Martes 7 de abril, 2020

CIENCIA | 19-03-2020 20:21

Coronavirus: ¿Es ético saltearse etapas en los testeos de las vacunas?

Tener una o varias contra el virus es una meta muy lógica y legítima. El problema se presenta cuando el tiempo aprieta y hay estudios de seguridad que ya no se realizan.

Tener una o varias vacunas contra el coronavirus que provoca Covid-19 es una meta muy lógica y legítima. El problema se presenta cuando, por lograr tenerla cuanto antes, se saltean pasos en el recorrido que toda vacuna debe seguir para ser aprobada, mostrando su eficacia como su seguridad. Por ejemplo, varias de las candidatas actuales están siendo llevadas a ensayos con personas sin esperar los resultados de eficacia preventive en animals, tal y como establece el protocolo. 

No es así como normalmente se realizan las pruebas de vacuna. Los reguladores requieren que un fabricante demuestre que un producto es seguro antes de que llegue a las personas, y aunque no está consagrado en la ley, los investigadores casi siempre verifican que una nueva mezcla sea efectiva en animales de laboratorio antes de poner a los voluntarios humanos en riesgo potencial.

Para algunos, la extensión del brote es lo suficientemente urgente como para justificar trabajar simultáneamente en pasos que normalmente se realizarían de manera secuencial. Para otros, mezclar el orden de la receta parece moralmente cuestionable, porque podría haber peligros potencialmente desconocidos y no está claro qué tan efectiva es cada formulación. 

El calendario tradicional de una vacuna se extiende por entre 15 a 20 años. Pero se busca que, como mucho, esta vez la o las vacunas estén listas a lo sumo en un año y medio. Vaya diferencia. Los especialistas en ética no están tan seguros de que los eventuales beneficios de apresurar esta vacuna no probada a los ensayos clínicos superen los riesgos.

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Docente.

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