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Cultura / 3 de enero de 2019

Iván Argote: “Salgo y entro del museo a la calle”

El artista colombiano exhibe en Malba obras que invitan a repensar el espacio público y su relación con la autoridad.

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Fotos: Gentileza Malba.

Artista precoz nacido en Bogotá en 1983, Iván Argote fue creando a lo largo de su carrera un conjunto de obras en distintos formatos —video, fotografía, escultura, dibujo e instalaciones públicas—, cuyo hilo conductor es el impacto y el diseño de artefactos semánticos que atrapan tanto a entendidos como a ajenos al arte conceptual. Y lo hace con un lenguaje estético que es maleable y por momentos lúdico: una propuesta de reflexión desprejuiciada sobre las relaciones entre historia, política, memoria y subjetividad. En ese juego se articula “Ternura Radical”, la muestra “site specific” que se exhibe en Malba hasta el 24 de febrero próximo, y por la que Argote viajó a Buenos Aires para su instalación y presentación.

“La muestra explora cómo usamos el espacio público, cuál es su lugar simbólico y cómo no sólo esos símbolos del espacio público tienen un montón de problemas ligados a la autoridad y a la dominación, sino también cómo nosotros, en tanto individuos o grupos, podemos repensar la manera en que nos relacionamos con el espacio público. La calle está llena de códigos de convivencia, de orden y jerarquías. Me interesa cuestionar ese lugar porque es arbitrario y coartador”, explica este artista que reside en París desde hace 13 años y que gira por el mundo con sus instalaciones callejeras o específicas para museos.

Fotos: Gentileza Malba.

“La estrategia que usé fue hacer un film que se llama ‘La plaza del Chafleo’, que es una plaza imaginaria, que no existe, entonces el film propone que nos imaginemos juntos una plaza que lleva este nombre, ‘Chafleo’, que también es una palabra que no existe, que vendría del verbo ‘chaflear’ y que es una forma vacía. La idea es que juntos nos inventemos qué puede ser este verbo, qué acción puede describir. Un lugar abstracto, que es la plaza, y un verbo abstracto, que es más bien una invitación a proponer significados y usos del espacio público”, completa.

La vertiginosa carrera de Iván Argote empezó como estudiante de diseño gráfico en la Universidad Nacional de Colombia. En 2004, trabajó de asistente de dirección en una productora y se familiarizó con las técnicas de la fotografía, el video y el cine; en 2005 recibió el primer premio en el Salón Nacional de Arte Joven, que consistía en un pasaje de avión.

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Inicialmente consideró viajar a Nueva York, pero luego se decidió por París, donde en 2006 logró ingresar como estudiante de tercer año en la École Nationale Supérieur des Beaux Arts. A partir de ese momento se abocó a la creación de obras desafiantes, como su video “Retoque”, que realizó en 2008 en una de las galerías del Centro Pompidou.

Allí grafiteó “virtualmente” con spray negro dos cuadros de Piet Mondrian, acción por la cual el diario francés Le Monde lo calificó de “vándalo”, sin saber que en realidad se trataba de un montaje.

Noticias: ¿Sintió que había conseguido el objetivo cuando leyó el diario?
Iván Argote: La historia es muy divertida. Llevaba ya un año y medio en París. En Bogotá no hay museos que tengan obras maestras del arte moderno ni del arte antiguo como en París, y eso me parecía interesante y al mismo tiempo controversial. Recuerdo llegar al museo y ver obras famosas de los más grandes y pensar dos cosas: “¡Wow, qué increíble!”, y al mismo tiempo, como yo había estudiado eso en fotocopias, ver las cosas de verdad se volvía de repente como un objeto más y se desmitificaba un poco esa imagen sagrada. También me decía, “por qué yo tuve que estudiar esto que está en este muro en París, yo que vivo a 10 mil kilómetros de acá, por qué tuve estudiar esta historia del arte y no otra historia”. Entonces me inventé este personaje que se enoja contra el arte moderno y sobre todo con estas líneas rectas de Mondrian que representan la modernidad y esta idea de progreso y no sé qué. Escogí muy bien los dos cuadros que están bajo vidrio, están enmarcados, entonces era como un gesto ambiguo, no era en contra de las obras pero sí contra la institución. Fui al museo, puse mi cámara, de hecho hice varios intentos hasta que me regañaron, y fui con un spray y no pinté, sólo hice la mímica de pintar y como había trabajado en publicidad sabía de post producción y añadí la pintura digitalmente, por eso se llama “Retoque” el video. Yo no grafiteé, no soy muy fan del vandalismo tampoco, no creo que vandalizar una obra cambie mucho, pero me gustaba esa idea.

Noticias: Suele experimentar y registrar la reacción espontánea de la gente en lugares y espacios públicos, ¿qué le interesa de la repentización?
Argote: Cuando llegué a París nunca había salido de Colombia, estaba muy solo y fue una cosa muy buena, porque de repente entendí que me podía inventar de nuevo y que no tenía a nadie que recordara quién era yo. Me sentía en ese lugar de marciano, de no saber hablar, de no conocer al otro, de tener distancia con el otro. Entonces todos esos videos juegan un poco con la distancia que uno tiene con el otro, con el desconocido en la calle. Me gustaba jugar con esa barrera del inmigrante. Y luego el espacio de la calle siempre me gustó. En la calle también hay una cosa que es descontrolada, se cruzan las clases sociales, los tiempos y el clima, y me gusta jugar con ese salir y entrar del museo a la calle. Como que dentro del museo hay una especie de protección y afuera no, y uno es también otra persona, y me gusta la idea de que la vida está afuera y está adentro.

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Noticias: ¿Qué influencias reconoce en su obra?
Argote: En las épocas en las que estudiaba especialización de cine caí en unos trabajos de Dan Graham (escritor-artista), estas instalaciones con espejos y circuitos cerrados que cuestionaban una espacialidad y temporalidad. Eso me interesó mucho y leí todo lo que pude de Dan Graham. También a Bruce Nauman (artista multimedia estadounidense). Me gusta porque juega con muchos formatos y propone preguntas, no tan contextuales como yo puedo proponer, o como a mí me interesan, pero ontológicas, como qué es el arte en sí mismo y la figura del artista. Hoy hay otras preguntas de contexto, de mundo global, de un mundo conectado, de crisis climáticas, que son más interesantes. Cada tiempo, cada época tiene sus preguntas.