CULTURA | 16-10-2021 23:30

El top five de los 17 de octubre más emblemáticos

Desde 1945 se celebró siempre el día de la lealtad peronista. Cuales fueron los años más icónicos.

“Esta es la verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha a pie durante horas para llegar a pedir a sus funcionarios que cumplan con el deber de respetar sus auténticos derechos” así se expresaba aquel 17 de octubre de 1945 desde el balcón de la Casa de Gobierno Juan Domingo Perón, frente a una multitud. Este día, sin duda, marcó un antes y un después en la historia argentina.

Tras 76 años de aquella fecha, su trascendencia e influencia sobre la ciudadanía y agrupaciones políticas, sigue más vigente que nunca. Las palabras allí pronunciadas por Perón tuvieron un efecto inmediato en la política, mientras que al pasar de los años y con un gobierno peronista ya instalado, las conmemoraciones a este día se hicieron cada vez más emblemáticas, siendo declarado incluso feriado nacional. Cuáles fueron las más emblemáticas.

Medalla Peronista: 1949. A solo cuatro años del original, la celebración ocupaba cada vez más espacios en los que el peronismo, como nuevo movimiento político, buscaba legitimarse. Según el Archivo General de la Nación y la Biblioteca del Congreso, en el Tomo 1 de “Perón y el 17 de octubre”, al iniciarse el acto del 17 de octubre de 1949, fueron entregadas, por primera vez en este marco, las condecoraciones otorgadas por el Consejo Superior de la Medalla Peronista. Juan Manuel Fangio, considerado por los especialistas como uno de los más destacados pilotos profesionales del automovilismo mundial de todos los tiempos, fue uno de los más distinguidos al recibir este galardón con una clamorosa ovación de la multitud.

La Medalla Peronista fue una condecoración argentina entregada durante las dos primeras presidencias de Perón. La icónica distinción fue conferida durante años a grandes deportistas, políticos y dramaturgos, siendo el Grado Extraordinario, concedido a Eva Peron, como su más grande e importante símbolo de agradecimiento. Todos, obviamente, eran figuras que contaban con el beneplácito de aquel gobierno.

La TV Pública, 1951.  Como todos los años la flamante celebración se encargaba de reunir a sus simpatizantes en los alrededores de la Plaza de Mayo. Pero 1951 transcurrió con algunas particularidades: en aquel momento se hizo la primer transmisión del 17 de octubre. El acto estuvo casi exclusivamente dedicado a Evita, así llamada por el pueblo, ya que Perón, dispuso esta ceremonia como un homenaje de distinción y mérito a Eva Duarte, quien se encontraba gravemente afectada por el cáncer.

José Espejo, secretario general de la CGT, le entregó a Eva el laurel de gloria que representaba la Distinción al Merecimiento que le atribuía la central obrera. Inmediatamente recibió también la Medalla Peronista en Grado Extraordinario otorgada por Perón. “Este pueblo maravilloso, que ya hemos calificado como lo mejor de esta tierra, ha resuelto que este 17 de octubre esté dedicado a Eva Perón. Nunca podría haberse resuelto un homenaje más justiciero, más hondo y más honorable, que esta dedicación del 17 de octubre a Eva Perón. Ella no sólo es la guía y la abanderada de nuestro movimiento sino que también es su alma y su ejemplo. Por eso, como jefe de este movimiento peronista, yo hago pública mi gratitud y mi profundo agradecimiento a esa mujer incomparable de todas las horas”, manifestó en aquel entonces el coronel Perón.

Finalmente, se anunció que ella hablaría cerrando por primera vez el acto, siendo este uno de sus discursos más recordados, no solo por sus emblemáticas palabras sino también por ser esta la primera transmisión oficial de los servicios de televisión en la Argentina. Perón y Evita fueron las primeras imágenes emitidas por el Canal 7, hoy denominada Televisión Pública.

Sin Eva Duarte, 1952. Según lo publicó el diario Democracia del 18 de octubre de 1952, antes de que Perón pronunciara su discurso, se dio a conocer al pueblo reunido en la Plaza la última voluntad de Eva Perón. El capítulo “Mi suprema voluntad” de su libro Mi mensaje, fue anunciado como el testamento de quien en vida fue la incondicional acompañante de Domingo Perón.

