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Economía / 22 de septiembre de 2019

Un cepo cada vez menos light

Compañías que emitieron deuda con ley argentina enfrentan dificultades para pagar a acreedores externos. IRSA y otros casos.

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El bloqueo del Banco Central a los pagos de deuda al exterior de IRSA, el poderoso grupo de desarrollos inmobiliarios y centros comerciales de Eduardo Elsztain, puso de manifiesto nuevos problemas del cepo cambiario cada vez menos light que viene aplicando la administración de Mauricio Macri. Se suma a los controles de hecho de las importaciones que padecen las automotrices por las dificultades para hacerse de las divisas para pagar a otras filiales de sus corporaciones, o a la burocracia a la que deben someterse los profesionales como informáticos o contadores para cobrar sus exportaciones, todo por resoluciones del presidente del Central, Guido Sandleris, y su equipo, a su vez influidos por las directivas que les envía el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. Pero el caso de IRSA ha puesto la lupa sobre el estado de las grandes empresas argentinas, cuyas acciones se pulverizaron a partir de las elecciones primarias del 11 de agosto.

El problema radica en las compañías que emitieron obligaciones negociables (ON) con legislación argentina y que deben abonar vencimientos a acreedores residentes en el exterior. Los que emitieron con ley extranjera pueden girar sin dificultades. IRSA cumplió con su parte de poner los dólares en la Caja de Valores, pero por el control cambiario ese dinero quedó bloqueado. Lo mismo le sucederá a otras firmas y a provincias. El presidente del Banco Central solo salvó de este inconveniente a los pagos de deuda de la Nación.

IRSA depositó el 9 de septiembre US$ 135 millones de dólares, de los cuales 50 millones fueron cobrados por bonistas argentinos y los restantes 85 millones no llegaron a destino. Pese a eso, la agencia de calificación creditica Standard & Poor’s (S&P) emitió el 16 de septiembre un comunicado en el que consideró que el grupo de Elsztain no estaba en default sino que mantenía una nota B negativa. S&P entendió que la corporación había “cancelado” las ON cumpliendo los términos y condiciones de su emisión. De todos modos, IRSA está gestionando ante la autoridad monetaria y la Caja de Valores para que el dinero acabe en manos de los inversores.

En el Central sostienen que el prospecto del bono establece que “si debido a cualquier prohibición legal existiere la imposibilidad jurídica de realizar los pagos en dólares, la compañía procederá a la entrega de pesos”. Sin embargo, en IRSA argumentan que ellos sí pudieron acceder a la moneda norteamericana y, por tanto, no pagarán en pesos.

“Nunca antes desde 2002 se hizo una cosa así porque afecta mucho la futura emisión de ON bajo ley argentina,”, opinan en un banco. “Esto marca el mercado local y limita el acceso de inversores extranjeros solo a las emisiones bajo ley extranjera. Es entendible que los que cobran bonos en pesos no accedan al mercado único libre de cambio para llevársela a fuera, pero no es comprensible bloquear al que ya recibió dólares”, agregan.

S&P revisó a la baja su perfil de crédito de IRSA y otras ocho empresas argentinas: Telecom (propiedad de los dueños de Clarín, los Noble Herrera y Héctor Magnetto), Aeropuertos Argentina 2000 (de Corporación América, de Eduardo Eurnekian), Transportadora de Gas del Sur (TGS, de Pampa Energía, de Marcelo Mindlin), IRSA Propiedades Comerciales (subsididiaria de IRSA), Pampa, Transener (también de Pampa), AES Argentina Generación (filial de la eléctrica norteamericana AES) y Petroquímica Comodoro Rivadavia (de las familias Brandi y Cavallo). No obstante, no les bajó la nota.

Comercio y control. “La perspectiva de todas estas empresas sigue siendo negativa, lo que refleja el posible empeoramiento de su calidad crediticia, en medio de las condiciones comerciales más desafiantes de la Argentina y el aumento de los riesgos de los controles de divisas, que podrían afectar su capacidad de pagar deuda transfronteriza”, señaló la calificadora. S&P mantuvo, en cambio, el perfil de crédito de las otras empresas que audita en la Argentina: la petrolera Capex (de la familia Göz), Compañía General de Combustibles (CGC, de Eurnekian), YPF y su subsidiaria YPF Energía Eléctrica, también llamada YPF Luz.

