Tuesday 19 de May, 2026

CULTURA | Hoy 02:02

“No podría vivir sin escribir”: Gabriela Exilart y la pasión que atraviesa su vida

Con “Tierra herida”, la autora vuelve sobre los márgenes de la historia argentina y reconstruye el universo olvidado de las canteras y los picapedreros. Tambien, su nuevo romance con el tango.

En la Argentina literaria actual, donde la novela histórica encontró nuevos lectores y una renovada vitalidad comercial, Gabriela Exilart construyó una identidad singular, la de una autora capaz de combinar rigor documental, sensibilidad narrativa y una vida personal atravesada por múltiples vocaciones. Mientras presenta “Tierra herida”, se muestra alejada del estereotipo solemne del escritor encerrado entre manuscritos y bibliotecas. Habla de expedientes judiciales, de alumnos de Derecho, de talleres literarios con vino y budines de limón, milongas nocturnas y tangos cantados en bares de Mar del Plata. Todo convive en ella con una naturalidad poco frecuente. Apasiona e intriga.

Pero Exilart no se detiene en excentricidades vanas. Después de catorce libros, su literatura sigue avanzando sobre zonas laterales de la historia argentina, territorios donde sobreviven oficios olvidados, personajes desplazados y mujeres que desafían estructuras sociales rígidas. Y en su nueva novela, esa búsqueda reaparece con fuerza a través del universo de las canteras y los picapedreros, un paisaje áspero que la autora transforma en materia emocional y épica.

Noticias: En “Tierra herida” volvés a trabajar sobre personajes y oficios poco explorados por la literatura histórica. ¿Cómo nace esa búsqueda?
Gabriela Exilart:
Nació de casualidad y de una obsesión. Mientras escribía otra novela, un compañero de tango me prestó un libro sobre la vida en las canteras y los picapedreros. Era casi un manual técnico, hablaba de herramientas, cortes de piedra, oficios, vida social. Ahí encontré un universo muy distinto a lo ya abordado. Yo siempre digo que la historia estaba servida, lo que hice fue construir la ficción alrededor. Me atraen esos mundos olvidados porque todavía conservan una mística silenciosa.

Noticias: Tus novelas suelen mostrar personajes que se rebelan contra estructuras muy rígidas. ¿Eso aparece de manera consciente?
Exilart:
Sí, porque me interesa contar personas que desafían lo establecido aun sabiendo que pueden perderlo todo. En “Tierra herida” hay mucho de eso, mujeres y hombres atravesados por un sistema injusto que igual intentan resistir. Me conmueven esas figuras que no encajan del todo en su época. Creo que ahí aparece también una mirada contemporánea sobre el pasado, porque al final los conflictos humanos siguen siendo bastante parecidos.

Noticias: ¿Lográs desconectarte de los personajes durante el período de escritura o te acompañan todo el tiempo?
Exilart:
Todo el tiempo. Yo puedo estar cocinando, manejando o andando en bicicleta y seguir pensando escenas. Hace poco hice un tramo del Camino de Santiago en bicicleta y, mientras pedaleaba muerta de cansancio, iba resolviendo capítulos de la próxima novela. Vivo anotando cosas en el celular, grabándome audios o mandándome mensajes a mí misma. Las historias están ahí permanentemente, incluso cuando en apariencia estoy haciendo otra cosa.

Noticias: En medio del éxito de tus novelas históricas, seguís ejerciendo como abogada y dando clases. ¿Cómo convivís con esas distintas versiones de vos misma?
Exilart: 
Conviven perfectamente porque están muy separadas. Yo cerré el viejo esquema de estudio jurídico tradicional y hoy trabajo casi todo de manera virtual, desde mi casa. Tengo un cliente principal y algunos casos puntuales, pero ya no vivo dedicada a eso como antes. La escritura ocupa otro lugar, más vital. Y la docencia también me sostiene mucho. En la Facultad soy una profesora más, con mi apellido real: Baruffaldi. Mucha gente ni siquiera sabe que además escribo novelas históricas.

Noticias: Da la sensación de que la docencia ocupa un lugar emocional importante en tu vida.
Exilart:
 Muchísimo. Dar clases me conecta con algo muy genuino, con devolverle a la universidad pública lo que me dio. Me gusta encontrarme años después con ex alumnos que todavía te recuerdan o te consultan cosas. Y además me obliga a mantenerme actualizada. Después están los talleres de escritura, que son otra cosa completamente distinta. En ellos hay un clima casi familiar. Los miércoles en casa son una fiesta de novelas, café, vino y charlas interminables.

Noticias: Tus talleres son comentados en el ambiente literario por su unión y complicidad.
Exilart: 
Totalmente. Somos poco menos de 12 personas y ya formamos una especie de comunidad. Arrancamos leyendo textos y terminamos compartiendo picadas, vino o budines de limón que hago con los limones de mi nueva casa. A mí no me gusta cocinar, pero para los talleres cocino igual. Hay algo muy hermoso en ver cómo alguien llega con una idea mínima y termina escribiendo una novela. Eso genera vínculos muy fuertes y hace que el espacio sea mucho más humano que académico.

