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Cultura / 25 de marzo de 2019

Vargas Llosa: “Salir del populismo requiere sacrificios”

Recién llegado a la Argentina, el Nobel participó de un evento y respondió preguntas de los invitados. Política, feminismo y Estado laico.

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Mario Vargas Llosa

En su paso por Argentina donde formará parte del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, participó de un pequeño evento con algunos miembros del escenario cultural y del espectáculo de la Argentina, organizado por la Universidad Siglo 21 y la Fundación Internacional para la Libertad (FIL).

En esta ocasión, el escritor opinó sobre los cambios sociales, y la situación política y económica de América Latina, particularmente de la Argentina. “Veo al país mejor que ayer. Sin dudas hay un progreso. La política internacional es más libre y la economía está bien encaminada”, dijo y agregó que la ciudadanía está acostumbrada a criticar al gobierno de turno por problemas que dejó el gobierno anterior. “Si al país el populismo lo hunde, salir requiere sacrificios, y los mayores sacrificios lo pagan los pobres. Pero el responsable es el populismo que con sus políticas destruyen las bases de un país. No hay reconstrucción sin sacrificios”, puntualizó.

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Para Vargas Llosa, la Argentina supo ser un país muy próspero. “El mundo entero los miraba, pero en un momento dado, Argentina eligió la pobreza”, opinó el novelista, quien afirmó que por primera vez en la historia los países pueden elegir si quieren ser prósperos o pobres de acuerdo a la postura ideológica a la que se deciden suscribir.

“Latinoamérica tiene prejuicios tercermundistas muy fuertes. Piensan que el socialismo es un sistema justo, pero no les ha servido”, dijo y citó el caso de Venezuela que, por sus recursos petroleros, debería ser un país próspero y sin embargo, se encuentra sumido en una crisis. En contraste, presentó el caso de Singapur, un país casi sin recursos naturales que ha alcanzado la prosperidad: según un informe del Fondo Monetario Internacional, en 2018 fue el tercer país más rico del mundo según su PBI per cápita.

Cambios sociales. “Hay que diferenciar progresos, de excesos que pueden ser contraproducentes”, expresó el Nobel cuando le preguntaron sobre el feminismo y los cambios sociales de esta época. “Las mujeres piden que se termine la discriminación y eso está muy bueno. Tenemos que alegrarnos de que en nuestra época estén luchando por la igualdad y algunos países lo estén logrando”, dijo.

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También destacó la lucha de la comunidad LGBTQ por obtener reconocimiento. Sin embargo, advirtió que hay excesos, que se deben hacer las reformas que sean posibles y convencer a las minorías que “piden bajar la luna a la tierra cuando no es posible” de que a veces esa no es la mejor solución.

Corrupción en Latinoamérica. La disconformidad del escritor con los gobiernos populistas es conocida. Pero en esta oportunidad aprovechó para hablar de otro de los grandes males del poder latinoamericano: la corrupción. “Hemos tenido dictaduras muy corruptas que enfermaron a nuestra democracia. Las instituciones quedaron corrompidas por los dictadores”.

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Y agregó que las religiones también fueron una fuerte fuente de violencia en la historia, causantes de intolerancia y persecución que de alguna forma intervinieron en el Estado. “Los liberales, creyentes o no, hemos dado un ejemplo de la tolerancia social que queremos crear: hay que respetar a la religión sin que sea el fundamento del Estado. La libertad está, siempre y cuando la creencia no conspire contra las instituciones democráticas. Es fundamental que los estados sean laicos, sino la libertad está amenazada”, concluyó.