Jueves 15 de abril, 2021

CIENCIA | 04-03-2021 14:45

El sueño como una terapia contra el coronavirus y la pandemia

Las tasas de insomnio aumentaron en todo el mundo. Investigaciones sobre cómo influye dormir en la Covid-19. Los incipientes estudios con melatonina.

En lo que va de la pandemia y en diferentes países del mundo, los servicios de neurología y de clínica general se vieron inundados de consultas de personas que sufren de insomnio. El departamento de neurología de la Universidad Johns Hopkins en los Estados Unidos, por ejemplo, documentó esa situación. Y alrededor de las tres cuartas partes de las personas en el Reino Unido han tenido un cambio en su sueño durante la pandemia, según la Sociedad Británica del Sueño, mientras que menos de la mitad está obteniendo un sueño reparador. 

Encuestas realizadas tanto en China como en Italia hacia mediados del año pasado muestran que una proporción significativa de las personas informó haber visto afectada su calidad del sueño, como resultado de la pandemia. En Italia, el 57% de los consultados admitieron dormir mal, además de vivir con altos niveles de ansiedad y angustia. Dos detalles: ambos trabajos hallaron que las personas más jóvenes y las mujeres tenían más probabilidades de reportar trastornos del sueño. Fue así como surgió un término: “Covid-somnia”. 

Al principio se pensó que el problema se debía a una mezcla de ansiedad, angustia, depresión. Todo en apretada relación con las cuarentenas, la crisis económica más grande del último siglo, el miedo a la enfermedad y a las muertes masivas. Sin embargo, no parece ser solo eso. 

Desde Johns Hopkins, la neuróloga Rachel Salas cuenta en una entrevista cómo vió surgir un patrón llamativo: el sueño de muchas personas continúa interrumpido por la ansiedad que suscita la pandemia, pero también hay síntomas entre las personas que se recuperaron de un cuadro de Covid-19

Y es que la enfermedad en sí misma afecta al sistema nervioso. Después de recuperarse, muchos pacientes experimentan cambios en la atención, dolores de cabeza que incluso les impiden continuar con sus actividades normales, confusión mental, debilidad muscular y, sobre todo, insomnio. Los médicos encuentran que todo esto forma parte de lo que se ha dado en llamar “Covid largo”, las secuelas que deja la infección y que pueden extenderse durante meses luego del alta. 

¿Cómo podría un virus causar insomnio? Arun Venkatesan, también de la Hopkins, estudia cómo es que las enfermedades autoinmunes e inflamatorias afectan el sistema nervioso. Al principio, la hipótesis era que muchos de los síntomas de las secuelas de la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 se debían a una reacción autoinmune, un ataque dirigido y equivocado a las células del propio cuerpo. 

Esto es algo que puede suceder en el sistema nervioso después de infecciones por diversos virus, como sucede por ejemplo con el síndrome de Guillain-Barré. En los días posteriores a una infección, cuando los nuevos anticuerpos atacan a los nervios por error, la debilidad y el entumecimiento se extienden desde las puntas de las extremidades hacia adentro. 

Sin embargo, con las infecciones covid esto no sucede de la misma manera. No hay una clara naturaleza autoinmune en la Covid larga. Los síntomas pueden aparecer incluso después de un caso leve, y también luego de que la persona se llegó a sentir mucho mejor. Y empeoran empeoran. 

Aún así, cree, los síntomas probablemente se deben a la inflamación. De hecho, la teoría principal para explicar cómo un virus puede causar una variedad tan amplia de síntomas neurológicos a lo largo de tiempos tan diferentes entre un paciente y otro es que se trataría más de una inflamación general y fortuita (por llamarla de algún modo) más que a un ataque dirigido del sistema inmune hacia un blanco específico. 

Dormir para mejorarse

La buena noticia en todo esto es que los especialistas consideran, en principio, que no se trataría de un daño irreversible. Y que parte del tratamiento estribaría, por ejemplo, en el mismo actor de dormir bien. Una función central del sueño es mantener aceitados los canales de comunicación celular en el cerebro. El sueño a veces se compara con una especie de proceso de limpieza antiinflamatorio; elimina los residuos que se acumulan durante el día. Sin dormir, esos subproductos se amontonan y taponan la comunicación celular, y la hipótesis dice que esto podría estar ocurriendo en algunas personas con Covid larga. 

El sueño es importante para que el sistema inmune trabaje de manera apropiada, ayuda a regular el metabolismo (incluidos los niveles de glucosa) y los mecanismos que controlan el apetito y el aumento de peso, entre otros aspectos. 

Todos estos se relacionan directamente con la Covid-19, dado que los factores de riesgo para casos graves incluyen diabetes, obesidad y apnea del sueño. Estos efectos pueden incluso afectar a la vacunación. Por ejemplo, las vacunas contra la gripe parecen ser más efectivas entre las personas que han dormido bien en los días anteriores a recibir una, de acuerdo con un estudio publicado en marzo del 2020 en el International Journal of Behavioral Medicine.

Melatonina

Investigar los efectos de la melatonina

¿Habrá que tratar de dormir más y mejor? En principio sí, siempre, y por el bien de todo el organismo. En lo que a la Covid respecta, hipótesis hay muchas, y esta pandemia tiene “apenas” 14 meses de descripta. Pero una buena noche de descanso, muchas buenas noches de descanso, poseen efectos positivos en distintos sistemas del cuerpo. 

Aquí es donde entra otro campo de investigación, el farmacológico: qué efectos puede tener, si los tuviera, la melatonina, en la enfermedad causada por el coronavirus pandémico. La melatonina, popularmente conocida como la hormona del sueño, tiene un rol central en la regulación de los ritmos circadianos. Cada noche sale disparada de la glándula pineal del cerebro, llega al torrente sanguíneo e induce el sueño. 

Pero, además, se relaciona con la calibración del sistema inmunológico, al actuar como un moderador que ayuda a evitar que las respuestas del sistema de defensas del organismo se descontrolen. Y eso es algo que sucede en los cuadros severos de Covid-19: la tormenta de citoquinas, que convierten lo que hasta cierto momento era una enfermedad moderada, en una potencialmente mortal. 

En octubre, un estudio de la Universidad de Columbia realizado sobre 189.987 pacientes y publicado sin revisión de científicos independientes (técnicamente, un preprint), encontró que los pacientes intubados tenían mejores tasas de supervivencia si recibían melatonina. Y lo mismo sucedía con quienes habían recibido asistencia respiratoria mecánica. 

Cuando el presidente Donald Trump fue trasladado en avión al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed para el tratamiento del Covid-19, sus médicos recetaron, además de otras terapias experimentales costosísimas, melatonina.

Actualmente se están realizando ocho ensayos clínicos en todo el mundo para investigar si efectivamente la sustancia tiene alguna influencia en el curso de la enfermedad originada por el coronavirus pandémico.  
Sin embargo, la mayoría son propuestas que recién están llamando a voluntarios para participar de los estudios. Y los especialistas alertan acerca del hecho de que la melatonina tiene, como toda sustancia capaz de ralentizar el sistema nervioso central, efectos secundarios sobre el organismo

Los aparentes beneficios podrían ser un error de observación, una hipótesis no comprobable o un indicador de que lo que realmente se relaciona con una mejor capacidad del organismo para defenderse de la Covid-19 es algo más natural: el sueño. 

Dormir bien, no menos de siete horas, utilizar barbijo bien colocado, evitar los ambientes cerrados no ventilados o con mala aireación y mantener el distanciamiento social siguen siendo las medidas de prevención más efectivas. Aún con vacunas a la vista. 

 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.

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