisis es un factor que baja el contacto entre la pareja. El estrés es el mayor motivo y no es bueno para la vida sexual. No sólo disminuye el encuentro erótico, sino también las manifestaciones de cariño”, explica Ghedin. El especialista, además, agrega: “Toda frustración o angustia lleva a que necesitemos cubrir la carencia de forma inmediata. Y ahí la tecnología cubre una falencia. La película no me reclama”.

Por último, el sexólogo hace hincapié en una paradoja: mientras vivimos en una de las épocas con mayor diversidad y libertad sexual, aún persiste un gran desconocimiento sobre el sexo. “Hay mucha visibilidad sobre el tema, pero carecemos de conocimientos eróticos y sexuales. Creemos que el fin último sigue siendo el orgasmo y la penetración, y se descuida el erotismo, la seducción”. Y concluye: “Hoy en la vida existe un nivel de exigencia, de presión, en el que todo parece vertiginoso. Hay que llegar a cada etapa, y cuando no se da en los tiempos que se esperan socialmente, eso genera una gran frustración”.