“Quiero vivir eternamente con Perón y con mi pueblo. Ésta es mi voluntad absoluta y permanente y es por lo tanto mi última voluntad. Donde esté Perón y donde estén mis descamisados allí estará siempre mi corazón para quererlos con todas las fuerzas de mi vida y con todo el fanatismo que me quema el alma.” Así, se dio inicio al primer año en los que Eva Duarte estuvo ausente, pues su fallecimiento el 26 de julio del mismo año, había transformado esta celebración en un homenaje dedicado a su memoria”, era el mensaje. 

Ese mismo día, en las salas cinematográficas argentinas, se estrenaba la primera película a color titulada: “Y la Argentina detuvo su corazón'', un documental producido por la Secretaría de Prensa y Difusión de la presidencia de la Nación Argentina, filmado por Edward Cronjagar, camarógrafo de la cadena televisiva estadounidense Century Fox. El cortometraje tiene una duración de 20 minutos y muestra las intensas escenas de dolor popular vividas durante el velatorio de Eva Duarte.

Primer 17 de octubre sin Perón, 1955. Había transcurrido menos de un mes del derrocamiento de Perón y el gobierno de facto dirigido por Eduardo Lonardi anunció que sería reprimido todo intento de perturbación del orden público con motivo de la conmemoración de la fecha, a la que declaró, naturalmente, como laborable. Era el décimo aniversario de aquella fecha tan emblemática para el peronismo y por primera vez transcurría sin la presencia de su líder, por lo que el gobierno mostraba gran angustia y expectativa de lo que podía llegar a suceder.   

Avelino Fernández, importante sindicalista iniciado con el peronismo, recuerda que si bien ese día “no pasó demasiado”, la Policía en Capital Federal “desalojó a la gente de los boliches, previendo una posible movilización peronista, y se había levantado el Puente Alsina porque se especulaba que la gente de Avellaneda se vendría a Buenos Aires” relató para el libro “Perón y el 17 de octubre”. Ese mismo día mucho público formaba largas colas en la residencia donde se exhibían los “tesoros” del ex mandatario y su esposa, y los diarios informaban que proseguían intensamente su labor las comisiones que investigaban las irregularidades y los supuestos delitos cometidos por “el tirano depuesto”.

Mientras tanto, en la República del Paraguay, el general Perón, entonces refugiado político, transcurrió la jornada obligado a residir, por el gobierno local, en Villa Rica, capital del departamento de Guairá, una zona rural ubicada a 175 kilómetros de Asunción, por presiones directas de la Cancillería Argentina. Aún fuera del país lo querían lejos de la frontera argentina y de los escenarios desde donde pudiera influir.

Regreso de Perón, 1973. Apenas cinco días habían transcurrido desde que el General nuevamente tomaba el cargo de presidente, aquel 12 de octubre, después de 18 años, al fin, para sus simpatizantes, se volvía a pronunciar aquel mítico inicio de discurso desde el balcón de la Casa Rosada, “¡Compañeros!” y anunció: “Quiero decirles que durante este gobierno que hoy se inaugura, y siguiendo la vieja costumbre peronista, los días 1° de Mayo de cada año he de presentarme en este mismo lugar para preguntarle al pueblo aquí reunido si está conforme con el gobierno que realizamos”, consulta que se había hecho siempre al pueblo los 17 de octubre. 

Mientras, el país transitaba una importante etapa de crisis económica, política e institucional, y por primera vez bajo el mandato del gobierno peronista se estableció por decreto que el 17 de octubre fuera “día laborable”, y que la celebración de la jornada sería trasladada al primer domingo siguiente a la fecha. El 17 de octubre de 1973 transcurrió entonces en pequeños actos y declaraciones, que dejaba a todos los peronistas con un sabor amargo por lo que se había soñado y esperado durante tantos años. 

Sin pensarlo y sin preverlo, el destino no le dio otro 17 de octubre al General Juan Domingo Perón para conversar con su pueblo. Ante su fallecimiento el 1º de julio de 1974, quedó en el recuerdo aquellos lejanos discursos pronunciados hacía más de 19 años, donde el líder justicialista daba la cara frente a sus “descamisados”.

*Coromoto Torres es alumna de segundo año de la Escuela de Comunicación de Perfil.

por Coromoto Torres

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