Martes 7 de abril, 2020

CIENCIA | 20-03-2020 15:14

Una plaga de langostas azota el Este de África y parte de Asia

Es la peor de los últimos 25 años en Etiopía y Somalia, y de las pasadas 7 décadas para Kenya. Los insectos arrasan con los cultivos y 20 millones de personas corren riesgo de sufrir una hambruna.

Mientras el coronavirus que comenzó a propagarse desde China desde diciembre del 2019 ya enfermó a más de 255 mil personas y provocó el fallecimiento de 10.500, otra amenaza azota a parte del planeta. Se trata de una plaga de langostas que ya ha sido calificada por el Programa Mundial de Alimentos como la plaga migratoria más peligrosa del mundo y que es la peor de los últimos 25 años en Etiopía y Somalia, y de las pasadas siete décadas para el caso de Kenya.

Ya en febrero la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) había advertido que los enjambres de langostas se estaban extendiendo a una amplia zona que en la actualidad comprende al este de África. Y que no se queda allí: proveniente del desierto de Rub al-Jali (Arabia Saudita) la plaga se desplazó hacia Irán, Irak, Pakistán y Afganistán. Los otros países africanos afectados, además de Etiopia, Somalía y Kenya, son Eritrea, Yibuti, Sudán, Sudán del Sur, Uganda, Tanzania, Egipto y la República Democrática del Congo.

En nueve meses nacieron tres generaciones de enjambres, dando como resultado que el número de langostas fuera 8.000 veces más alto que lo normal. Saltaron sobre el Mar Rojo y el Golfo de Adén hasta el Cuerno de África, donde una temporada especialmente rica en ciclones crearon el caldo de cultivo perfecto para aumentar la reproducción.
 
La pérdida de las cosechas tras el paso de torbellinos de insectos grandes como el dedo índice de un hombre adulto podría afectar a unos 9,7 millones de personas en Kenya, Etiopía y Somalia y 3,2 millones en Uganda y Sudán del Sur. “Si no se contiene ahora, estaremos hablando de una amenaza sin precedentes para la seguridad alimentaria y los medios de vida”, advierte Keith Cressman, investigador principal de la FAO, que monitoriza estos brotes desde hace décadas. Y agrega: “Los esfuerzos de control se han intensificado, pero no lo suficiente. La langosta del desierto es la plaga migratoria más destructiva del mundo”.

Un enjambre normal de langostas puede contener hasta 150 millones de insectos por kilómetro cuadrado. Y uno de un un kilómetro cuadrado puede llegar a consumir una proporción equivalente a los cultivos que se precisan para alimentar a 35.000 personas. Por si esto fuera poco, las nubes de langostas se desplazan rápidamente, cubriendo entre 100 y 150 kilómetros al día. 

Ahora, devoran todo lo que encuentran a su paso. Solo convertirán en pesadilla una situación ya de por sí grave: solo en Etiopía, Kenia y Somalia hay 12 millones de personas con inseguridad alimentaria aguda (lo que significa que esa gente no sabe con certeza si tendrá algo para comer hoy mismo). Si a esto se suma la situación de Sudán del Sur, Tanzania y Uganda, por donde los enjambres de langostas del desierto ya pasaron y podrían volver, la cifra de personas en riesgo sobrepasa los 20 millones.

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Docente.

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