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Cultura / 15 de agosto de 2019

Notre Dame: debate por el estilo con el que debe reconstruirse

El principal problema en lo que respecta a la Catedral es que no se contempla una tercera vía que inserte al monumento en la modernidad.

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Notre Dame
Trabajos. Ya se decidió que la reconstrucción respete las pautas del edificio tal como era antes del incendio. Fotos: AFP

Uno de los primeros debates que surgieron luego del incendio de la Catedral fue de qué manera debía hacerse su reconstrucción. ¿Debía conservarse su característico estilo histórico o imprimirle de alguna forma la huella de estos tiempos?

Con el concurso que propuso Macron fluyeron propuestas ‘instagrámicas’ de arquitectos estrella para combinar tradición y modernidad de manera extravagante, casi obscena. Pero al mismo tiempo resonó la crítica feroz de conservacionistas teóricos y prácticos que clamaron por la reconstrucción idéntica tanto del exterior como de la estructura interior del techo”, opina Fabio Grementieri, arquitecto y vocal de la Comisión Nacional de Monumentos de Argentina.

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Para el profesional, estas exigencias fueron hechas no solo en base a la doctrina internacional de conservación, sino también de la demanda del turismo de masas que necesita, como destaca, “fondos de selfies invariables en las ciudades históricas”.

Grementieri -quien estuvo a cargo de la restauración del Teatro Libertador de la ciudad de Córdoba- explica que el principal problema en lo que respecta a la reconstrucción de la Catedral es que no se contempla una tercera vía que inserte al monumento en la modernidad, como sí se hizo en el caso de las restauraciones de los techos de las catedrales de Chartres y de Reims que fueron víctimas de incendios similares. La primera vio su estructura de madera reemplazada por hierro, y la segunda, por hormigón.

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“Las posibilidades de la tecnología actual podrían ayudar a resolver de manera innovadora y atractiva el interior del techo de Notre Dame de París, planteando su aprovechamiento inteligente, aunque reconstruyendo de manera idéntica su exterior. Rehacerla obsesivamente como una copia de lo que fue contribuiría al empobrecimiento del monumento como así también travestirlo con modernidades exhibicionistas. Pero quizá, solo con la elección de una de esas dos posturas se puede dejar la verdadera marca de esta época donde todo está signado por las grietas”, concluye.

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