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Política / 21 de mayo de 2019

Quién es Alejandra Vigo, el arma secreta de Schiaretti

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Juan Schiaretti se cambia para ir a votar en la escuela Instituto Villada de la ciudad de Córdoba, el domingo 12 a las 8. Por primera vez, en más de una década, la campera roja de lona que usaba no está en el placard. Hay una parecida, de pluma como la que usan en Cambiemos, pero con el color que acompaña al gobernador desde que participa en política.

“Él tiene una cábala. Yo se la respeté, pero le renové la campera, porque la otra no daba más”, dice Alejandra Vigo, diputada nacional, legisladora electa por Córdoba y esposa del gobernador que acaba de conseguir por tercera vez el mandato provincial, con un récord histórico de 1.084.000 votos. Se impuso al macrista Mario Negri por 54 puntos a 18.

Schiaretti quedó en el centro de la escena política luego de su aplastante victoria. Y su triunfo provincial resonó en todo el país: ahora también puede convertirse en un actor clave de la elección nacional. En gran medida se lo debe a su esposa, que lo apoyó en privado, pero también se convirtió en protagonista de lo público. Fue la voz de un gobernador que no dio una entrevista en campaña. Y si bien asegura que “el poder no es un bien ganancial”, ella habló por los dos.

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Incluso en medio del festejo por las elecciones ganadas, poco antes de bailar un cuarteto de Rodrigo con su marido, tomó el micrófono y protestó contra quienes habían agitado los fantasmas de una presunta enfermedad del gobernador. “Fue muy poco serio y fuera de lugar”, le dice a NOTICIAS. Y completa: “Juan es el gobernador y existe la posibilidad de crear condiciones de zozobra, porque la gente se preocupa. En lo personal también es complicado, porque hubo que explicarles a los nietos que no está mal”. Schiaretti tiene cuatro stent, sin embargo eso no lo condiciona para gobernar, según Vigo: “Hay muchos políticos con más. No va a ser el primero ni el último”, sentencia la mujer, sanjuanina de nacimiento, que comenzó su carrera política en el Sindicato de Amas de Casa, pasó a la función provincial donde conoció a Schiaretti y luego llegó al Congreso.

Noticias: A usted le quedan dos años como diputada, pero fue electa legisladora en Córdoba. ¿Qué va a hacer?
Alejandra Vigo: En principio tengo la idea de asumir en la Legislatura. Tengo muchos proyectos que trabajé en la campaña y que me interesa motorizar. Voy a recorrer las instituciones, ser el nexo entre el intendente y el gobierno provincial. Puedo pedir licencia como diputada. Pienso asumir en la Legislatura en diciembre.

Noticias: En la Cámara llamó la atención cuando se abstuvo de votar en el debate del aborto.
Vigo: Siempre trabajé para las mujeres. Pero en esa oportunidad me abstuve porque, como tantas veces en Argentina, el debate se definió con una grieta marcada: estaba lo ideológico de un lado y lo dogmático del otro. Me parecía que ninguna de las dos posiciones era la necesaria. Lo que sostengo es que el Gobierno nacional debería tener una política clara en esto. Acá en Córdoba hemos avanzado muchísimo con la violencia de género, por ejemplo.

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Contacto. El millón de votos que consiguió Schiaretti le renovó el encanto. Las elecciones le subieron el precio dentro de Alternativa Federal, el espacio que comparte con Miguel Pichetto, Juan Manuel Urtubey y Roberto Lavagna. Pero de repente se convirtió, también, en un objeto a seducir por parte del kirchnerismo. Y allí encontraron que el único canal para entrar era a través de Vigo.

Todavía estaban sobre el escenario del búnker, celebrando la victoria, cuando al celular de la diputada llegó un mensaje de felicitaciones de Fernando “Chino” Navarro. Ella lo minimiza, dice que es porque tienen una buena relación con el dirigente del Movimiento Evita, pero en el kirchnerismo se encomiendan a esa amistad para que el canal de diálogo crezca.

Vigo tuvo algunas intervenciones polémicas en la Cámara baja por las cuales en la oposición la recuerdan. La sindican como responsable de haber frenado el avance de la iniciativa para hacer que los jueces paguen ganancias: habían metido el proyecto de prepo, una madrugada en una sesión, pero ella advirtió que un tema de esa importancia no podía tratarse de manera tan irresponsable. Hubo consenso para tratarlo luego.

Y en Córdoba la señalan como la diputada de esa provincia que más faltó: fueron cinco veces en 2018.

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La esposa de Schiaretti nunca tuvo reparos en hacer lo que creía conveniente. A diferencia de su marido, que siempre tuvo un trato cordial con Cambiemos, ella se enfrentó públicamente a Mario Negri, aún antes de que este fuera candidato a gobernador. “Lo desafío a que, con la misma vehemencia que declara en Córdoba, debatamos en la Cámara de Diputados para conocer, de una buena vez, lo que usted piensa”, lo toreó en febrero de 2018. Negri empezaba a caminar la provincia con intenciones de ser candidato, pero las desinteligencias de Cambiemos provocaron que se dividieran los votos con Ramón Mestre y ninguno alcanzara el 20% de los electores. El peronismo no sólo se quedó con la gobernación, otra vez, sino que consiguió la intendencia de la segunda ciudad más grande del país, a la que no accedía desde 1974.

Pero no todo en la vida de Vigo y Schiaretti es la política. La mujer se ocupa de consignar que son una pareja normal. “Somos muy compañeros. Nos encanta ver televisión, alguna película, a él le encanta el fútbol. Hablamos de la familia, entre otras cosas. Eso sí, Juan es fanático de ‘Games Of Thrones‘. Yo no”, aclara sobre la serie de moda.