Menú
En la mira de NOTICIAS / 6 de agosto de 2019

Las dos caras de Vidal

La candidata estrella del oficialismo muestra los dientes contra el kirchnerismo como lo hizo siempre en tiempos difíciles, pero la presión de la campaña pone en riesgo su imagen de “Hada Buena”.

Por

Foto: Marcelo Aballay.

¿Se acuerdan de cuando María Eugenia Vidal cruzó a Brancatelli en Intratables? Fue en la semana de las PASO de 2017, justo después del cierre oficial de campaña. Entonces, como ahora, el desafío era ganarle a Cristina en su territorio de mayor fortaleza, la provincia de Buenos Aires. Parece que la historia se repite, pero como siempre, con algunas variantes.

En aquel episodio mediático de 2017, la gobernadora bonaerense usó a Brancatelli como una boxeadora usa a su sparring: le dio para que tenga, resumiendo en el panelista toda la bronca anti K del votante PRO. El truco funcionó. Todos gozaron del momento en que “Heidi” se transformó en una peleadora callejera del Conurbano.

(Te puede interesar: La extraña alianza entre Cristina y Vidal)

Volviendo al presente, esta semana de cierre de campaña antes de las PASO, el Gobierno vuelve a necesitar de la ira –real o impostada- de Vidal contra el relato K. Y la gobernadora se puso en modo boxeo. En la mesa de Mirtha, acusó a los notables del Frente de Todos de haber sido cómplices de las mafias y el atraso en la Provincia durante tres décadas. Su ataque viralizó. Pero también viralizó otro ataque de Vidal, también contra la oposición K, en el que la gobernadora usó la tragedia de Once como metáfora proselitista: y falló.

Tuvo que pedir disculpas y ser salvada de emergencia por María Luján Rey, una de las madres que perdió a su hijo en el choque ferroviario, y que ahora es candidata por el oficialismo. Se nota que Vidal está jugando al límite, presionada por la polarización electoral no apta para cardíacos.

(Te puede interesar: Quiénes son los barones de María Eugenia Vidal)

El propio kirchnerismo se confunde con las dos caras de María Eugenia: la llaman con ironía como el “Hada Buena” y “virginal” de Macri, pero al mismo tiempo la califican como lo peor de la Provincia. Y así alimentan el mito de la candidata imbatible. Faltan pocas horas para saber si esa magia resiste el paso del tiempo.

*Editor ejecutivo de NOTICIAS.