CULTURA | 03-05-2022 14:44

Comienza la edición 34 del festival "La Mujer y el Cine"

Historia del evento que buscó darle lugar a las obras que los demás festivales rechazaban. Entrevista con Annamaría Muchnik, su directora.

En 1988, cuando se creó el festival “La Mujer y El Cine”, María Luisa Bemberg era prácticamente la única directora de largometrajes en el país. Y en el mundo el porcentaje oscilaba entre un 5 y un 7%. Eran tiempos en los que los festivales internacionales no invitaban a películas realizadas por mujeres, en los Oscars no había representación femenina en dirección y los estrenos en salas eran escasísimos. En ese contexto se creó este festival que por estos días está cumpliendo 34 años, instando a las mujeres a atreverse a filmar. “Hoy ya hablamos de un 25% de directoras mujeres, y si bien es un gran paso adelante, todavía falta mucho. Por esa razón creemos que debe seguir existiendo el festival. Solo cuando lleguemos al 50% tal vez ya no tenga sentido”, apunta Annamaría Muchnik, presidenta de la Asociación La Mujer y El Cine y directora del evento que este año tendrá lugar del 5 al 8 de mayo.

Annamaría Muchnik

La programación

Luego de la pandemia, este es un regreso triunfal para el festival. Es que no solo se hace presencial en el Malba, una de sus sedes más históricas y recurrentes, sino que también suma el Centro Cultural San Martín. Y dado el buen recibimiento que tuvo la versión virtual que se hizo en 2020 y 2021 (“por primera vez pudimos tener devolución de gente de las provincias”, apunta Muchnik), también se celebrará por la plataforma Vivamos Cultura (vivamoscultura.buenosaires.gob.ar), del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La idea es que este formato híbrido pueda magnificar el efecto del festival.

¿Qué podrá verse? El ya clásico concurso de cortos será una de las grandes presentaciones. Con la recepción de más de 120 cortos y la preselección de más de 30, se anticipa una programación variada. Sobre todo, porque este suele ser el semillero para grandes talentos, como en el pasado fue el caso de directoras hoy ilustres como Lucrecia Martel o Paula Hernández.

Sara Facio, Lita Stantic, Marta Bianchi y Annamaría Muchnik

También sigue vigente la sección “Work in Progress”, en la que se presentan películas que no se terminaron de filmar y requieren un apoyo extra para hacerlo. La premisa es que vistas en este contexto puedan ser ayudadas por sponsors de posproducción, sonido y otros rubros técnicos, y en muchos casos, puedan ser estrenadas en la siguiente edición del festival.

Asimismo, habrá una sección de largometrajes internacionales y un repaso de películas argentinas de 2021, con énfasis en aquellas que tuvieron menos posibilidades de ser vistas durante el año.

Ana María Muchnik y Marta Bianchi

Y en cuanto a las entrevistas y charlas, por la plataforma se podrá ver una larga entrevista a la cineasta española Isabel Coixet charlando sobre su carrera, su forma de ver el cine y su postura sobre las mujeres en este rubro. También se podrá asistir a una mesa redonda de guionistas, y una entrevista a una directora de casting y otra, a una directora mexicana. “La idea fue retomar la presencialidad y además crecer, para seguir dándole posibilidades a las mujeres. Para que las chicas puedan contar con el festival para difundir sus películas, promocionarlas, o incluso si se tienen que ir al exterior y necesitan una carta de recomendación”, describe Annamaría.

De inquietudes y diversidad

Pero aunque se trata de dar posibilidades, está claro que tampoco alcanza con que un corto sea hecho por una mujer para que resulte preseleccionado. Según cuenta Muchnik, el criterio de calidad es primordial, y por eso el jurado está compuesto por diversas figuras con diferentes miradas y enfoques. “Quienes miran son directoras, productoras, gente del equipo de La Mujer y El Cine, en pos de tener distintos criterios. Queremos que haya una mirada y que esté bien realizada, aunque también hemos apoyado cortos que no eran excelentes en lo técnico, pero tenían una búsqueda interesante por parte de la directora”, relata.

En general, los temas vistos suelen responder a las realidades del momento. El cine jamás es indiferente a la actualidad, y aquí se nota con creces. Pero mientras en ediciones anteriores hubo multitud de material sobre el aborto, la transexualidad, la maternidad o la violencia, respondiendo a inquietudes sociales de esos años, esta vez el perfil se aprecia más ecléctico. Como si la pandemia hubiera heterogeneizado el panorama y enriquecido la búsqueda de cada directora. “No hay una temática determinada, este año hay un poco de todo, como si se abriera la puerta”, apunta Annamaría.

Sofía Gala

En lo que sí hay coincidencia es en la gran apertura que el festival ha ido ganando. Con películas dirigidas por mujeres y también por todo tipo de figuras del colectivo LGBT+, muchas versadas sobre temas de diversidad y ganadoras de premios, se enorgullecen de poder “incluir a todes”.

El feminismo como faro 

Con 33 años dentro de la organización del festival, la trayectoria de Annamaría es mucho más amplia. Ícono popular desde que a sus 18 años condujo el recordado ciclo “Buenas tardes, mucho gusto”, en el que se le hablaba a la mujer de todo tipo de temas de interés general, su conducción del programa de radio “Ciudadanas” la consagró como una figura vital del feminismo. Hacia el fin de la dictadura, fue el espacio donde se dio el gusto de entrevistar largamente y en confianza a figuras como Nora Cortiñas, Isabel Allende o Estela de Carlotto. Y fue gracias a una cobertura del programa como llegó a relacionarse con La Mujer y El Cine.

“En el 88 fui a cubrir el primer festival, y como soy una metida, no solo hice entrevistas, sino que traduje algunas cosas, me puse a hablar con la gente… Me encantó. Y al regreso de Mar del Plata, donde se había hecho, una noche estaba en mi casa cocinando y me llamó por teléfono María Luisa Bemberg para preguntarme si no quería formar parte de la asociación. Me dio mucha emoción”, recuerda.

Los que siguieron fueron años en los que, como parte del equipo, hizo de todo, hasta clavar afiches o cargar los rollos de 35 mm entre varias cuando había que trasladarlos para su proyección. “Me siento muy cerca de las chicas que filman, sé de sus luchas, del trabajo que implica, de lo que han tenido que pasar para poder estar ahí”, sostiene. Fanática del cine, además está rodeada de una familia inmersa en este arte y en los medios: su padre fue uno de los primeros grandes productores de la TV argentina, su hermano y su hijo son cineastas, su hija es periodista y su nieto está estudiando cine.

Pero su mayor pulsión en este universo es la lucha feminista, que hoy discurre principalmente a través del festival. “Hoy mi camino tiene que ver con el apoyo a las directoras, a las técnicas -un rubro en el que falta presencia femenina, sobre todo en la industria más comercial-, a que las mujeres sientan que el cine es un lugar donde pueden estar. Hemos avanzado mucho, pero también se sigue luchando contra ciertos fantasmas y piedras en el camino. Seguiremos adelante”, sentencia. Y consultada sobre si le gustaría volver a hacer radio, siguiendo la escuela de “Ciudadanas”, no lo duda: “la gente me pregunta mucho si volvería a hacer TV, y tengo claro que no, pero sí haría radio. Con la radio no estoy peleada”, sonríe.

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Vicky Guazzone di Passalacqua

Vicky Guazzone di Passalacqua

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