Showbiz / 17 de septiembre de 2018

Netflix va por el prestigio

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Natalie Portman protagoniza "Aniquilación".

El fin de semana pasado Netflix se coronó en el Festival de Venecia. El mexicano Alfonso Cuarón y su film “Roma” resultaron vencedores del León de Oro con la historia de una niñera indígena que se vuelve “invisible” ante una sociedad que no la percibe. Y no fue el único premio que levantó el gigante del on-demand en la “Mostra”: Joel y Ethan Coen se llevaron el premio a Mejor Guión con “La balada de Buster Scruggs”, el western que funciona como secuela de “True Grit”.

Festivaleros. Netflix había tenido un revés en mayo cuando decidió retirarse del Festival de Cannes luego de que el certamen de la Costa Azul impusiera una nueva regla: todos los films de la competencia debían estrenar en los cines de Francia. “El festival eligió celebrar la distribución en lugar de celebrar el cine. Nosotros estamos con el arte. Y por cierto, todos los demás festivales del mundo”, aseguró entonces Ted Sarandos, Chief Content Officer de Netflix en una entrevista con la revista especializada Variety.

Netflix quiere imponer su lógica: el cine ya no pasa sólo por las salas. Aunque puede flexibilizar su postura si ello acaba en un Oscar: “Roma”, que toma el nombre del barrio donde creció Cuarón en Ciudad de México, podría estrenarse en algunas salas estadounidenses en diciembre para competir por una estatuilla en febrero.

“Roma”, de Alfonso Cuarón, “Outlaw King” y “La balada de Buster Scruggs” (de los Coen) las otras apuestas de Netflix.

Mientras tanto, ese y otros títulos copan otros festivales. “Outlaw King” (“El rey proscripto”), protagonizada por Chris Pine, hizo historia al abrir la semana pasada en Toronto. Allí se exhibió también el thriller terrorista de Paul Greengrass “22 de Julio”, y el thriller noir rodado en Alaska por Jeremy Saulnier (otra promesa), “Deteniendo la oscuridad”, protagonizado por Jeffrey Wright, Alexander Skarsgard y Riley Keough,

Los documentales “El otro lado del viento”, (sobre un film de Orson Wells) y “Me amarán cuando esté muerto” (de Morgan Neville), se anotaron junto a “Roma” en Venecia. Mientras que la antología vaquera de los Coen, “La balada de Buster Scruggs”, se presentará también en el festival de Nueva York.

Finalmente, el drama transgénero “Girl” (de las pocas que Ted Sarandos dedidió no levantar de Cannes al romper con el festival francés), opera prima del belga Lukas Dhont, viene de ganar la distinción Caméra d’Or; mientras que el drama de Alice Rohrbacher “Feliz con Lazzaro”, ganó el mejor guión y ahora continua el circuito europeo.

Al Oscar. Por estos días la plana mayor de Netflix acompañó los films de la compañía en el Festival de Telluride (en Colorado), donde el gigante del ondemand marcó el inicio de su carrera a los Oscars.

Junto a Sarandos (mandamás de Netflix) y Cuarón, estaba quien es responsable de la estrategia de la plataforma en cine, Scott Stuber. Ex Co-Presidente de producción en Universal Pictures, declinó el año pasado la posibilidad de dirigir Paramount para pasarse a Netflix, y dejó Hollywood por el Silicon Valley, marcando el cambio disruptivo que vive en la industria del entretenimiento. Los viejos popes del cine ahora le temen al monstruo creado por Reed Hastings (fundador de Netflix), que gana espacios que antes parecían lejanos en cuestión de meses.

Hace un año, la revista norteamericana Wired presagiaba que a Netflix le tomaría una década poder producir films de calidad. La plataforma venía del fiasco de “War Machine”, el film de Brad Pitt, y abundaba en comedias “para el cable” protagonizadas por Adam Sandler. Hollywood estaba tranquilo. “Bright”, con Will Smith era apenas una decente cinta de acción con argumento novedoso. Y nada hacía pensar que Netflix pudiese opacar en ese rubro tampoco a los tanques del género, con las sagas de superhéroes a la cabeza.

