Viernes 19 de agosto, 2022

CULTURA | 11-07-2022 15:02

Eduardo Sacheri: “El 9 de julio fue el momento de quemar las naves”

Pocos saben que, además de novelista famoso, es historiador y docente. Honrando su profesión original, escribió por primera vez, un libro sobre el pasado argentino.

Eduardo Sacheri no necesita presentación. Es autor de títulos muy exitosos, como “La pregunta de sus ojos” (que inspirara la película de Juan José Campanella, ganadora del Oscar en 2009, “El secreto de sus ojos”), “La noche de la usina” (también llevada al cine) y “El funcionamiento general del mundo”, entre otros textos de ficción. También escribió volúmenes de artículos y columnas donde el fútbol es su principal preocupación. Pero, aunque su profesión original es la de historiador y todavía es docente de esa materia en colegios secundarios, nunca hasta ahora sus ideas en ese campo se habían plasmado en un libro.

“Los días de la Revolución. Una historia de Argentina cuando no era Argentina (1806-1820)” (Alfaguara)

El momento llegó. Su último lanzamiento (“Los días de la Revolución. Una historia de Argentina cuando no era Argentina (1806-1820)” -Alfaguara-) analiza y vuelve a contar los hechos que precipitaron el proceso de la Independencia en el Río de la Plata.

¿Fue siempre igual el territorio argentino? ¿Hubo desde desde el origen un sentimiento de unión nacional que motorizó la revolución o fue más complejo? ¿Es correcto mirar la historia como la lucha entre “buenos” y “malos”? Esas fueron algunas de las preguntas que Eduardo Sacheri le contestó a NOTICIAS a propósito de su nuevo libro, el primero de una serie que planea sobre la historia nacional, a modo de indagación sobre el pasado que incubó el presente de los argentinos.

NOTICIAS: Sus novelas retratan diferentes momentos de la historia argentina reciente. ¿Por qué quiso escribir un libro sobra la Historia Argentina con mayúsculas?

Eduardo Sacheri: Como profesor de historia me genera cierta insatisfacción que lo muy bueno que se trabaja en las universidades argentinas no penetre en el debate público. Siento que, cuando el debate público se sirve de la historia, utiliza categorías viejas, anacrónicas. Y hay un montón de preguntas e investigaciones nuevas que estaría piola que salieran del mundo académico hacia la sociedad en general. Es lo que uno hace habitualmente como profesor, solo que para tu pequeño grupo de alumnos. Y este periodo, el siglo XIX, es muy interesante en tanto construcción del Estado Nacional.

“El Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810” de Pedro Subercaseaux

NOTICIAS: ¿Qué preguntas nuevas y qué interrogantes viejos hay?

Sacheri: ¿Cómo fue la lenta construcción de la Argentina? Argentina en 1810 no existe. Se construyó de a poco a lo largo de ese siglo. Y preguntas viejas: ¿quién fue “bueno” y quién “malo”? ¿Quién “ayudó al pueblo”? Usar la historia como reservorio moral me parece que no ayuda a la comprensión. Podés hacerlo, nadie tiene el monopolio del buen uso de la historia, pero no me parece útil para la comprensión.

NOTICIAS: ¿Cuál es el mito más recurrente en la historia argentina?

Sacheri: El de que hay un “enemigo antinacional” que se opone a la felicidad de la Argentina. Como si hubiera una sola forma de felicidad, en la cual supuestamente todos estaríamos de acuerdo. Que hay un enemigo, en general externo, pero con aliados locales, que conspira contra esa felicidad. Como si todos fuéramos uno, como si la nación fuera un cuerpo homogéneo de personas que piensan y desean lo mismo. Es una ventaja auto exculpatoria, un discurso sumamente agradable al oído: “Lo que pasa no lo pudimos evitar, nosotros hicimos bien las cosas, pero una fuerza excesiva nos derrota. No importa, porque como somos buenos vamos a volver a intentar”. Entonces la historia es un ciclo de perpetuos intentos de buenos derrotados por los malos. Creo que sostener ese mito hace mucho daño, porque condena a la inacción. Lo poco que se habla de historia públicamente suele hacerse en esa clave, como un martillo para descargar sobre la cabeza de los que no piensan como vos. Lo peor es que hay fuerzas políticas de ambos lados haciéndolo.

