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Cultura / 23 de agosto de 2019

Artes visuales: homenaje a Le Parc

Con gran muestra en CCK, Museo de Bellas Artes y Teatro Colón, este año se celebra con todo al gran artista argentino reconocido en el mundo.

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Le Parc delante de la Esfera azul instalada en CCK, donada por él al pueblo argentino, y piezas con tonos que subrayan formas y vibraciones.

Complacido y agradecido, Julio Le Parc (Mendoza, 1928) disfruta de las exhibiciones simultáneas que lo tienen como protagonista en Buenos Aires. El Homenaje nacional a la trayectoria, en coincidencia por sus 90 años, es una celebración de los 65 años de su deslumbrante obra desplegada en . La evocación, con dirección artística de su hijo Yamil, culmina con la publicación de sus escritos “Julio Le Parc. ¡Sé artista y cállate! Textos 1959-2017”, editado por el Bellas Artes.

Vive en Francia desde 1958 pero no perdió el acento ni ese pícaro sarcasmo tan argentino, sazonado por un vigoroso optimismo, el mismo que trasuntan sus piezas en las que colores y luces parecen bailar. Investigador del movimiento y de la luz, él es tan accesible como muchas de sus obras, activadas por la participación de los espectadores. Desde el comienzo cuestionó el papel del arte y del artista en la sociedad; siempre creyó que el arte no debe ser exclusivo para “el ojo culto”. Esa noción, se reafirma en 1960, cuando junto a otros artistas, funda en París el Grupo de Investigación de Arte Visual.

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Entonces es cuando subraya que la participación y la perspectiva del observador forman parte central de la obra. Una mirada a sus piezas con efectos ópticos, lumínicos y con movimiento (con mecanismos motores o manuales), confirman que los desplazamientos de los visitantes, efectivamente, cambian a las obras y sus destellos también transforman a las personas.

El conjunto de su logrado y multipremiado trabajo comienza a partir de la experimentación, cuya evolución se puede percibir en las notables y complementarias exhibiciones con piezas que representan y crean la ilusión de movimiento -por la repetición en serie del mismo motivo plástico, por las sutiles variaciones en tamaño, forma, fondos- y por aquellos objetos escultóricos que incorporan directamente el movimiento.

En CCK. La maravillosa exhibición “Julio Le Parc. Un visionario” es un rotundo éxito de público, que despliega sus propios ejercicios (camina, se acuesta, ríe) y sale contento con la experiencia, que se extiende a lo largo de más de 3.000 m2. La selección reúne 160 obras históricas y recientes, incluyendo tempranos “gouaches”, acrílicos sobre tela, obras de luz, grandes instalaciones móviles, realidad virtual (con su hijo Juan), y más. En una sala, goyescas pinturas figurativas realizadas colectivamente en los tempranos años ’70 denuncian torturas de las dictaduras latinoamericanas.

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La Terraza de la Sala Sinfónica ofrece una propuesta lúdica, que incluso invita a pensar la participación del espectador en la sociedad. Con curaduría de Gabriela Urtiaga, se puede ver hasta el 10 de noviembre.

En Bellas Artes. La histórica “Julio Le Parc. Transición Buenos Aires-París 1954/1959” en Pabellón de exposiciones temporarias reúne más de 100 obras, la mayoría jamás vistas. Inicia con los años de formación, con pinturas figurativas, retratos y desnudos, dibujos muy académicos. Luego, se ve la experimentación de las formas en monocopias camino hacia la abstracción y la exploración de la percepción a través de “gouaches” a la que suma la geometría, influenciado por la exposición de Victor Vasarely en MNBA en 1958; una sala de videos exhibe “gouaches” en movimiento.

Se despliegan un puñado de cajas de luz de 1958-59, que no se encienden; pero esas mismas cajas cobran movimiento en una proyección de su hijo Gabriel, con explicaciones de Le Parc. Otro apartado con videos sobre sus incesantes investigaciones completan la valiosa muestra curada por Mariana Marchesi, con catálogo, que podrá verse desde el 21 de agosto al 17 de noviembre.

En CETC. El Centro de Experimentación del Teatro Colón tiene un emotivo significado para el artista; trabajó en ese sótano como portero cuando eran un joven “descarriado” y a partir de la música y de los talentos que conoció pudo ordenar su vida. Allí asombra un móvil monumental fluorescente, con luz negra, rodeado de espejos. Puede verse desde el 23 de agosto al 6 de octubre, gratis.

Fotos: CCK, MNBA, Atelier Le Parc.