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Política / 20 de septiembre de 2018

Acoso y relatos pornográficos: el Nisman desconocido

En marzo de 1991, María Laura S. (abogada de 26 años) denunció que desde hacía ocho años recibía llamadas anónimas. La investigación determinó que era era el fallecido fiscal.

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En marzo de 1991, María Laura S., una abogada de 26 años, denunció que desde hacía ocho años recibía llamadas anónimas tan insistentes que impedían el uso de la línea telefónica de su hogar. Quien llamaba se negaba a cortar la comunicación y el teléfono de la casa quedaba bloqueado. El acosador la amenazaba y le decía obscenidades de todo tipo. Entre las descripciones del hombre había una insistente obsesión con la genitalidad y el tamaño y la firmeza del pene.

Muchas transcripciones resultan irreproducibles por el relato pornográfico de quien entonces llamaba con insistencia a la joven abogada. María Laura solicitó la intervención de su línea telefónica para poder demostrar el contenido agresivo y violento de las llamadas. El juez federal a cargo del caso fue el hoy camarista Martín Irurzun, quien entonces era titular del juzgado Federal Nº 5. El fiscal era Gabriel Cavallo, que luego fue juez federal y hoy ejerce la profesión de abogado particular. El juez Irurzun ordenó la intervención telefónica de la línea de la víctima. En julio de 1991 recibió las primeras planillas de escuchas, junto a varios cassettes. La causa continuó, pero había un problema: en 1991 aún no existía el delito de acoso sexual o el de hostigamiento. Por lo tanto, terminaron investigando un entorpecimiento de las comunicaciones telefónicas, porque quien llamaba dejaba su teléfono descolgado luego de las comunicaciones y bloqueaba. En el expediente se comprobó que las llamadas se hacían desde la casa del padre de Alberto Nisman y que la voz era del fallecido fiscal, quien entonces trabajaba en los tribunales de Morón.

La causa prescribió, pero quedaron los registros. En esta nota se pueden leer algunas transcripciones que el periodista Pablo Duggan revela en su libro “¿Quién mató a Nisman?”. La gravedad de las grabaciones era tal, que, en aquellos años, dos jueces intentaron mediar con el fiscal Cavallo para que “ayude” a Nisman a salir airoso de esa situación. Cuando Cavallo les hizo escuchar las grabaciones, pidieron disculpas y se retiraron.