Menú
Ciencia, Salud / 9 de abril de 2019

Nuevos testeos: las claves para una vejez en salud

Por

Aunque la lucha contra el correr del tiempo es una pelea perdida, de a poco el ser humano fue ganando algunos rounds para demorar el arribo de la vejez. De hecho, los argentinos corremos con una leve ventaja: la esperanza de vida supera en 6 años al promedio mundial (76.6 años según la Organización Panamericana de la Salud). Pero ahora ya no se trata de llegar a edades avanzadas con la piel de los 45, sino en buen estado de salud y eso, cada vez más, incluye la desintoxicación del organismo.

En 1931 el fundador de la Clínica La Praire, Paul Niehans, desarrolló una terapia celular capaz de agregarle “vida” a los años. Por entonces, el médico y cirujano aplicó por primera vez su terapia celular en una mujer a la que se le habían removido tanto la glándula tiroides como la paratiroides y que estaba entre la vida y la muerte. Niehans le inyectó minúsculos trozos de glándula de un ternero. La mujer se repuso y vivió hasta los 89 años. A partir de allí, el médico, comenzó a incrementar la cantidad de inyecciones de células fetales frescas de oveja. A través de los años, numerosas figuras de la política, del mundo artístico, empresarial y hasta religioso, confiaron en el tratamiento.

(Leer también: Neuronas: nacen hasta los 97 años)

“Nosotros no jugamos con la mística, lo que justifica la existencia de 88 años de la clínica son los resultados”, enfatiza José López, actual director médico en Clínica La Prairie. “Lo que ofrecemos en nuestro programa de revitalización, es el extracto CLP por vía oral”, explica. Este compuesto, que sigue siendo la estrella del lugar, se ofrece exclusivamente en la clínica y consta de sustancias biológicamente activas extraídas ya no de la placenta sino del hígado de corderitos de su propia granja y rebaño reduciendo el proceso de envejecimiento del sistema inmunitario.

(Leer también: Neurología: cuál es la relación entre la polución y el daño cerebral)

“Extraemos las células del hígado del cordero porque allí hay una concentración de hemoglobina fetal que hace a la célula mantenerla joven y regenerarse más rápido que lo normal –explica el médico peruano-. Esa hemoglobina tiene toda la parte proteica que regenera la célula, está patentado y aceptado por las autoridades. Es tratado como un complemento alimentario y no como un medicamento y esa es la gran diferencia.”, argumenta López y agrega que, “se administra una vez que el paciente pasó una serie de pruebas generales donde entre otras cosas se valora la cantidad de vitaminas D Y B12 en el organismo, que son inmunoestimulantes. Si alguna está baja, se propone suministrarla de manera inyectable y si ambas están bien, se aplica una vacuna que generalmente es la antigripal, antes de dar el extracto. No hay ninguna agresión medicamentosa”, enfatiza.

(Leer también: Vejez y calidad de vida: queremos vivir más años, pero ¿cómo?)

contaminación. Avanza a tal punto que hasta centros de rejuvenecimiento premium rastrean la presencia de sustancias tóxicas en el organismo.

Detox. El biostimulante inmunológico y el extracto que consta de dos dosis, se proveen en el marco de un programa llamado “revitalización” que contempla 5 días de hospedaje en la clínica-spa. La novedad que acaban de presentar es que la oferta de la clínica ahora incluye, entre otros, un plan detox y de revitalización que incluye testeos genéticos y un screening de metales pesados para determinar si hay sobreexposición a los mismos. Y es que los metales pesados pueden entrar al cuerpo de diferentes maneras, a través de los alimentos o de ciertos remedios, del aire o ser absorbidos a través de la piel. Si entra demasiado metal al cuerpo el resultado puede ser una intoxicación por metales pesados que puede provocar problemas graves de salud, dañar órganos, originar cambios de comportamiento y dificultades con el pensamiento y la memoria.

(Leer también: Pacho O’Donnell: ícono del testofit y la nueva vejez)

Los metales que más comúnmente se analizan a través de un análisis de sangre son el plomo, el mercurio, el arsénico y el cadmio, seguidos con menos frecuencia por el cobre, el zinc, el aluminio y el talio. No por nada son los chinos, procedentes de un país altamente poluido, quienes más piden este tratamiento,