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Política / 22 de marzo de 2019

Juan Schiaretti, el amigo cordobés de Macri

El cisma de Cambiemos en la provincia favorece al gobernador y viejo aliado de Macri. Su pasado en Fiat y la furia de la UCR.

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Foto: Marcelo Aballay

El que habla a continuación es uno de los tres hombres fuertes del Gobierno en Córdoba. En estricto off, dice con maldad:
–El candidato de Cambiemos en la provincia no es ninguno de nosotros… es el “Gringo” Schiaretti.

El hombre, con una tonada inconfudible, no esconde su enojo. La Casa Rosada, en una misma jugada, logró decepcionar a todos sus socios políticos al no lograr la unidad en la lista para las elecciones del 12 de mayo. En un solo movimiento, el oficialismo enojó a sus socios de la UCR (“no vamos a dejar que desde Capital Federal nos digan quién va a gobernar Córdoba”, repite ante los suyos Ramón Mestre, hombre fuerte del radicalismo local), no estuvo a la altura de las expectativas de Carrió y de sus acólitos, que esperaban empoderar a su amigo, el diputado Mario Negri, y, además, le allanó el camino a su ¿opositor?, el gobernador peronista.

Pero no todo es blanco o negro en la política argentina. Un amigo en el bando de enfrente puede más que varios de proceder incierto en el propio.

Íntimos. Schiaretti, cuando la situación lo amerita, saca chapa de su relación con el Presidente. “Hablamos mucho por WhatsApp, nos llevamos bien, hablamos de fútbol”, dice en la intimidad el fanático de Racing de Córdoba. Es que la relación tiene larga data: el “Gringo”, con militancia peronista durante los años de plomo, tuvo que exiliarse en Brasil, donde escaló hasta convertirse en vicepresidente de Fiat. Por esos tiempos, los Macri estaban al frente de Sevel, compañía que representaba a la automotriz italiana y a Peugot en la región. La relación fluyó, y escaló cuando al cordobés le tocó dirigir, en los primeros años del menemismo, la secretaría de Industria y Comercio de la Nación, la que tenía mucho contacto con el capitán de la patria contratista de ese momento, el difunto Franco. No es la única relación aceitada que mantiene Schiaretti con la Rosada: conoce a Rogelio Frigerio desde los noventa, cuando el ministro del Interior asesoraba al también fallecido José de la Sota, aliado histórico del actual gobernador.

(Leer también: La historia secreta detrás de la muerte de Franco Macri)

Schiaretti tiene una relación fluida con Macri. Se conocen desde hace décadas.

Laberinto. La intrincada lógica para las elecciones cordobesas sería la siguiente: el Presidente prefiere a un gobierno que conoce, que conduce una persona con la que se entiende y que, sobre todo, apoya casi todos los proyectos espinosos -reforma previsional y presupuesto, entre otros-, que a uno que le desestabilizaría la correlación de fuerzas dentro de la alianza gobernante. Es similar a lo que pasó en Neuquén. Esta situación la puso en palabras el líder de la Coalición Cívica de Córdoba, Gregorio Hernández Maqueda: “Tengo mis serias sospechas de que el Presidente no tiene verdadero interés en derrotar a Schiaretti”.

Las declaraciones no cayeron bien en la Rosada. “Es una flor de pelotudez. Tenemos 5 de 24 provincias, ¿cómo no vamos a querer sumar gobernadores?”, sentenciaron.

Pero ni la UCR ni el oficialismo cordobés está tan convencidos de la veracidad de la grieta. Cerca de Schiaretti aseguran: “Macri es un político como todos. Si puede ganar la provincia la va a querer ganar, pero si sabe que no le van a dar los votos no va a hacer ninguna estupidez, prefiere jugar a lo seguro”. “El amigo de Macri es Schiaretti”, completa Mestre, intendente de Córdoba capital, donde se jugará quizás el partido más importante de las elecciones del 12 de mayo: ahí, en la segunda ciudad más poblada del país, gobierna Cambiemos, pero ir con dos listas separadas aumenta seriamente las chances de la derrota. “Nos preocupa más perder la ciudad que ganar la provincia”, confiesa el macrismo.

Frustración. Juez no pudo encabezar la lista, Mestre lo logró pero se encamina al tercer puesto -y quizás a que la UCR pierda Córdoba capital- y Negri estaría lejos de la gobernación.

Córdoba, además, tiene un condimento especial para el macrismo: fue la provincia que les dio la victoria en el 2015. ¿Volverá a repetirse la historia? Desde el entorno de Schiaretti niegan que su gobierno haya jugado para Cambiemos en las anteriores elecciones, y dicen que en las de este año será igual. No sólo eso. Después de muchas idas y vueltas, se estrena en Córdoba una novedosa alianza entre el peronismo de Schiaretti, el socialismo y el GEN. “Este frente puede tener un correlato nacional”, dicen.

Ver la victoria de un partido opositor como algo digerible habla de los vientos que corren para el macrismo. Por lo menos, se esperanzan, esta vez gana un amigo.