S&P explicó el deterioro del perfil de las empresas reguladas por una combinación de menor del beneficio bruto de explotación, porque ahora asume que “los ajustes de tarifas futuras no incluirán el 100% de inflación”, y el mayor stock de deuda, “atribuible a la fuerte depreciación del peso”. La agencia advierte sobre los controles de cambio, la agitación política y el impacto tanto del default selectivo de las letras de corto plazo como de la reestructuración de deuda de largo plazo en marcha. “Continuaremos monitoreando de cerca cómo la mayor erosión de las condiciones económicas y crediticias, las revisiones regulatorias o la intervención directa del mercado (particularmente en los sectores de servicios públicos y energía) podría afectar la capacidad de generar efectivo y el riesgo de refinanciamiento de las entidades corporativas y de infraestructura calificadas en la Argentina”, señaló S&P.

La calificadora le dedicó un párrafo especial a Metrogas. “La compañía tiene más de $ 55 millones en vencimientos de deuda en los próximos seis meses, y no esperamos que la generación de flujo de efectivo y el efectivo actual retenido sean suficientes para cumplir plenamente con sus obligaciones financieras. Además, creemos que las condiciones de mercado volátiles en la Argentina limitan la flexibilidad financiera de la empresa y aumentan el riesgo de incumplimiento”.

Por estos días circulan listados de empresas con vencimientos de ON, aunque muchas de ellas no tienen inconvenientes porque solo están endeudadas con inversores locales y otras las emitieron bajo ley extranjera. En la lista con cupones que vencen en lo que resta de 2019 aparecen Aeropuertos, los bancos Hipotecario (cuyos accionistas son el Estado e IRSA) y Macro (de Jorge Brito y Delfín Carballo), Capex, Edenor (otra del grupo de Mindlin), IRSA Propiedades Comerciales, Pan American Energy (PAE, de la británica BP, la china CNOOC y los Bulgheroni), Telecom, Tecpetrol (la petrolera del grupo Techint, de Paolo Rocca), TGS e YPF. Otro listado menciona al Banco Galicia (de los Escasany, Braun y Ayerza), Celulosa Argentina (de José Urtubey, Daniel Maradei y Juan Collado), Cresud (controladora de IRSA que incluye también el negocio agrícola de Elsztain), la energética Genneia (de Brito, Carballo y fondos extranjeros), YPF Luz, CGC, Vista Oil & Gas (de Miguel Galuccio e inversores foráneos) y Aluar (la fabricante de aluminio de Javier Madanes Quintanilla).

Respuestas. “No tendremos ningún problema en el pago de deuda”, aseguran en el grupo de Eurnekian. Analistas evalúan que las empresas cuentan con dólares en el extranjero, pero no todas ellas están dispuestas a usarlos para que los acreedores efectivamente cobren, lo que puede impactar en su cotización bursátil. En el Hipotecario, Pampa e YPF están tranquilos porque sus ON fueron emitidas bajo ley extranjera. “Con base en la normativa cambiaria, no prevemos ningún inconveniente para efectuar el pago”, se limitan a decir en Telecom. El Galicia descarta problemas porque sus bonistas están en la Argentina. Pero se pueden repetir casos como los de IRSA con YPF Luz, Celulosa Argentina o Vista. YPF Luz promete que “se va a cumplir con las obligaciones”, lo que no significa necesariamente que el dinero llegue a los acreedores. Celulosa tiene pocos bonistas en el extranjero y espera que el Central resuelva la situación. En Vista prometen poner los dólares en la Caja de Valores y sostienen que el cobro es responsabilidad de Sandleris. “No vemos que vayamos a tener problemas con el pago de la ON”, confiesa Madanes Quintanilla a NOTICIAS. “Sería muy complicado para el país que tenga problemas una empresa exportadora, generadora de divisas genuinas. Entiendo que las autoridades arbitrarán todos los medios”, se esperanza el empresario.

Aluar es otra de las empresas con vencimientos en 2019 de sus ON en dólares emitidas bajo ley local. También están MSU (el grupo del sojero, constructora y energético Manuel Santos Uribelarrea), Cresud, (la Plaza Logística (que lidera Eduardo Bastitta), Genneia, la fabricante de maquinaria agrícola de origen norteamericano John Deere y las petrolera Medanito (de los Grimaldi y Carosio) y Roch (de Ricardo Omar Chacra).