NOTICIAS: Usted propone una mirada que revisa ciertas identidades colectivas. Por ejemplo, cuando reflexiona sobre “los españoles”, intenta especificar a qué españoles nos estamos refiriendo. Lo mismo “los indígenas” o “los criollos”. No todos los criollos pensaban igual sobre la Revolución, por ejemplo.

Sacheri: Más que “identidad”, diría “pertenencia a un grupo”. Si planteas una historia de “nosotros contra ellos”, son categorías blindadas, pero no se sostienen. Si sos un pulpero del Buenos Aires de 1810, podés ser criollo y al mismo tiempo porteño y revolucionario. Pero al mismo tiempo, por ser porteño, creés que Buenos Aires tiene derecho a gobernar el virreinato. Ese pulpero puede ser amigo tuyo contra los realistas, pero enemigo tuyo en otro contexto. Cada conflicto te pone en veredas distintas, porque las veredas son cambiantes. Por ejemplo, a mí el lenguaje inclusivo no me parece útil, me parece distractivo de luchas que sí reivindico sobre el derecho al reconocimiento de la identidad de cada quien. Eso me aleja de gente con la que estoy de acuerdo en muchas cosas y me acerca a otra con la que en lo único que estoy de acuerdo es en que no comparto el lenguaje inclusivo. Es incómodo, pero así es la vida.

Libro escolar

NOTICIAS: ¿Cómo es ser profesor de historia en una secundaria y ser Eduardo Sacheri?

Sacheri: Es verdad que, a diferencia de hace veinte años, hoy cuento con que al entrar al aula el primer día mis alumnos me conozcan o hayan leído novelas mías. Pero es una rareza fugaz. Lo que tiene de bueno y malo la educación es que es un mundo en sí mismo. Cuando empezás la clase lo único que importa es lo qué sucede ahí adentro; si lo que se dice interesa, si se puede generar un culto por aprender algo. A mí me gusta pensar que lo que logramos durante el año, lo logramos entre esos treinta chicos y “el 'pelado' de Historia”.

NOTICIAS: “Historia no es lo mismo que pasado. Historia no es lo mismo que memoria”, dice el libro. ¿Qué significa eso?

Sacheri: La historia es una construcción intelectual, metódica. El pasado no es una reconstrucción, es lo que sucedió. La memoria no es metódica, tiene que ver con emociones, recortes de la subjetividad, que no son ni tienen por qué ser metódicos. No le puedo objetar a alguien “tus recuerdos están cargados de emotividad”. Lo que sí le puedo pedir a los historiadores es que reduzcan todo lo posible el espacio para la subjetividad.

9 de julio de 1916. Acuarela de Antonio González Moreno.

NOTICIAS: Nos acercamos al 9 de julio y Argentina cumple 206 años de Independencia. ¿Cómo ve aquel 9 de julio histórico y cómo cree que nos encuentra en 2022?

Sacheri: El 9 de julio fue el momento en el que se dejaron de postergar decisiones. Lo que en 1810 es confusiones y dudas - muy entendibles - en 1816 es “quemar las naves”. Es el momento en que los revolucionarios están seguros de independizarse. Si no lo hacen antes, es porque saben que era una decisión clave y tomarla suponía acortar mucho el margen de maniobra. Sobre todo cuando estaba sobre la mesa una eventual reconciliación con España, con cierta autonomía. Hoy a Argentina la veo empantanada, con proyectos antitéticos. O tener, por un lado, una economía fuertemente capitalista, abierta al mundo y al mercado; o una economía donde el Estado sea cada vez más grande. Vos mirás electoralmente del 2015 para acá y quedaron muy marcadas dos orientaciones generales. Han pasado siete años y no tenés un electorado que haya decantado en una u otra dirección. Lo que veo positivo, a diferencia del pasado, es que la gente vota. Y eso hace recaer sobre la sociedad argentina la responsabilidad sobre sus destinos de un modo mucho más profundo que antes. Estamos donde decidimos estar. Es una buena noticia en cuanto a lo que nos cabe como autores de nuestro presente.

 

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Tomás Rodríguez

Tomás Rodríguez

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