Economía / 25 de septiembre de 2018

Caputo perdió la pulseada con el FMI y renunció

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Luis Caputo, el economista y operador de los mercados financieros al que Mauricio Macri consideraba casi imprescindible, dejó  este martes a la presidencia del Banco Central bajo la presión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Así como su antecesor, Federico Sturzenegger, fue despedido una semana después del frustrado primer acuerdo macrista con el FMI en junio pasado, días antes de firmarse el nuevo pacto dimitió Caputo. Responsable del fuerte endeudamiento del Gobierno de Macri, dado su primer paso como secretario y ministro de Finanzas, Toto aprovechó el timing de que su jefe estaba en Estados Unidos para renunciar en Buenos Aires. Esgrimió motivos personales, pero llevaba semanas luchando contra la idea del Fondo y del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, de acotar las intervenciones de la autoridad monetaria para dejar que el peso se devalúe todo lo que el mercado dispusiera.

“Cero diferencias”, negaban hace semanas cerca de Caputo. “Nico y Toto tenían diferencias sobre cómo debe intervenir el Central en el mercado cambiario”, explica uno de los más poderosos funcionarios de Cambiemos. Dujovne y Sturzenegger habían aceptado en junio pasado que el FMI impusiera restricciones al uso de reservas y a las intervenciones con dólar futuro, de modo tal que se dejara que el peso se devaluara y que así se licuara parte del abultado déficit fiscal. “Nico entiende la postura del FMI, pero Toto quiere que lo dejen usar más dólares para evitar una mayor devaluación”, explica el dirigente del PRO, que pidió conservar el anonimato.

A partir del acuerdo de junio, el Central se limitó a licitar una cierta cantidad diaria de divisas a determinado precio, pero en muchas oportunidades el mercado demandaba menos. En las últimas semanas, Caputo había comenzado a intervenir con ventas directas de dólares. En el medio, el primer paquete de ayuda del FMI, de 15.000 millones de dólares, volaron de un plumazo por la continua fuga de capitales.

“Toto venía diciendo que el mercado ya le había tomado el timing a las licitaciones, el Central seguía perdiendo reservas y el dólar no dejaba de subir”, comenta el confidente del PRO. “Nico no quería que se perdieran tantas reservas. Toto le contestó que él tampoco y que con sus intervenciones más contundentes al final perdería menos”, agrega.

Egos. En las principales sociedades de bolsa daban por cierta la pelea en el equipo económico y la atribuían a los objetivos contrapuestos que persiguen uno y otro: Dujovne, el rojo fiscal y Caputo, la estabilidad del peso sin que desde la política lo acusen de regalar reservas. Pero uno de los economistas más escuchados en la City atribuye los roces a un “problema de egos”: “Caputo quería que el nuevo acuerdo le diera más flexibilidad para intervenir y se dio cuenta de que el Fondo está duro con eso porque no entiende que esta es una economía bimonetaria, que hay un riesgo de que, cuando venzan, los pesos de las Lebac (Letras del Banco Central) y los plazos fijos se pasen a dólares. Pero no creo que a Nico le molestara esa flexibilidad. El tema es que en el Gobierno a Caputo lo tomaban como a Messi y Nico se comía el desgaste. Entonces, cualquier tema los llevaba a discutir”.

Uno de los ministros rebajados a secretarios en un intento por mostrar austeridad negaba un recambio de Caputo hace pocas semanas: “Está firme. Tiene experiencia para enfrentar los embastes de afuera y de adentro. No descarto una conspiración de políticos, banqueros y empresarios afectados por los cuadernos K que provoque alteraciones artificiales en el mercado”.  Ni estaba firme ni había un mercado K que empujara a devaluar.

Caputo vuelve al llano. Deberá enfrentar varias causas judiciales, como la que investiga el fiscal Carlos Rívolo sobre su presunta sociedad oculta en Estados Unidos. Rívolo es el mismo que colabora con su par Carlos Stornelli en los cuadernos K. Al menos, Toto puede respirar algo más tranquilo después de que se archivaran varios casos, como el que involucraba a él y a su esposa en la compra de dólar futuro.