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Mundo / 9 de marzo de 2019

NOTICIAS en Medellín: la ciudad que se cansó de las series de Pablo Escobar

Historias de la ciudad colombiana que supo ser la más insegura del mundo. El fantasma del narco más reconocido el mundo.

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Películas, series, discos, obras teatrales, revistas, diarios, vasos, libros. Cualquier tipo de merchandising habido y por haber, desde Hollywood hasta Buenos Aires, pasando por cada gran ciudad del continente y del otro lado del charco también. Y la cara de Pablo Escobar es la postal de de la ciudad indomable de Medellín. En el corazón de Colombia, en el valle donde se gestó el poder del narcotráficante más grande y con más éxito comercial post mortem de la historia, se vive un proceso insólito e insospechado para el ojo ajeno. Ya no manda el patrón.

El que mejor definió el proceso de la “desescobarización” de Medellín ante NOTICIAS fue Gilmer Meza, escritor galardonado, víctima y victimario del cartel de Escobar: “Es como que en Argentina vendan remeras y tazas con la cara de Rafael Videla”. La polémica alrededor del capo narco no es un mero debate entre intelectuales: el alcalde de la ciudad, Federico Gutiérrez, lo tomó como una política de Estado, apenas asumió en el cargo el primer día del 2016.

Tenemos que exorcizar el horror de Pablo Escobar de nuestra ciudad, nos resulta increíble que lleguen tantos visitantes a la ciudad para ir a la tumba de Pablo Escobar. Quien venga a nuestro país a hacer apología del delito no es bienvenido”, son frases que suele repetir Gutiérrez, que trabajó entre el 2011 y el 2015 como consultor de seguridad para el gobierno de Macri en Capital Federal. El alcalde no se quedó sólo en los hechos, y a fines de septiembre mandó a clausurar la “casa museo” de Escobar, que atendía Roberto, su hermano, y que cobraba 35 dólares por el tour, y también ordenó demoler el edificio “Mónaco”, el domicilio más famoso del narco.

(Leer también: La viuda de Pablo Escobar revela que el narco la violó cuando ella tenía 14 años)

Oposición. Jaime Cuartas es concejal de Medellín por el Partido Verde, uno de los movimientos con más crecimiento en la ciudad, y le discute esta política al alcalde. “Deberíamos tener un museo oficial, aquí en la municipalidad, de la violencia de los noventa y de Pablo Escobar. No puede ser que la historia la cuente Netflix y los narcotour. El alcalde lo que quiere hacer es tirar todo abajo y pretender como si Escobar nunca hubiera existido, y la historia no se puede ni se debe olvidar”, asegura Cuartas, que cuenta que discutió estas ideas con Gutiérrez pero que él no se mostró de acuerdo.

El General José Ángel Mendoza, subdirector de la Policía Nacional de Colombia, narra una versión más desgarradora. “Hace unos años tuve que viajar a Estados Unidos por un congreso de seguridad, y al bajar del avión lo primero que vi fue un cartel gigante con la promoción de la serie Narcos y la cara de Escobar. Yo luché contra ellos y vi a amigos y a hermanos morir por culpa del cártel, y ver esa publicidad de Escobar… en Colombia no tenemos esa imagen de él, como una especie de héroe”. Mendoza no es el único que discute al narcotraficante: luego del auge de la serie, la carrera de periodismo de la Universidad Eafit creó un “narcotur Lado B”, donde llevan a los turistas a recorrer los lugares más emblemáticos de la ciudad pero desde la narración de las víctimas.

Presente. Salvo en la capital de la provincia de Antioquía, el ciudadano occidental está bombardeado casi a diario con la imagen del colombiano de cara regordeta y bigote pronunciado. En tan sólo en los últimos dos meses, se estrenaron “Escobar, la traición”, protagonizada por Javier Bardem y Penélope Cruz -que lleva recaudada U$S15 millones hasta el momento-, y el libro de su esposa “Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar”, de Editorial Planeta, que salió a principios de noviembre en Argentina y ya es un éxito.

Todo eso no es nada, sin embargo, al lado del gran boom internacional que fue la serie de Netflix, “Narcos”, en el 2015. Esa tira, responsable de los últimos años de auge de la figura de Escobar, logró que la empresa superara, por primera vez en su historia, los ingresos de 2.000 millones de dólares –más dinero que el PBI de países como la República Centroafricana- y se convirtió en la serie más rentable de Netflix durante el 2016, que coronó el hecho con la creación de dos temporadas más.

Tan exitosa fue que hasta el hermano del narco, Roberto, le reclamó, de manera poco amistosa, una indeminización de mil millones de dólares a la productora. No sólo eso: en el 2016 la visita de extranjeros a Medellín creció, según datos de la Secretaria de Turismo de la ciudad, un 60% comparado al año anterior, y una encuesta del Colegio de Estudios Superiores de Administración de Colombia entre dos mil extranjeros aseguró que el personaje con el que más asociaban al país cafetero era Escobar.