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Política / 22 de julio de 2019

Mauricio Macri, especialista en eventos: qué le dejó la Cumbre del Mercosur

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Mauricio Macri
En su salsa. Macri con Bolsonaro en la Cumbre del Mercosur en Santa Fe y el saludo con Evo Morales. Fotos: Gentileza Cancilleria Argentina

Todavía faltaban unos días para la llegada de los presidentes del Mercosur a Santa Fe cuando el timbre sacudió la siesta de un vecino de la Estación Belgrano, el lugar elegido para la Cumbre. “Somos de Seguridad de Nación y por estos días vamos a necesitar su terraza”, le avisaron. Accedió. Los hombres subieron con un aparataje inmenso y pesado que obligó al dueño del inmueble a preguntar qué era: “Es un caza-drones”, le respondieron. Fue apenas un detalle entre los cientos de recaudos que se tomaron para preparar la escenografía para que Mauricio Macri haga su papel estelar.

A menos de un mes de las PASO, el Presidente hizo el show que mejor le sale, el internacional. Mientras en la escena interna le cuesta traccionar, en la externa se luce. Tanto que recibió el apoyo para la reelección de la mayoría de los mandatarios que lo visitaron.

La del miércoles 17 fue una jornada intensa para el Presidente: tras la Cumbre tuvo un encuentro público con Sebastián Piñera y luego un acto de campaña. La jornada le salió redonda: se aseguró ser el centro de atención con buenas noticias, nada fácil a esta altura de la campaña.

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Llegó a Santa Fe a las 11 en helicóptero, luego de haber pasado por Paraná a visitar un frigorífico. Aterrizó en la parte trasera de la Estación Belgrano y desde ahí hizo su entrada triunfal. Pero un granadero lo dejó boquiabierto cuando Macri quiso hacerle un chiste:Ojalá algún día esté tan elegante como vos”, le dijo, desacartonado. “Es el uniforme de la Patria, señor Presidente”, le respondió. Hubo risas, algunas incómodas.

Mauricio Macri
La panorámica del evento.

Protagonista. Como había sucedido con la Cumbre del G20, Macri le sacó un buen rédito político a la reunión del Mercosur. El apoyo público de Jair Bolsonaro y de Piñera para la reelección fueron dos cucardas que el Presidente se pudo colgar. Si hasta Evo Morales, el más díscolo de los líderes del cono sur, tuvo palabras de elogio tras el acuerdo con la Unión Europea que consiguió el canciller local, Jorge Faurie. La única señal de rebeldía del boliviano ese miércoles fue en la foto final: todos levantaron la mano derecha, como indica el protocolo, pero él lo hizo con la izquierda. Bolsonaro lo quiso corregir, pero Evo fingió no escucharlo.

Para el analista político Rosendo Fraga, el efecto Macri de lucirse más hacia afuera que hacia adentro se sostiene porque “la política no es un tema prioritario para la opinión pública”. Concluye: “Por eso, si no está bien el dólar y la inflación, entre otras cuestiones de la sociedad, la imagen cae”. Sin embargo, en un contexto donde la economía parece haberse estabilizado, la foto de Macri como líder de la región podría seducir a los desencantados.

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Dardos. El Presidente no había hecho mención en toda la jornada del miércoles 17 a su principal opositor en las elecciones hasta que por la tarde le preguntaron por Alberto Fernández y su tibia posición sobre Venezuela. Respondería, pero antes haría un chiste: “El candidato de la oposición está ahí sentado”, dijo señalando a la cuarta fila del anfiteatro del Museo de la Constitución, donde se desarrollaba la charla con Piñera. Desde ese lugar miraba un hombre con un impactante parecido físico al de Fernández. “Es que es igual”, siguió el Presidente antes de criticar al candidato del Frente de Todos por no condenar la situación del país que dirige Nicolás Maduro.

Durante toda la jornada santafesina, Macri se sintió cómodo para hacer fluir su humor, como cuando le dijo a Jair Bolsonaro, en pleno discurso de inicio de la reunión de los mandatarios del Mercosur, que por favor no hablaran del VAR, en referencia a la última Copa América. “Es que nos quedamos todos con la sangre acá”, explicaría, señalándose el ojo, luego de la Cumbre.

Mauricio Macri
Foto: Gentileza Cancillería Argentina

Una vez que terminó con la Cumbre el Presidente realizó una entrevista abierta con Piñera. Antes se había demorado unos minutos recorriendo el Museo de la Constitución, a pesar de que llevaba un notable retraso en su agenda. Charló distendido hasta que entendió que debía irse. Tomó su carpeta y la sostuvo entre brazos, en señal de que el tiempo allí estaba terminado. “Hay que volver a casa”, le suplicó a los organizadores para que terminaran la charla. Pero la realidad es que todavía le faltaba el acto de campaña, en el Colegio Inmaculada, el lugar donde dio clases Jorge Bergoglio.

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Hacía una hora que en el salón de gimnasia habían empezado a hablar los candidatos locales de Juntos por el Cambio y Miguel Pichetto en el escenario de 360 grados. Pero la tardanza del Presidente los obligó a estirar. Pasaron dos veces un video y luego hubo silencio. Los candidatos debieron tomar el micrófono, sin saber qué decir. “Nos faltaría Miguel del Sel para este momento”, se excusaron. Lo hicieron subir otra vez a Pichetto, a quien se lo notaba visiblemente incómodo.

Macri llegó minutos después, sobre las 17 y dio su discurso de campaña. Faltaba poco para volverse a Buenos Aires con las portadas de los principales diarios dando buenas noticias. Allí, en Santa Fe, su trabajo ya estaba hecho.

Faurie
Canciller. Faurie
destaca la mejor cara de Macri, la de líder regional. Foto: Gentileza Cancillería Argentina

“Todo divino”.  El canciller Jorge Faurie sonríe cuando entra a la Estación Belgrano, el lugar donde se realiza la Cumbre del Mercosur: “Quedó todo divino”, celebra.

Es lunes 15 y hace pocos minutos llegó a su ciudad, Santa Fe, donde será una de las estrellas del evento internacional. Después de todo, el funcionario fue quien terminó de cerrar el acuerdo con la Unión Europea y todavía todos recuerdan su mensaje de WhatsApp, que Mauricio Macri hizo público, donde le comunicó emocionado hasta las lágrimas la noticia al Presidente.

Faurie es abogado y un funcionario de carrera. Con su vasta experiencia en el Ministerio de Relaciones Exteriores se convirtió en el responsable de la mejor cara de Macri, la que el Presidente tiene hacia el mundo.