Pero Netflix tiene billetera (8.000 millones de dólares en 2018) y no está limitado por el universo de las salas ni el calendario de estrenos de la industria. Y la década se acorta.

A Stuber se unió Lisa Nishimura, que dirige el área de documentales de la plataforma, y se engrosó no solo la compra de material pero también la factura de los mismos (hoy tienen varios productos con proyección festivalera). Y el equipo de difusión se completó con Lisa Taback y su tropa: responsables de que Netflix aplastara a HBO en las nominaciones a los Emmy 2018. Ese tridente es quien ahora mueve hilos para llegar al Oscar fuertes. Y la punta de lanza es la “Roma” de Alfonso Cuarón: una perla filmada en blanco y negro en 65mm, con sonido impecable, hablada en español, semiautobiográfica y con un ganador del Oscar (por “Gravedad”), contando de algún modo su viaje personal desde el DF en 1971.
Emmanuel Lubezki, director de fotografía del film es un candidato fuerte a nominación, y se anotarían en varios otros rubros técnicos, además de Director y Actriz (Yalitza Aparicio).

Calidad. Mientras Netflix presiona a la Academia para que le haga lugar (el argumento del viejazo elitista pesa en Hollywood donde las últimas entregas han premiado a películas chicas con poca audiencia), abre el debate sobre la calidad de sus apuestas, ganando la pelea mediática aunque no haya estatuillas.

“Elegimos la mejor película que pudimos encontrar para estar a la altura de lo que queríamos”, aseguró Cameron Bailey, director del festival de Toronto. para referirse a “Outlaw King”. “Es una gran epopeya, una historia emocionante de Robert Bruce, contemporáneo de William Wallace a quien las audiencias podrían recordar de ‘Braveheart'”, agregó Bailey. Rodada en Escocia, reúne al director David Mackenzie y al actor de “Hell or High Water”, Chris Pine, quien encarna al rey escocés del siglo XIV.

“Plataformas como Netflix, Amazon y Hulu apoyan a algunos de los mejores talentos por estos días. Y realmente apreciamos que le dan la libertad a los cineastas para hacer las películas que quieren hacer”, marca el director de TIFF.
“Cuando te comprometes con un formato televisivo tu película ya es otra cosa. Ciertamente son buenos shows para los Emmy, pero no para los Oscar. No puede ser que películas que pasaron por el cine una semana para cumplimentar una regla reciban una nominación de la Academia”, se opuso en la vereda de enfrente la semana pasada Steven Speilberg.

“Está claro que cuando algunos directores como Spielberg defienden la exhibición en cines de las películas lo hacen para defender su dominio. Un feudo en el que difícilmente dejan entrar a directores nuevos que además no logran la financiación y presupuestos que él tiene. Además, Steven tiene una sala de cine en su casa, podríamos decir que ve las películas también en su living”, lo abofeteó el crítico de The New Yorker, Richard Brody.

La crítica abraza en mayoría a Netflix. Sostienen casi a coro que la discusión pasa por la calidad y no por una regla sobre la cadena de exhibición. Y los otros posibles contendientes en la previa del Oscar aseguran que no le temen a la pelea. Son los ganadores del máximo premio del cine en las últimas ediciones: Damien Chazelle que ganó la estatuilla dorada a Mejor Director por “La La Land” y se anota con “First Man” donde repite a Ryan Gosling como protagonista, encarnando al astronauta Neil Armstrong; Barry Jenkins que ganó el Oscar con “Luz de Luna” rankea con “Si Beale Street pudiese hablar”; y Steve McQueen (el británico que ganó el Oscar a Mejor Película por “12 años de esclavitud”), con “Viuda”.

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