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Sociedad / 28 de enero de 2019

Quién es el nuevo novio de Nahir Galarza

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“Mirá, yo ya sé que voy a ser condenado. A mí me sentenciaron antes de investigarme y me van a dar diez años. Pero quiero que Matías salga porque él no tiene nada que ver”. Gonzalo Caudana, el zar de la cocaína de Paraná, siempre supo que las pruebas en su contra eran contundentes pero quería hacer todo lo posible para salvar a su hijo. Por eso, dos meses antes del juicio, contrató a Augusto Lafferreire, un abogado con buena fama dentro del penal por haber conseguido la libertad de dos hombres acusados de comercializar estupefacientes. En ese entonces, a mediados del 2018, nadie imaginaba que los Caudana iban a lograr despegarse de las crónicas entrerrianas del narcotráfico para convertirse en los protagonistas de una historia de amor criminal.

En marzo de 2016 había comenzado la investigación contra Caudana padre, quien acababa de cumplir un año de libertad luego de una condena por narcotráfico. Seis meses después, con un expediente que sumó 2.000 hojas de escuchas telefónicas, el zar volvió a caer. La Policía lo detuvo en la ruta nacional N° 18 y le secuestró 10,5 kilos de cocaína de máxima pureza. La investigación determinó que la droga tenía como destino final Concordia, donde sería vendida al menudeo. Pero por esa causa no sólo fue detenido “El Gordo”: junto a él, otras 21 personas fueron procesadas por el Tribunal Oral Federal de Paraná. Entre ellos, su hijo Matías, acusado de ser asistente y colaborador de la red montada por su padre.

El juicio, que se llevó adelante en noviembre de 2018, fue el más grande de la historia narco local por el número de implicados pero también por la cantidad de drogas y dinero secuestrado. De los 22 sentados en el banquillo, sólo Matías consiguió ser absuelto. Y, según reconoce su propio abogado, hubo un factor que resultó clave en la sentencia: Nahir Galarza (20), la joven conquista de su cliente que se hizo conocida luego de asesinar a su novio Facundo Pastorizzo.

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El preso enamorado. Matías conoció a Nahir en octubre de 2018, cuando la joven fue trasladada al penal de varones para una consulta médica. “Ella salía de la enfermería y nos cruzamos. Yo sabía quién era por la televisión. Grité su nombre y, cuando se dio vuelta, le hice un gesto de que la iba a llamar. Ella sonrió y asintió con la cabeza”, contó el joven Caudana la única vez que habló con la prensa. Lo primero que hizo él fue dar con el número del teléfono público de la cárcel donde ella cumple su condena, la misma donde se encuentra presa su abuela, la madre del zar. En ese momento, comenzó una relación telefónica.

Según Lafferreire, su cliente nunca le habló de la relación y dijo que recién se enteró durante el juicio. “Me dije: ‘Este chico no se da cuenta de lo importante que es socialmente esto. Para él es una noviecita, algo que puede llegar a darse”, contó a NOTICIAS el abogado y agregó: “Pensé: ‘Esto va a servir. No sé si para bien o para mal pero esto va a hacer ruido en todos lados’. Entonces al final de mi alegato, solté: ‘Si no lo largan, por lo menos le dan el permiso para que vea a Nahir”.

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El pedido de visitas es un trámite por escrito pero Lafferreire supo que contarlo en público iba a tener efectos: en el juicio, la prensa local estaba pendiente de la banda de Caudana, había periodistas y fotógrafos que iban a hacer circular la noticia del romance de inmediato. Pero, además, estaba por cumplirse un aniversario del asesinato de Pastorizzo y Galarza, otra vez, iba a ser primera plana en los medios nacionales.

“No fue una estrategia pero, al fin y al cabo, el único que salió libre fue el que tenía encima a la prensa. Matías dejó de ser el hijo de Caudana y pasó a ser el novio de Nahir”, se regodea el abogado aunque, confiesa que logró su objetivo a medias. Además de la absolución de Matías, el letrado pretendía que el padre fuera condenado a diez años y no a doce, como finalmente sucedió.

El hijo. Además de su historia de amor, Matías fue mostrado desde su costado humano. Nacido y criado en un barrio marginal de Paraná, su vida dio un vuelco cuando terminó el secundario. Había sido abanderado y estudiado tres idiomas en la adolescencia. Según declaró su madre, Soledad Vázquez, el sueño del joven era entrar en la escuela militar pero ella no llegó a inscribirlo a tiempo. Por eso empezó a trabajar en la fábrica de hielo que su padre tenía como negocio legítimo.

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Después de separarse de la mamá de Matías, el zar tuvo otras dos mujeres. La primera fue María Laura Sporturno, que ya cumplió una condena en otra causa por narcotráfico. Con ella ahora se desató un divorcio salvaje. Luego, Gonzalo hizo pareja con Rosalía Sánchez, con la que tuvo a su último hijo y que también estuvo involucrada en la investigación. Para la Justicia, todo el clan está en el narcotráfico. Este contexto probablemente haya sido considerado por los jueces que absolvieron a Matías, aunque no de manera unánime, como sí sucedió con las 21 condenas. El 8 de febrero se conocerán los argumentos del tribunal.

El fiscal federal José Candioti, en diálogo con NOTICIAS, aseguró que apelará la decisión porque las pruebas en contra del joven son fuertes. Además, insistió en que no hubo un solo actor judicial que no lo reconociera como un partícipe: “La Policía Federal hizo un organigrama de red y lo identificó. El comisario Víctor Chanenko dijo que no tenía dudas de su participación. Sumado a eso, el juez federal que actuó en la investigación lo indagó y lo procesó; el fiscal federal que estaba interviniendo, le requirió la elevación a juicio; yo lo acusé; y uno de los tres jueces votó en su contra. Confío en que Casación revoque esta absolución”.

Mientras tanto, Matías quiere terminar la carrera de analista de sistemas que comenzó mientras estuvo preso. Con el visto bueno de su novia, fue autorizado para visitarla durante dos horas por semana y se resiste a hablar con la prensa: “Ese único día que habló fue porque acababa de ser absuelto. Estaba muy contento y se puso a charlar con una periodista que lo llamó pero Nahir se le enojó, Ahora quiere hacer todo bien”, confiesa el abogado.

Mientras, Caudana padre se preocupa por evaluar estrategias para reducir su pena. “No le da bolilla a la historia de Matías con Nahir. Al contrario, se ríe de que su hijo esté boludeando con el tema del amor”, cuenta Lafferreire. Es cierto, tiene problemas más graves.