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Mundo / 10 de enero de 2019

A dónde va Brasil con Jair Bolsonaro

Para el recién asumido no hay gradualismo. Estilo Trump, recorte de ministerios, y ninguneo a gremialistas, indígenas y feministas.

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Asunción. Bolsonaro y su esposa Michelle. Fotos: Dpa y Afp.

Las primeras horas de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil reforzaron la idea de “Donald Trump del Trópico”, como lo apodaron los diarios estadounidenses. “El discursos de Bolsonaro es una colección de tuits sazonado con mesianismo”, apuntaba -comparándolo con el norteamericano- el columnista de Folha de S.Paulo, Igor Glelow.

“Nuestra bandera no será más roja”, arrojaba el flamante mandatario en referencia a los colores del derrotado Partido de los Trabajadores de de Lula da Silva. Y prometía “unir el pueblo, valorizar la familia, respetar las religiones y combatir la ideología de género”, para lograr “un Brasil libre de amarras ideológicas”.

“Felicitaciones al presidente Jair Bolsonaro, quien acaba de ofrecer un gran discurso inaugural. ¡Estados Unidos está contigo!”, lo apoyaba Trump desde su red social favorita (ausente en la asunción envió al Secretario de Estado, Mike Pompeo). “Realmente aprecio sus palabras de aliento. “¡Juntos, bajo la protección de Dios, traeremos prosperidad y progreso!”, contestaba Bolsonaro en su primer tuit como jefe de Estado brasileño.

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Y a la jura de los ministros, entre los que se destacaban las figuras de Ernesto Araújo (el ministro de Exteriores confeso admirador de Trump y adversario del globalismo), Sergio Moro (el adalid anticorrupción que condenó Lula) y Paulo Guedes (el economista alineado con el modelo chileno), le siguieron las primeras medidas. Señales para los mercados y votantes que esperan una reactivación de la economía.

Elenco de ministros con siete militares y una sola mujer. Fotos: Dpa y Afp.

Contexto. Después de una década de crecimiento, Brasil se frenó y comenzó a retroceder desde el segundo mandato de Dilma. El impopular Michel Temer supo cortar el sangrado (el PBI creció un tímido 1% en 2017 y 1,30 % en 2018). Pero carecía de legitimidad para proponer las reformas más duras que presuntamente encarará el recién asumido Bolsonaro. El candidato antisistema promete privatizaciones y achique del Estado. Pero el recorte fiscal y el ajuste previsional, seguramente empeoren el escenario en los primeros meses.

Las cifras son preocupantes. La desocupación pasó del 13% al 22,6% en los segmentos más jóvenes. Y del 6,9% en 2014 a 12,5% en general. Unos 6,2 millones de personas perdieron sus trabajo en ese período, y el número de pobres aumentó de 52,8 millones a 54,8 millones (26,5% de la población). El 64,4% de ese grupo son mujeres negras sin cónyuge y con hijos de hasta 14 años: lo que explica el caudal de votos femeninos a Bolsonaro a pesar de su discurso abiertamente machista.

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La prédica antisistema ganó también en los pobres que se sienten traicionados por el socialismo a medias del PT: la renta del 10% de brasileños con mayores ingresos del país llegó a ser 3,5 veces mayor que el total recibido por el 40% con menos ingresos. Mientras las condiciones de vida se deterioraron: subieron los alquileres que hoy superan el 30% del ingreso domiciliar, mientras al menos 27 millones de personas viven en casas sin acceso a algún servicio de saneamiento: 43,4% de la población negra no tienen cloacas.

Derecha. El descrédito con los pasados gobiernos es tan grande en Brasil que más del 60% cree que las soluciones ultraderechistas de Bolsonaro pueden corregir los problemas que han afectado su calidad de vida. De acuerdo con el instituto Datafolha, el 65% de los entrevistados cree que la situación económica va a mejorar en los próximos meses, frente al 23% que opinó lo mismo en el sondeo realizado en agosto pasado. Es el cambio de tendencia más abrupto desde el salto que se produjo en la mitad del mandato de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).

El nuevo rumbo económico será timoneado por Guedes, Ministerio de Hacienda con un plan liberal que incluye privatizaciones, reformas y corte de gastos, con una reducción del tamaño del Estado. Golpeado por la dura recesión del 2015 y 2016, Brasil tiene -como Argentina- un abultado agujero fiscal: la deuda bruta trepó al 77,3 % del PIB, cuando era del 50 % en 2014.

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Guedes, un “Chicago boy” que cuenta con la confianza del establishment, inició su carrera en Chile durante los años ochenta y el pinochetismo (fue profesor en la Universidad de Chile y fundador del banco Pactual ). De allí que el nuevo modelo económico brasilero busque reproducir las políticas del país transandino, a donde Bolsonaro hará su primera visita oficial (rompiendo la “tradición” que lo hubiese traído a Argentina), para revalidar su lazo con Sebastián Piñera y marcar el primero de sus desplantes al Mercosur.

“Vamos a conversar sobre cómo hacer confluir el mundo del Mercosur con la Alianza del Pacífico, para recuperar una mayor unidad dentro de América Latina”, afirmó Piñera durante la recepción de gala que Bolsonaro ofreció a las autoridades que acudieron a su investidura el martes pasado.

Medidas. Entre las primeras reformas anunciadas por Bolsonaro y Guedes, hay dos que buscan flexibilizar el Mercosur para que sus miembros puedan celebrar acuerdos comerciales o de inversión de forma autónoma con terceros países, sin necesidad de hacerlo en bloque.

“Su propósito es acordar con grandes economías, lo que parece lógico dado que Brasil es la novena mayor economía mundial. Cada año, es uno de los 10 principales receptores de inversión extranjera directa (IED) del planeta y es sede de 35 de las 100 principales multinacionales latinoamericanas”, explica Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI.

Pocas visitas internacionales: Netanyahu la estrella; Pompeo el enviado de Trump. Fotos: Dpa y Afp.

Otras medidas apuntan a recortar el poder del sindicalismo, tradicional aliado del PT en el Ministerio de Trabajo, que quedará extinto: sus atribuciones serán repartidas entre tres carteras. “El Ministerio de Trabajo pasa a incorporarse en gran parte al Ministerio de Justicia. Otra parte va a estar dentro de Economía, y una parte más pequeña va estar dentro de Ciudadanía”, confirmó Onyx Lorenzoni, Ministro de la Casa Civil.

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El conferencia de prensa dada en Brasilia, se anució el recorte de otros seis ministerios: ahora serán 22 en lugar de 29. “Son 22 ministerios, 20 funcionales y otros dos eventuales”, afirmó Lorenzoni. De los 20 ministros, siete son ex militares, fiel a la filiación marcial de Bolsonaro.

Y entre los ministerios beneficiados está Agricultura, que acaba de recibir por decreto la potestad de abrir reservas indígenas a la actividad comercial: la agencia de asuntos indígenas FUNAI se integra al nuevo Ministerio de Familia, Mujeres y Derechos Humanos, pero las tierras pasan a tener ser foco de explotación agraria y minera. “Vinimos a liberar al país de la corrección política”, refrendó el presidente en su discurso.