Noticias: Vivís en Mar del Plata y nunca quisiste mudarte a Buenos Aires, aun teniendo una carrera literaria consolidada.
Exilart: Amo Mar del Plata. Viajé mucho y conocí ciudades maravillosas, pero siempre vuelvo convencida de que quiero vivir ahí. Tiene mar, actividad cultural, universidad, sierras, campo. Yo necesito la playa. Necesito caminar por la costa, tomar mate mirando el mar. Capaz le cambiaría la temperatura al mar, pero nada más. Siento que es una ciudad donde puedo escribir, trabajar y vivir tranquila, sin perder calidad de vida.

Noticias: ¿Cuánta incidencia tiene el mar en tus procesos creativos?
Exilart:
 Mucha. Aunque no escribo físicamente frente al mar. Escribo en mi casa, en medio de mi desorden, con mis cosas alrededor. Pero muchas historias nacen caminando por la costa o sentada en una escollera tomando mate. La primera novela que escribí, a los catorce años, surgió en Mar de Cobo, en la playa, mientras pasaba el verano con mi familia. Hay algo del paisaje marítimo que me ordena la cabeza y me activa la imaginación.

Noticias: Muchas veces dijiste que escribir es una necesidad más que un trabajo.
Exilart: 
Lo sostengo. Definitivamente, no podría vivir sin hacerlo. Hay gente que necesita correr o entrenar, yo necesito tener una historia en la cabeza. Investigar, imaginar personajes, construir escenas. El ejercicio profesional es un trabajo y la docencia me alimenta intelectualmente, pero la escritura es otra cosa. Es pasión. Incluso disfruto el proceso, que sé que para muchos escritores es angustiante. A mí me gusta sentarme a escribir y meterme en ese mundo durante horas.

Noticias: En paralelo a la literatura apareció con fuerza el tango. ¿Cómo empezó esa relación?
Exilart: 
De una forma muy rara, porque en mi familia a nadie le gustaba el tango. De chica encontré un cassette de Julio Sosa y lo escuchaba obsesivamente. Después pasaron los años, me separé y una de las primeras cosas que hice fue ir a aprender a bailar. Hace años que bailo y no pude salir más. El tango tiene algo adictivo, una intensidad emocional muy difícil de explicar para quien nunca entró en ese mundo.

Noticias: Hablás del tango casi como si fuera una forma de terapia.
Exilart: 
Porque lo es. Hay momentos muy difíciles donde llegás destruida física y mentalmente, y sin embargo bailás dos horas y salís distinta. No porque desaparezcan los problemas, sino porque durante ese rato te olvidás de todo. Incluso escuché hace poco estudios que hablan de la conexión neurológica que se produce cuando dos personas bailan tango. Yo no sé explicarlo científicamente, pero sí sé que hay algo muy profundo que se genera ahí.

Noticias: Además de bailar, también cantás y hasta hiciste presentaciones. ¿Cómo fue salir del marco literario para algo más extrovertido?
Exilart:
 Con mucha vergüenza al principio. Yo cantaba sola, en mi casa o en el auto. Después empecé a ir a lugares de aficionados donde cualquiera puede anotarse y cantar con guitarristas. Tomé clases y este año hicimos un espectáculo pequeño con un compañero, mezclando tangos y discusiones literarias. El show se llamó “Es la vida” y terminó siendo algo mucho más emotivo de lo que imaginábamos. La gente salió llorando y yo también quedé impactada.

Noticias: En ese espectáculo discutían si los tangos eran poemas o novelas. ¿Vos de qué lado estás?
Exilart: 
Yo sostengo fervientemente que son novelas. Porque los tangos tienen trama, conflicto, personajes, tensión dramática. Mi compañero dice que son poemas y discutimos esa cuestión, en modo de parodia, arriba del escenario mientras cantamos. Pasamos de tangos románticos a tangos de rencor, casi como si fuera una obra teatral. Fue improvisado en muchas partes, pero justamente ahí apareció algo muy auténtico que mantenemos. El tango tiene una potencia narrativa enorme y por eso me interesa tanto literariamente.

Noticias: Imagino que ese universo tanguero de a poco se te irá filtrando en tus libros.
Exilart: 
Sí. La novela que estoy escribiendo ahora saldrá en 2027, pero la siguiente, la de 2028, ya sé que va a estar vinculada al tango. La historia me la acercó Juan Basterra, el mismo autor que me abrió la puerta a otros episodios históricos. Cuando me contó esa historia sobre compositores de tango, sentí inmediatamente que tenía que escribirla yo. El tango desde hace años forma parte de mi vida cotidiana y tarde o temprano iba a terminar entrando en mi literatura.

Noticias: Después de catorce libros, ¿todavía sentís miedo o inseguridad frente a una nueva novela?
Exilart: 
Siempre. Cada libro vuelve a ponerme en cero. Aunque ya tenga experiencia, siempre aparece el miedo de no poder resolver la historia o de no estar a la altura de lo que imaginaste. Pero también está la emoción de descubrir algo nuevo. Yo todavía siento entusiasmo cuando encuentro un personaje o una escena potente. Creo que mientras eso siga pasando voy a seguir escribiendo, porque ahí está el verdadero motor de todo esto.

 

 

 

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Mariano Casas Di Nardo

Mariano Casas Di Nardo

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