viernes, febrero 21, 2020

ARTE | 21-01-2020 18:46

Muestras de arte: tres para mirar

Norah Borges. Museo Nacional de Bellas Artes. Ernesto Neto. Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Las muestras “Norah Borges. Una mujer en la vanguardia” en MNBA y “Ernesto Neto. Soplo” en el Malba son refugios placenteros, que exhiben trabajos de artistas de países vecinos de distintas épocas y sensibilidades.

“Norah Borges. Una mujer en la vanguardia” reúne 200 pinturas, dibujos, grabados y documentos de la escasamente conocida Norah Borges (1901-1998), en Pabellón de exposiciones temporarias del MNBA. El curador Sergio Baur organizó la exhibición en once núcleos, inspirándose en “textos de aquellos contemporáneos que reflexionaron desde la crítica y la poesía sobre su obra”.

Aún cuando las figuras femeninas de sus pinturas aparecen en sosegado reposo –decía que sus cuadros debían dar felicidad–, como en “El diván amarillo” o “Vieja quinta”, la personalidad de la artista era lo opuesto. Siempre discreta, fue audaz y productiva, sobresaliendo incluso como ilustradora. Su destacada obra gráfica, refleja sus diálogos literarios y notable pertenencia a la vanguardia argentina y española; se casó con el crítico y poeta español Guillermo de Torre (luego exiliado aquí).

Norah utilizó el seudónimo Manuel Pinedo al escribir reseñas críticas, ¿por su apoyo a los republicanos españoles, por la generalizada postergación femenina? Quizá también por la gran sombra de su hermano Jorge L. Borges, con quien compartió su juventud y años de formación. Él llamó Norah a la artista nacida Fanny Leonor. Tanto la valoraba que publicó un dibujo de Norah en la tapa de “Fervor de Buenos Aires” (1923). Al 1/3, en Av. del Libertador 1473; martes a viernes de 11 a 20 y sábados y domingos, de 10 a 20 (lunes cerrado), entrada gratuita.

“Ernesto Neto. Soplo” es la exposición organizada por el Malba con la Pinacoteca de São Paulo y curada por Jochen Volz y Valéria Piccoli. Primera retrospectiva de Ernesto Neto (1964, Río de Janeiro) en el país, reúne 70 piezas –obras sobre papel, fotografías y grandes instalaciones inmersivas– producidas desde los años ‘80 hasta la actualidad. Reconocido por haber expandido los límites de la escultura, el artista brasileño vive con pueblos de la selva. Su búsqueda espiritual y contacto con la naturaleza lo acercaron a lo ritual. Percibe al artista como chamán, porque este “trata con lo subjetivo, lo inexplicable, aquello que sucede entre el cielo y la tierra, con lo invisible”.
Se exhiben algunas piezas neoconcretas del inicio de su trayectoria, pero el acento está puesto en las esculturas blandas creadas con distintos géneros y materiales, en poliamida o tejidas al crochet –a veces rellenas con especias–, que invitan a una experiencia sensorial. La estructura “Flying Gloup Nave” incita a transitarla, se balancea a medida que el espectador accede descalzo a su interior. La interacción física es clave en su trabajo. Reminiscencias orgánicas, también en las obras suspendidas del techo que multiplican las posibilidades de sentido al ser tocadas, olidas, miradas. Al 16/2 en Av Figueroa Alcorta 3415; jueves a lunes de 12 a 20, miércoles de 12 a 21 (martes cerrado), entrada $ 280, descuentos.

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Victoria Verlichak

Victoria Verlichak

Crítica de arte.

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