Opinión, Política / 4 de noviembre de 2018

#CuadernoGate: la hora de los líderes boludos

CFK, Macri y Rocca tienen idénticas estrategias judiciales: no sabían nada de la corrupción que surcaba sus gestiones, empresas y familias. ¿Los engañaron o son partes cruciales de un engaño colectivo?

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Se acaba de hacer pública la declaración indagatoria completa al magnate Paolo Rocca en el Caso Cuadernos. Líder de una empresa importantísima que se volvió trasnacional bajo su liderazgo incuestionable, Rocca jura haberse enterado por los medios recién ahora que sus laderos de mayor confianza (Betnaza y Zabaleta) “distrajeron” al menos US$ 100 millones para pagar coimas en medio de negociaciones que lo afectaban entre dos gobiernos (el argentino y el venezolano) y que él mismo reconoce haber motorizado con un pedido especial a Cristina Kirchner.

Supongamos que Rocca fue engañado por empleados infieles. Lo que sí sabemos, gracias a su propio testimonio, es que lee los diarios. ¿Nunca preguntó nada sobre lo que en su momento se decía sobre la oscura relación “de caja” entre Chávez y los K? ¿Nunca preguntó nada sobre la “carterización de la obra pública denunciada desde 2003 en este medio y oficializada cuando Roberto Lavagna, en 2005, abandonó el Ministerio de Economía de Néstor? ¿Era tan fácil “distraerle” nada menos que US$ 100 millones a un líder empresario que hizo gala de presentar balances prolijísimos aquí y hasta en Estados Unidos?

CFK no sabía nada de cómo “trabajaban” De Vido, Josecito López, Jaime y demás. Fueron altos funcionarios de su marido durante 16 años (12 en Santa Cruz y 4 en Nación) y de ella misma durante otros 8 años. Supongamos que no sabía nada. Cuando se publicaba algo al respecto, ¿ni siquiera averiguaba, mientras en público acusaba de “destituyentes” o “vendepatrias” a quienes escribíamos sobre esas cosas? Al final, a Néstor y Cristina, tan celosos de las cuentas públicas, ¿era tan fácil “distraerles” recursos que consideraban tan estratégicos?

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Ni Mauricio Macri ni su papá sabían nada del primo-sobrino Ángelo ni de IECSA ni de nada, pese a haber encabezado el grupo familiar, haberlo puesto a Calcaterra al frente de la constructora y haberlo contratado el propio Mauricio en la Ciudad para hacer obras. Los Macri “son” la obra pública. “Criaron” políticos en sus empresas, los cuales, una vez electos en cargos gubernamentales, las contrataron sin ruborizarse. Estuvieron en medio de tormentas por contrabando y coimas. Y el propio actual Presidente reconoció ante NOTICIAS hace 20 años que se padre estaba cansado de darles plata a políticos (plata que no consta en ningún balance).

Mientras otros se confiesan coimeros, grandes líderes de la política y las empresas se confiesan ingenuos. Que me perdonen: no es creíble que lo sean. Nadie se mantiene en el poder tanto tiempo por boludo.

 

*Jefe de redacción de NOTICIAS.